El juego entre la fantasía y la realidad en «Maremoto», de Elena Soriano – María del Carmen Conde Martín
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El juego entre la fantasía y la realidad en Maremoto, de Elena Soriano – María del Carmen Conde Martín
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El juego entre la fantasía y la realidad en Maremoto, de Elena Soriano – María del Carmen Conde Martín
En 1989 se publicó la primera edición de La vida pequeña. Cuentos de antes y de ahora, escrita por Elena Soriano, una escritora de la posguerra española, que fue censurada fuertemente por la dictadura franquista. Esta obra es una colección de cuentos independientes, en los que en muchas ocasiones son los pequeños detalles y las anécdotas aparentemente insignificantes los que comienzan a tomar un papel protagonista en estos relatos. Por otro lado, otra particularidad que presenta es que los relatos son de dos épocas diferentes, mientras que algunos de ellos se inscriben en la época de posguerra (años cincuenta), otros en los albores de la democracia (años ochenta).
En estas páginas, se estudiará la concepción de lo fantástico en el cuento “Maremoto”, perteneciente ya a los años 80. Por tanto, en primer lugar, se procederá a realizar un resumen del mismo.
El relato comienza con una protagonista en primera persona narrando que se ha producido un extraño cambio climático en diversas partes del mundo al mismo tiempo, y explicando cómo el único rincón que se había librado hasta el momento, y en el que ella estaba de vacaciones, empieza también a experimentar los efectos de esa anomalía, con fuerte oleaje y avalanchas de calima y de aguas cálidas y frías intermitentemente.
Después, la protagonista realiza una descripción paisajística del pueblo, para terminar en el lugar más importante de todos: el Acuarium Vivarium, un acuario de apariencia paupérrima que solo es visitado por turistas y excursionistas en verano, destacando un viejo mono vivo encerrado en una jaula y, por otro lado, el acuario propiamente dicho, con escasez de especies, donde la mayoría parecen adormiladas y sin energía.
Tras esto, la protagonista nos cuenta un hecho insólito que le sucedió el día anterior. Desde la ventana de su habitación, ella estaba presenciando las vistas, mientras se sentía enferma con fiebre. De repente, vio que el mar se había calmado muy repentinamente, pero también, como menciona, textualmente, «[el mar] gruñía sordamente y, a ratos, hasta rugía como un tigre reprimido pero enfadado por alguna razón» (Soriano, 1989: 162). Asimismo, también se avistaban nubes grises que traían un chaparrón que, sin embargo, amainó por la noche.
Al despertar al día siguiente, decide no ir a la playa y descansar, descubriéndonos el paisaje marítimo y urbano matutino que observa desde su ventanal y cómo poco a poco, empieza a llenarse de vida según avanza la mañana. A partir del mediodía, la marea empieza a subir, siendo ignorada por todo el mundo, hasta que las personas se dan cuenta de no es una situación normal, ya que el mar sigue avanzando por la orilla y no se detiene, por lo que las personas comienzan a huir por el maremoto que se está gestando.
Incluso el agua llega al bajo del hotel en el que se aloja la protagonista, los huéspedes de las habitaciones de las plantas inferiores tienen que subir para que el mar no los engulla. Mientras tanto, ella narra toda la escena en un estado de tranquilidad insólito, como si a ella no le afectara en nada.
Entonces, mirando por la ventana, se da cuenta de que están nadando los peces del Acuarium Vivarium y la narradora, de la que nunca conocemos su nombre, puntualiza que todo se está produciendo en un absoluto silencio. Sin embargo, en contra de todo pronóstico, súbitamente, el agua empieza a bajar y a volver a la playa lentamente y conforme va bajando la marea, ella ve que el mono del Acuarium Vivarium yace muerto en el techo de un quiosco. Cuando cae la noche, se ve obligada a compartir su habitación con otras dos mujeres debido a los desperfectos que se han producido en las habitaciones más bajas.
