Acerca de Петербургъ / «Petersburgo», de Andréi Biely – V -Mercedes Jiménez de la Fuente
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Acerca de Петербургъ / «Petersburgo», de Andréi Biely – V
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Acerca de Петербургъ / «Petersburgo», de Andréi Biely – V
3. Conclusión
Siguiendo a Walter Benjamin, podemos decir que la ciudad, desde el siglo XIX, ha cambiado a los individuos; estos no son campesinos o terratenientes recién llegados, sino que la vida urbana implica una transformación antropológica. La ciudad incide sobre la vida de los seres que la habitan de forma que estos no son producto de una adaptación al medio sino, por el contrario, es el medio quien crea nuevos tipos. Entre los nuevos temas de la literatura simbolista rusa está la vida en la ciudad. Como señala Maliavina, “Sologúb, Blok y Biely reflejan la soledad y la perdición humana en el caos apocalíptico de la ciudad moderna, que convierte a las personas en seres aturdidos y estupefactos, transformando sus sentidos y pareceres” (2002: 135). En Petersburgo vemos cómo los ciudadanos son ante todo individuos anónimos que son engullidos por la masa, organismo vivo y terrible. Son sombras que se materializan gracias al papel teúrgico del autor. Cuando se convierten en nombres propios toman la forma de seres en conflicto consigo mismos, antihéroes desorientados. Es el caso de los caracteres más importantes: tanto Nikolai como Aleksandr son dos intelectuales excesivamente reflexivos que tienden a aislarse, entregándose al estudio o a sus divagaciones. Apollon no consigue pensar con claridad, a pesar de su tendencia a la racionalidad. La interiorización de estos personajes se enriquece con la representación de su psiquismo, neurosis o incluso psicosis magníficamente descritas, que además se abren a interpretaciones simbólicas que van más allá del mundo físico. Por otra parte, sus experiencias urbanas son individuales, ya que la bella ciudad que acoge y cuida a sus ciudadanos también los vuelve solitarios y errantes. Nikolai, cual Hamlet de principios del siglo XX, se comporta como un neurótico pusilánime y miedoso incapaz de hacer frente a su destino.
Publicada antes que otras novelas modernistas europeas – La metamorfosis (1915), Ulysses (1922), Mrs. Dalloway (1925), Berlin Alexanderplatz (1929) –, Petersburgo se alza como una novela precursora dentro de la experimentación vanguardista en narrativa. La obra maestra del autor ruso está construida con los recursos que serán empleados por los creadores modernistas: compresión del espacio y del tiempo como forma de centrar el interés en los movimientos mentales de los personajes y reflejar mejor la problemática del individuo moderno; la selección (sinécdoque) y deformación esperpéntica en la representación de los caracteres; la fragmentación de la historia en los diferentes tiempos y espacios de los seres de ficción; la irrupción de lo absurdo y de lo desconocido.
Otro ejemplo de renovación formal estaría en la creación de una prosa poética o rítmica; de hecho, los críticos están de acuerdo en que el lenguaje empleado por Biely es uno de los aspectos más destacados de la novela. Todas las citas que hemos ido extrayendo del texto muestran una prosa en la que abundan las figuras retóricas: paralelismos, anáforas, enumeraciones, animalizaciones, metonimias, metáforas, prosopopeyas, símiles y, sobre todo, el empleo de símbolos. El rojo es el símbolo de la revolución, por ello es odiado por el senador; aparece en las calles; es el color del dominó que viste Nikolai. El gris con que se identifica al alto dignatario, su vida monótona y sin interés. La evidente relación del “portador de insignias” con el dios Apolo, no solo por el nombre sino también por su amor a la razón y al orden, encuentra su símbolo en el sol que inunda sus estancias y se refleja en todos los objetos, justamente en la escena en que, tras el baile, debe mostrar su autoridad ante su hijo (Capítulo Quinto, VI). A Nikolai se le relaciona con Dionisos, tanto por su actitud caótica y privada de razón como por su experiencia “expansiva”. El emblema distintivo de los Ableukhov es un unicornio atravesando a un caballero; el propio Nikolai lo interpreta cuando visualiza la muerte de su padre bajo los efectos de la bomba. La matrícula del coche del Senador es 1905, el año en que transcurre la historia. El mal tiempo atmosférico del “noxious October” cuando se describe la agitación y el miedo de los petersburguenses en los días previos a la manifestación, etc. Con toda seguridad se nos escapan otros símbolos de significado más esotérico que únicamente un lector “iniciado” podría descifrar. Asimismo, la traducción de la lengua rusa vuelve opacos los juegos de palabras así como las eufonías de una prosa rítmica que buscan acercar el lenguaje verbal al lenguaje musical. La osadía vanguardista también se muestra en la ruptura de los párrafos y su disposición en forma de escalera, de igual forma que Biely poeta rompía los versos de sus poemas y los dividía en sucesivos peldaños.
