Los nostálgicos de las estampas – Antonio Villalba Moreno

Los nostálgicos de las estampas – Antonio Villalba Moreno

Los nostálgicos de las estampas

***

***

Los nostálgicos de las estampas

Hará un mes, más o menos, realicé un viaje con mi hermano y un amigo para ver un partido en San Mamés. Cualquier futbolero sabe que ese estadio está en Bilbao. Allí fuimos a disfrutar del Athletic-Celta.

Tuvimos suerte con el encuentro: siete goles, dos penaltis, el VAR, las protestas, las pérdidas de tiempo, las polémicas y por último el gol de la victoria del equipo local en el último minuto del descuento: un partido loco, de los que hacen afición.

Al estar en Euskadi no pude asistir a la presentación en Málaga de un libro de mi gran amigo Virgilio. El lunes mi amada esposa me envió un artículo que se publicó en SUR sobre el mismo “Takurunna, el país de los Nafta”.

Una vez leído lo pasé a uno de los grupos de whatsapp del que soy integrante: “Bereberes”, antiguos compañeros de Geografía e Historia. El protagonista contestó que echó de menos la presencia de algún bereber en un libro de bereberes. Yo aproveché para disculparme y enviar una foto delante de la catedral del fútbol.

Ahí comenzó una discusión que ha dado lugar al presente artículo. Mi compañero Javi dijo que ser del Bilbao es una tradición. Le comenté que yo era del Bilbao en tiempos de Franco pero ahora soy del Athletic. Contestación del susodicho: “Yo digo el Bilbao, el Gijón, el Coruña y el Santander. Como Dios manda. Soy nostálgico de las estampas.”

Entonces me tocó la fibra sensible, esa que tenemos todos y que se hace cada vez más grande conforme cumplimos años. Recordé los veranos de mi niñez coleccionando cromos de futbolistas, como la mayoría de nosotros. Las peripecias que se hacían para conseguir las estampitas. Javi me pregunta si eso de las estampas era solo en Málaga. La verdad es que no lo sé, pero no creo que sea exclusivo de aquí.

El caso es que la ilusión que teníamos al comprar los sobres en el quiosco, en intercambiar las repetidas, ese trapicheo con ellas, los juegos simulando cartas en el que cogíamos al azar una y ganaba quien consiguiera mayor número de letras en el apellido. Urruticoechea, el portero de la Real era uno de nuestros favoritos frente al temor de una pérdida segura: Sol, el lateral del Valencia y después del Madrid. Otro juego consistía en dejar caer las estampas desde una pared para que montaran sobre ellas, quien lo conseguía ganaba la partida y consiguientemente todos los cromos tirados al suelo.

Estas tarjetas con fotos de jugadores perduran aún en nosotros, supongo que para toda la vida. De vez en cuando los álbumes de cromos de la liga vuelven con nuestros hijos o sobrinos y contamos nuestras batallitas de entonces evocando aquellos años cuando comenzábamos nuestras colecciones durante los últimos torneos veraniegos añorando los domingos sin liga y soñando con una liga venidera.

Volviendo a la actualidad le digo a Javi que ahora la gente es del Athletic, del Sporting, del Depor y del Racing, que se ha quedado anticuado pero que me gusta su última frase. Le pido permiso para utilizarla en un posible artículo, él me dice que sí, siempre que luego se lo envíe. Aprovecho la inspiración de una tarde de lunes, busco la foto de la que hablo en estas líneas y termino añadiendo el título: los nostálgicos de las estampas.

***

Antonio Villalba Moreno

About Author