A la mañana siguiente, sus invitadas no deseadas de la noche anterior se han ido y su cama vuelve a estar en el mismo lugar que le correspondía originalmente. Al mirar por la ventana, todo está igual, como si nada hubiera sucedido. Entonces se plantea que todo fue un sueño. No obstante, hay un lugar que sí ha cambiado: el Acuarium Vivarium ya no está donde se supone que debía, sino que solamente queda un terreno que los albañiles están allanando. El relato termina así sin que la protagonista le dé importancia a este suceso, y sin que se resuelva si realmente el maremoto del día anterior sucedió o no.
Después de este resumen, realizaremos un pequeño análisis sobre el evento que vivió la protagonista. Sin embargo, antes de comenzar, merece la pena recordar el concepto de lo fantástico, así como lo que se puede considerar o no fantástico, para que así, sea más fácil descifrarlo.
Para comenzar, lo fantástico sucede cuando en una narración ocurren sucesos extraordinarios, de los cuales no tenemos la certeza de si están siendo causados por hechos sobrenaturales o reales, es decir, la duda se mantiene hasta el final de la historia para discernir si son eventos que se encuentran en el plano de la realidad en la que vivimos o si, en cambio, el relato se rige por otras normas diferentes. Así lo indica Todorov (1970: 23) en las siguientes líneas: «Lo fantástico implica pues una integración del lector con el mundo de los personajes; se define por la percepción ambigua que el propio lector tiene de los acontecimientos relatados».
Ahora bien, dentro del concepto de lo fantástico existen otras ramificaciones y vertientes que colindan y juguetean con este término. Estos son lo extraño y lo maravilloso. Y es que cuando el lector interpreta que lo que está leyendo tiene una explicación, ya sea racional o sobrenatural, la narración ya no pertenece al género fantástico, sino a una de las otras dos modalidades antes mencionadas y que voy a explicar a continuación.
Lo extraño se desarrolla cuando en la historia que se está narrando lo que sucede no es completamente normal, pero tiene una explicación lógica y racional para lo que está acaeciendo, aunque a veces esta es más inverosímil que si la explicación final hubiera tenido una razón sobrenatural. Cabe mencionar que lo fantástico y lo verosímil pueden convivir en armonía, un elemento no tiene por qué eliminar al otro (Todorov, 1970: 34).
Por otro lado, lo maravilloso se encuentra en el polo opuesto, pues acepta la explicación sobrenatural, ya que las reglas que funcionan en el mundo en el que se desenvuelven los personajes son, en sí mismas, inexplicables. Como he mencionado anteriormente, cuando aparece la certeza de una de estas dos explicaciones, la narración abandona el carácter fantástico para adentrarse en lo extraño o en lo maravilloso. Ahora bien, para Ana González Salvador (1984: 214), lo que distingue lo maravilloso de lo fantástico es que lo maravilloso puedeconducir acualquier grado de ficción, en dondepuedesuceder un acontecimiento alejado de nuestro entendimiento lógico del funcionamiento del mundo real; sin embargo, lo fantástico se remite a lo popular, a lo que conocemos como real, pero que en algún punto de la narración se quebrará para dar paso a lo fantástico.
Asimismo, es interesante cómo en la actualidad la realidad tiene una cabida en esa fantasía, en ese mundo fantástico, siendo considerado como una experiencia subjetiva en la que el lector decide interpretarlo de una manera u otra, proporcionándole inconscientemente el protagonismo de deducir lo que está aconteciendo (Marino-Cicinelli, 2019: 244).
En cuanto a los relatos de Elena Soriano que nos incumben, estos términos se entrelazan y se desconectan a la vez en «Maremoto». Cabe destacar antes que nada la cita que encabeza el cuento:«A la memoria deDaniel Sueiro, cuyo cuento “El día quesubió la marea”yo no conocía
cuando escribía este sueño mío». Antes de adentrarnos en la categorización de este cuento entre los términos que acabamos de definir —lo fantástico, lo maravilloso y lo extraño—, me gustaría resaltar las similitudes de «Maremoto» con «El día que subió la marea» de Sueiro, pues su línea de acción principal es muy similar. En ambos cuentos, se produce una catástrofe natural en la que la marea sube de manera tan desproporcionada que termina engullendo y atrapando a la gente que se encontraba cercana a la playa y la ciudad. Sin embargo, hay una diferencia tajante en el final de ambos relatos; el de Daniel Sueiro termina de la siguiente manera:
No cesó la marea hasta el anochecer, cuando el mar pareció quedar limpio. Sin haberse cobrado en tal ocasión una sola vida, las aguas se calmaron y fueron retirándose paulatina, calladamente.
