Semblanza de René Guénon – Luis Roca Jusmet

Semblanza de René Guénon – Luis Roca Jusmet

Overview

Semblanza de René Guénon

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René Jean-Marie-Joseph Guénon [1925]

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Semblanza de René Guénon

Apunte biográfico

René Guénon nace el 15 de noviembre de 1886 en Blois en el seno de una familia católica convencional de clase media. Con 18 años se traslada a París a estudiar matemáticas y filosofía. Entra en contacto con movimientos ocultistas, masónicas y teosóficas hasta considerar que ninguno de ellos refleja lo que está buscando. Conoce a supuestos iniciados en el hinduismo y el sufismo. Se casó en 1913 por el rito católico y empezó a dar clases de filosofía en centros de enseñanza privados. Hasta el año 1929 escribe artículos y ha publicar libros, que empezaran a tener una cierta resonancia y un carácter polémico por su radical crítica al Occidente moderno y su defensa de una supuesta Tradición que, por vía iniciática transmite unas verdades metafísicas universales de manera esotérica en todas las grandes tradiciones culturales y religiosas. Su mujer falleció en 1929 y en 1930 viaja a Egipto para buscar unos documentos y acaba quedándose, transformándose en Abdel Wahid Yahia y con 48 años se casa en segundas nupcias con una joven egipcia, musulmana, hija de un sheik (maestro sufí) amigo suyo, con la que tendrá cuatro hijos. Vivirá cómo un musulmán, hablando árabe y con una apariencia de serlo, hasta que muere el año 1951, con su salud siempre precaria, a los 65 años, Guénon afirmó que no se había convertido al Islam sino que había encontrado una forma de vida exotérica de vida que ya no existía en la decadencia occidental y la pérdida de su contenido del catolicismo. Para él la Verdad estaba transmitida tanto por el sufismo cómo por el hinduismo o el taoísmo.

Curiosamente interesó al movimiento surrealista (tanto a Bretón como a heterodoxos como Antonin Artaud), a escritores de la talla de André Gide y a mujeres emancipadas tan heterodoxas cómo Simone Weil o María Zambrano. Directamente influyó en el importante fenomenólogo y hermeneuta del simbolismo y la religión Mircea Elíade.

Fundó además la Escuela del Esoterismo Tradicional, de la que formaron parte unos escritores que han tenido un relativo impacto. Ananda Coomaraswamy, una de las grandes figuras de la metafísica hindú, y Frihjof Schuon, que como él se pasó al Islam y tiene todavía bastantes grupos sufies que lo siguen. Un escritor que en parte le siguió fue Julius Ëvola, que (contra la posición de Guénon) quiso dar una dimensión política a los planteamientos guenonianos y que simpatizó con el fascismo. Desde esta línea grupos de la nueva extrema derecha europea se interesan por Guénon. Un caso interesante es el del Alexander Dugin, ideólogo del eurasianismo tradicionalista y que algunos consideraron el ideólogo de Putín. Al mismo tiempo sigue teniendo mucha influencia en círculos del islamismo tradicional, sobre todo en Francia y en Egipto. Solo hacer notar que el Congreso mundial que se convoca este año sobre la figura de René Guénon, presidido por su hijo, se celebra en Irán. Se ha dicho que Guénon es muy valorado por los ayatolás iraníes.

Planteamientos guenonianos

El punto de partida de René Guénon es que hay una Verdad revelada y transmitida por diferentes tradiciones esotéricas, con formas culturales diferentes pero con los mismos principios metafísicos. Es lo que se llama la Tradición Primordial. Estas verdades metafísicas solo nos transforman ( lo que llama «realización metafísica») por una transmisión iniciática para la que debemos estar cualificados). Estas verdades necesitan de los símbolos universales de la ciencia sagrada para expresarse. Pero solo desde la intuición intelectual de la inteligencia suprahumana pueden entenderse.

Occidente se ha desviado porque ha perdido esta tradición esotérica. Esta degeneración empieza el siglo XIV y se consolida en el siglo XVII, a partir de lo que se llama «la modernidad». Pero ya hay indicios desde la aparición de la filosofía en Grecia, frente a la sabiduría china y del hinduismo. La desviación occidental se basa en su perspectiva materialista, su actitud individualista y en su creencia ilusoria en el progreso.

La desviación del Occidente moderno ha instaurado el reino de lo cuantitativo y del progreso técnico. Esta pérdida de espiritualidad es una ganancia en la materialidad que le ha dado un dominio económico y militar sobre el resto de la humanidad terrestre. Esto ha empujado al imperialismo y al colonialismo y a la globalización que supone la pérdida de las comunidades tradicionales y la aparición de la uniformidad del individuo-masa. El legado espiritual de Oriente se pierde en este proceso de aumento de la confusión.

La trilogía que escribe Guenón para criticar el mundo moderno empieza con Oriente y Occidente,continúa con La crisis del mundo moderno y concluye con El reino de la cantidad y el signo de los tiempos. El segundo complementa el primero y el tercero profundiza en la cuestión dándole una dimensión mucho más profunda. La crisis moderna es la etapa del máximo desorden dentro de la etapa en que se encuentra la humanidad terrestre.

