«Se trata de» – Un poema de Carmen Cebrián Bueno

«Se trata de» – Un poema de Carmen Cebrián Bueno

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«Se trata de» – Un poema de Carmen Cebrián Bueno

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Se trata de

Se trata de tañer el aire frío,
de apuntalar la sed en sombra antigua,
de escurrir el terror en tu costado
allí donde convoco a tus inviernos
a posarse en mi noche.

Dime ya en qué lugar
empezaré a morir:
si en un océano de asfalto
o en la flota de labios
donde se hunde tu nombre.
Habrás de revelar quién es el rostro
donde te ocupo:
el tú de tu congoja cuando ríes,
el del silbido delator
en espumas y estambres de tus islas,
o el que retuerce el tiempo
en raíces sin fin.

Se trata de cavar
a tientas en tus márgenes la voz,
los bronces del veneno tártaro,
de caldear la gota de agua pura
cuando atizas el orbe con tu vuelo.
Se trata de agotar a hueso y savia
si me anuncian que traes
anémonas y abismo a mi ventana.

Avanza, brama el viento, vuelve y baila.
Asomaos y ved
cómo derrocha el esfuerzo este agosto,
cómo el desnudo ni es umbral ni día
cuando la carne reclama su laúd
y otro ardid más para tu sed.

Y así te llevo y te consumo
y ahogo cada trazo y sus desvelos
por la memoria del café,
en donde nada pueda requerirse,
por donde pueda apoderarme
con indecencia
de la invisible calma de tus fondos;
pozos en que ahogarme con tu pensar temprano,
huecos en que peinar
el hálito de tu valor.

Porque el verano
solo ahí dejará su plaza
y plegará las tildes con el fresco
en océanos súbitos de lava,
en un suelo de rayos donde
pueda sufrir completamente
y trasnochar en vigilias eternas,
y allí, esperarte
y colmar los vacíos y el dolor
con jardines de tilos,
con silencios e intemperie
para hacerte dormir.

Se trata de conservar el estrépito,
de rodar en la esfera,
de asistir en parto a este sol,
con inocencia y argucias
que resisten, que alumbran desde entonces
el torpe empeño;
desde que tus pies se enredaron
entre los presagios de mi garganta,
desde que unas uñas desolaron el ramaje,
el perfume a titanio
de esta emboscada.

Hay un espanto de lirios
a que un julio de espigas prenda
el laurel, la suma de mediodías
y consuma el coágulo de los racimos
entre nieblas doradas.

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Carmen Cebrián Bueno

Categories: Las aguas del olvido

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