«El choque ideal», de José María Herrera & James Boyd – Una reseña de Sebastián Gámez Millán

«El choque ideal», de José María Herrera & James Boyd – Una reseña de Sebastián Gámez Millán

El choque ideal, de José María Herrera & James Boyd [Reseña]

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El choque ideal, de José María Herrera & James Boyd [Reseña]

Supongo que no es necesario haber nacido en Ronda para reconocer que es uno de los pueblos más bellos de la provincia de Málaga, incluso de Andalucía y de España. No albergo la menor duda de que lo que hemos vivido en un lugar condiciona o determina la percepción que guardamos del mismo, si bien confío en la debida distancia e imparcialidad para reconocer la belleza independientemente de ello. Tengo para mí que los pueblos son bellos por cuatro razones principales: por su naturaleza y geografía; por su urbanismo y arquitectura; por su patrimonio histórico y cultural; por sus ciudadanos y costumbres. Ronda es bella por los cuatro costados. No es fortuito que inspirara a uno de los mayores poetas del siglo pasado, Rilke, o que cautivara a uno de los más grandes cineastas, Orson Welles, cuyos restos permanecen allí.

Sin embargo no es la historia de los grandes relatos la que le interesa al escritor José María Herrera, que conoce los privilegiados secretos de Ronda como muy pocos, aunque desfilen estos y otros célebres personajes (Hemingway, Borges…) por su reciente libro, El choque ideal, sino antes bien la intrahistoria de seres anónimos y casi desconocidos para el amplio público, a pesar de que sus pasiones y vidas no son menos estimulantes y ricas: la misteriosa pintora Raymonde Pagégie, Alastayr Boyd, Guy Hunter-Watts, Georgina Richmond y David Seaton, Zidrou, Seamus Gaffney, “el susurrador de caballos”, Enrique Ruíz, “coleccionista de mapas”, el psiquiatra y escritor Hugo Abbati, Marcos Bontempo, “acróbata del dolor”, María del Mar Mellado, Alberto Mielgo, Carlos Aires… Además de otros que residieron en Ronda, como Martin Amis, cuyas cenizas reposan en una finca de allí, el pintor David Bomberg, u otras personas que retornan a ella periódicamente, como el escritor Eduardo Lago o el filósofo Víctor Gómez Pin. Los retratos son tan portentosos como penetrantes, con una rara y excepcional capacidad de observación e introspección.

Pero si hay un hilo conductor que une todas estas y otras muchas vidas es Ronda, que aparece y desaparece, pero que siempre está ahí como un imponente y prodigioso escenario que delimita sus siluetas y pasos: “ciertos días, a la hora del crepúsculo, lo que se ofrece a los ojos roza lo fantástico, pues el sol refulge en el farallón como si en vez de una mole de piedra fuera la coraza de oro” (…) “tierra y cielo suelen conjugarse aquí a la perfección, igual que el alma y el cuerpo”. A través de 46 prosas cuidadosamente esculpidas de unas cuatro páginas cada una desfilan lugares ineludibles: Acinipo, la Real Maestranza, la casa del rey moro, la Colegiata, siempre desde perspectivas inusuales o inéditas, evitando el discurso folclórico, así como otros lugares menos populares: la Fábrica de Hojalata, las bodegas, especialmente Descalzos Viejos, el circuito de Ascari, el  La Donaira, “fragmento de paraíso”, jardines, patios, rejas, animales y árboles…

Ahora bien, las maravillas de Ronda no deslumbran ni enceguecen de manera provinciana ni chovinista el razonable amor del autor por su tierra, de modo que encontramos certeras críticas por donde menos las esperamos. Doctor en filosofía, José María Herrera es autor de doce libros entre los que resaltaré El telar de Penélope, La tumba de Dios o Los archivos de Alvise Contarini, donde la historia y la ficción se entrecruzan con tal erudición que resultan casi indistinguibles sus fronteras, además de colaborador habitual en diferentes medios y un agudo crítico de arte, aspecto que se aprecia continuamente: “¿o es que acaso mirar no es también una forma de medir, de medirse con las cosas?” Herrera lo hace a lo largo del libro y consigue estar a la altura: “la música es el cordón umbilical que nos liga a la madre naturaleza”.       

Por las fotografías, la mayor parte de ellas de James Boyd, el papel, la letra, el tamaño, estamos ante una exquisita edición. El choque ideal al que apunta el título es entre la leyenda de la ciudad dormida en sus laureles y la ciudad soñada por quienes de verdad quieren impulsarla. Para aquellos que no se cansan de buscar, incluso en laberintos, les ofrezco esta hipótesis: aunque esta rara galería de personajes gira en torno a Ronda, más que una guía, cosa que a su manera no deja de serlo, late en ella una visión eco-política y antropológica donde los humanos conviven respetuosamente con la naturaleza, una ética –por el trabajo bien hecho, por la fidelidad a sí mismo–, indisociable de una estética, que goza de la vida entre los placeres más elementales y austeros, ya sea alimentándose, bebiendo en buena compañía o simplemente contemplando las nubes. ¿Acaso hay algo más importante que descubrir un arte de saber vivir? Eso es lo que parece que Herrera encuentra entre estos personajes que andan por Ronda.

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Imágenes fotográficas

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Flavio Salesi

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James Boyd

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James Boyd

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Carlos Cáceres

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Ciro de la Torre

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Flavio Salesi

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Isabel Colomina

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José María Mellado

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Sebastián Gámez Millán

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Nota

José María Herrera & James Boyd. El choque ideal. Ediciones de Aquí, Ronda [Málaga], 2024. ISBN: 978-8492821181.

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