Y seguía lloviendo… – Un poema de Carmen Cebrián Bueno

Y seguía lloviendo… – Un poema de Carmen Cebrián Bueno

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Y seguía lloviendo… – Un poema de Carmen Cebrián Bueno

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Joseph Mallord William Turner – Shade and Darkness – the Evening of the Deluge [Exhibited 1843 – Tate (N00531) & National Gallery (NG531) – London – UK] [Reference: https://www.tate.org.uk/art/artworks/turner-shade-and-darkness-the-evening-of-the-deluge-n00531][On 28th July 1994 this painting, along with that entitled Light and Colour, were stolen from Kunsthalle Schirn – Frankfurt – Dutschland] [Source: http://geklaute-bilder.blogspot.com/2010/06/8-william-turner-schatten-und.html] [Shade and Darkness was recovered on 19 July 2000 but no announcement was made for fear it might jeopardise the recovery of the second painting. Light and Colour was recovered on 16 December 2002 and returned to this country – UK – on 18 December 2002 – Source: https://www.tate.org.uk/press/press-releases/tates-stolen-turners-are-recovered]

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Y seguía lloviendo

En este acá qué haremos,
amor, lavar con fuego las corrientes,
ocultar la verdad,
encender la esperanza
y todas las malezas de los bordes
acercando el olvido
hasta la súbita existencia.
Todas las ruinas expoliamos,
y en el ansia de un seno sin camisa
se alzaron a volar nuestras figuras.

Por detrás de este sueño, donde desgastas
el aire de mi estatua,
atravesando el hemisferio
en que se vierten mis sollozos,
limo de espumas, donde amasar mis brazos
con sábanas y respirar de ti,
quiero que me recuerdes
con la inocencia despeinada,
con mi alma cristalina,
con mi abdomen de tierra,
umbral donde derrocar a las noches,
desierto y disfraz
de lo que es imposible.

Recordarás que era tan blanca
en aquel mundo a medio hacer.

Iré hasta tu memoria
como si a Eva observaras
zambulléndose en los mágicos augurios,
descalzos y silvestres, de aquel edén,
abriendo las compuertas
de la siguiente oscuridad,
debiendo nada y todo
a la única palabra que las nieblas levanta,
a la única navaja que suplica tu voz,
la que me hará morir
hasta mi muerte.

Eva mordió
y yo tenía sed,
y en mi boca un diluvio de centuria
repatrió tus estruendos y gemidos
hasta mi huella,
marcó el compás de un expatriado,
el andar de un descalzo construyó,
y noticias traía desde la otra orilla.
Cubrió de loto las esposas
y los temores
eran un ruido pálido en tu frente.

Recuérdame secándote la herida,
vaciando de tu vértigo el silencio,
estirando un minuto para hacer
un boquete en el mundo.

Porque estas son mis únicas certezas,
porque tal vez nunca sepamos
por qué desintegraron nuestros cuerpos
entre gusanos y escorpiones,
con la lumbre y la luz
de un cirio hueco;
por qué incrustaron el cristal
en la maroma calcinado
de los tupidos ojos.

Y seguía lloviendo,
y el temporal despedazó
poco a poco tu nombre.

Entiendo ahora qué hago acá:
no hay sacrificio en existir
ni ofrenda superior
que mi carne desnuda ante los dioses,
que recoger esos pedazos
de tu mano primera,
para tapiar el cielo
con la preclara opacidad
de tu divina gloria.

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Tommaso di Ser Giovanni di Mòne di Andreuccio Cassài, detto il Masaccio – Cacciata dei progenitori dall’Eden [1424 – 1425 – Cappella Brancacci – Basilica di Santa Maria del Carmine – Firenze – Italia] [Fonte: Paolo Villa (photo and corrections)]

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Carmen Cebrián Bueno

Categories: Las aguas del olvido

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