La voluntad rupturista de Biely se manifiesta en todos los niveles: la belleza formal del lenguaje (su prosa rítmica), la disposición gráfica de la prosa, el tema elegido, los procedimientos narrativos (diálogos muy largos, monólogo interior, descripciones que se fijan en los objetos personales), la fragmentación del hilo narrativo, la configuración de los personajes, la personificación de la ciudad, el profundo significado simbólico, el sentido del humor. Incluso las frecuentes intervenciones del narrador-autor, pudiendo resultar muy próximas a un narrador tradicional omnisciente, adquieren pleno significado si, atendiendo a las palabras del autor, vemos cómo la creación literaria no deja de ser un “juego mental” del escritor gracias al cual el relato y sus entes de ficción cobran vida y, por tanto, existen, en cuyo caso, su grado de existencia, ¿por qué no está al mismo nivel que el nuestro?
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Mercedes Jiménez de la Fuente
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Fuentes
Andrei Biely. St. Petersburg. Edited by John Cournos. New York: Grove Press, 1987.
- San Petersburgo. Traducción de Juan E. Benusiglio. Planeta, Barcelona, 1962.
- Petrogrado. Los estertores de un imperio. Versión de Vicente Santiago. Mateu, Barcelona, 1962.
- Petersburgo. Traducción de José Fernández Sánchez. Alfaguara, Madrid, 1981.
- Petersburgo. Versión de Rafael Cañete Fuillerat. Akal, Madrid, 2009.
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Literatura secundaria
DE CERTEAU, Michel (1994): “Walking on the city”, en DURING, Simon (ed.), The Cultural Studies Reader. London: Routledge.
GENETTE, Gérard (1989): Figuras III. Barcelona: Lumen.
JOYCE, James (1998): Ulises. Edición de José María Valverde. Barcelona: Lumen.
LÓPEZ-VARELA, Asunción (2010): “Spatiotemporal topography and metaphorical border-crossings in English literature”. Sun Yat-sen Journal of Humanities 28, junio de 2010, pp. 1-17.
LÓPEZ-VARELA, Asunción; y NET, Mariana (2009): Real and Virtual Cities: Intertextual and Intermedial Mindscapes. Bucharest: Univers Enciclopedics.
LÓPEZ-VARELA, Asunción; y TÖTÖSY DE ZEPETNEK, Steven (2009): “Real and Imagined Urban Spaces and Transformations in/of Western Society”, en Mariana Net (ed.), Urban Spaces and Transformations in/of Western Society, TRANS. 16 Internet-Zeitschrift für Kulturwissenschaften / Internet Journal of Cultural Studies / Journal of the Research Institute for Austrian and International Literature and Cultural Studies (INST).
MALIAVINA, Svetlana (1997): “Simbolismo ruso”, en Historia de las literaturas eslavas, pp. 1195-1217. Madrid: Cátedra.
— (2002): “El simbolismo ruso. El origen y la originalidad del movimiento”. Eslavística Complutense, vol. 2, pp. 127-149.
PRESA GONZÁLEZ, Fernando (coord.) (1997): Historia de las literaturas eslavas. Madrid: Cátedra.
RENDUELES, César; y USEROS, Ana (2010): Atlas (CD-Rom). Constelaciones (DVD). Walter Benjamin (estuche). Madrid: Círculo de Bellas Artes.
ZHANG, Yingjin (1996): The City in Modern Chinese Literature and Film. Standford: Standford University Press.
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