Con la bajamar, a la madrugada, las gentes pudieron contemplar con un nudo en la garganta, su propia obra de destrucción (Sueiro, 1988: 564).
Con este final, podríamos incluir esta narración en el paradigma de lo fantástico-maravilloso, encontrándose entre estos dos conceptos cuyos límites se difuminan ante este desenlace. A pesar de la catástrofe que ha sucedido, nadie ha resultado gravemente herido y la marea pareció subir sin ninguna razón aparente. Al final, es curioso que la razón de esta debacle —la «culpa»— esté dirigida a las personas y no a la naturaleza, como si fueran los ciudadanos los que lo hubieran provocado.
En «Maremoto», al terminar la historia, el lector no está seguro de si lo que se ha contado en él ha sido real o no, ya que cuando la protagonista despierta al día siguiente, la playa y esa parte de la ciudad permanecen intactas, como si no hubiera ocurrido un desastre natural. Sin embargo, cuando mira por su ventana, percibe la ausencia de la tienda museo Aquarium-Vivarium, de la que solo quedaba la parcela, que estaba siendo allanada en ese momento por los obreros. A pesar de esto, la mujer decide no prestarle mayor importancia y seguir con sus vacaciones.
En mi opinión, este cuento pertenece al terreno de lo fantástico, puesto que —incluso después de leerlo— nos deja con la incertidumbre de si lo que relató realmente sucedió o no. Si le buscamos explicaciones racionales, simplemente podemos interpretar que fue un sueño, inducido por la fiebre de la protagonista el día anterior. No obstante, también podríamos entender que, por alguna razón sobrenatural desconocida, el pueblo se encuentra inalterado y pacífico como cualquier otra mañana, como si nada hubiera sucedido, excepto por la repentina desaparición del acuario, como si los peces que se encontraban hubieran aprovechado la oportunidad del maremoto para poder ser devueltos al mar. Es decir, queda a juicio del lector si este es un cuento fantástico o no, según la justificación que quiera darle a estos acontecimientos (Marino-Cincinelli, 2019: 245). Desde mi punto de vista, este es un cuento fantástico, pues esa incertidumbre de la que comentábamos antes perdura en el final de la historia sin que se aclare realmente.
En definitiva, es interesante cómo la trama puede ser tan parecida al cuento de Sueiro, difiriendo solamente al final, cuando en este último cuento de Daniel Sueiro se sugiere una explicación sobrenatural a lo que ha sucedido, sin que se expliquen realmente las reglas de ese universo por las que la catástrofe no dañó a nadie y desapareció en el mismo día. Desde mi humilde opinión, considero que el lector es libre de proporcionarle cualquier explicación que crea más conveniente. De esta manera, la lectura se enriquecerá con la multiplicidad de perspectivas e interpretaciones, completando aún más el relato. A mi parecer, uno de los aspectos más interesantes de una lectura son los acontecimientos, personajes, escenarios… que solamente se insinúan, pero no se ahonda en ellos, para que, intencionalmente o no, el lector deba recurrir a su imaginación para completar esos sucesos de menor o mayor importancia en la trama. En definitiva, pienso que este final o esta clase de desenlaces les da cierta libertad a los lectores para que ellos puedan elegir su propio final.
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María del Carmen Conde Martín
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Bibliografía
González Salvador, A. (1984). De lo fantástico y de la literatura fantástica. Anuario de estudios filológicos, 7, 207-226.
Marino-Cincinelli, S. (2019). La realidad fantástica que nos circunda: ¿dos mundos separados? Análisis de la percepción frente a un mundo alternativo. Revista de investigación sobre lo fantástico, 2(3), 231-247.
Soriano, E. (1989). La vida pequeña. Cuentos de antes y de ahora. Plaza & Janes Editores.
Sueiro, D. (1988). Cuentos completos. Madrid: Alianza Editorial.
Todorov, T. (1970). Introducción a la literatura fantástica. Tiempo Contemporáneo.