Es el Kali-yuga según la terminología hindú de los ciclos cósmicos en los que se basa René Guenón.

La exposición de los principios metafísicos los elabora René Guenón básicamente en tres libros. El primero es El hombre y su devenir según el Vedanta. Aquí lo hace desde la perspectiva de una tradición, la hindú, y centrado en lo antropológico. Viene luego El simbolismo de la cruz, donde expone el sentido metafísico de la cruz a través del vedanta y otras tradiciones (islam, taoísmo) y , por supuesto el cristianismo y su sentido histórico. La cruz como el lugar de encuentro entre lo horizontal y lo vertical. Finalmente, Los estados múltiples del ser.

Cuando René Guenón habla de Oriente se refiere básicamente al Islam (Oriente próximo), al hinduismo (Oriente medio) y a China (Oriente lejano). Islam es una tradición religiosa con una dimensión esotérica (sufismo) que incluye a los árabes, persas, turcos y otros países de Asia y África. El hinduismo es un sistema global que no separa lo esotérico de lo exotérico. China es una civilización con un elemento exotérico (confucionismo) y otro esotérico (taoísmo). Guenón murió hace 75 años y, tal como había previsto, Oriente va perdiendo su dimensión espiritual y tradicional por la influencia occidental.

René Guenón fue, según dice, iniciado en el hinduismo y en el sufismo. Conoció a un iniciado taoista pero no fue iniciado. De su amigo Ananda Coomaraswamy aprendió que el budismo era ortodoxo en alguna de sus facetas. Sus referentes fueron Ankhara (Vedanta avitia), In Arabi (sufismo) y Lao Tsé (taoísmo). En Occidente prefería lo medieval a la filosofía grecorromana. Reconocía el valor de Platón y Aristóteles desde el punto de vista filosófico, que no llegaba a la metafísica tradicional. Plotino fue importante pero es el Pseudo-Dionisio y, sobre todo, Meister Eckhart quién mejor representa, junto a Dante, la metafísica tradicional occidental..

La metafísica tradicional se transmite, para Guénon, de forma esotérica e iniciática cuando lleva a su realización efectiva,es decir a la liberación por la superación de la no- dualidad. Pero a nivel doctrinal puede transmitirse de manera no secreta ni iniciática, como hace él mismo a través de sus escritos. La doctrina metafísica se basa en unos Principios Trascendentales. El primero es el de la Unidad absoluta de la que parte el No-Ser (no manifestado) y el Ser (lo manifestado). Lo manifestado puede ser no-formal o formal. El Sí mismo es trascendente al yo y tiene carácter permanente y, en último término, se identifica con la Unidad absoluta. Los estados manifestados lo son de manera múltiple, supra-individuales o individuales, más sutiles o más groseros. Cada estado está polarizado en una dimensión activa y otra pasiva y tiene un aspecto luminoso, un impulso y un aspecto sombrío.

Guenón no se inventa nada, conceptualiza lo que se había expresado con el lenguaje de las imágenes y los símbolos en textos como el Vedanta.

Un aspecto interesante de Guénon es la exposición que hace de los símbolos tradicionales. Aparece en obras tan importantes como «El simbolismo de la cruz» pero hay un libro fundamental, publicado póstumamente, que recoge todos los artículos que escribió sobre el tema publicados entre 1925 y 1950, que se llama «Símbolos fundamentales de la ciencia sagrada». El símbolo para Guénon es un soporte que nos permite elevarnos de manera indirecta a verdades metafísicas. Tiene un carácter universal aunque se formule de manera específica en cada tradición.

Todas las religiones, de diferentes maneras, defienden los mismos principios. No hay aquí ni sectarismos ni voluntad de dominio posible. René Guenón combate el eurocentrismo: la Europa moderna es una anomalía nefasta que solo destaca materialmente por su tecnología. Se exagera, para él, la importancia de Grecia y de Roma.que no llegaban a la altura de sociedades tradicionales como China o la India. René Guenón critica el colonialismo: las potencias europeas por su codicia invaden y destruyen las comunidades tradicionales. René Guenón es anticapitalista cuando denuncia el reino cuantitativo como signo de los tiempos. Guenón no tiene una teoría política pero considera que la mejor organización social debe establecer una jerarquía que se base en principios metafísicos. Ejemplos serían la China confuciana, la India de las castas o la Europa medieval. Tiene bastantes coincidencias con la teoría que expone Platón en su libro Politeia (mal traducido como República).

Una lectura crítica

Mi punto de vista es filosófico y por lo tanto es incompatible con el de René Guénon, que se presenta como transmisor de una verdad revelada. La filosofía parte de un camino que va de la ignorancia al saber, que es el de cada cual, aunque desde los otros (herencia recibida) y con los otros (diálogo)

René Guénon habla de una realización metafísica a la que se llega por ritos iniciáticos (esoterismo) que se complementa con los ritos exotéricos de una tradición (cristianismo, hinduismo, islamismo). Me mantengo escéptico y apuesto por los ejercicios espirituales filosóficos combinados con prácticas corporales (en sentido amplio) como manera de transformación.

Leo la teoría metafísica de René Guénon y no veo diferencias con las de Spinoza, Leibnitz, Hegel o Heidegger desde el punto de vista de su construcción. Son especulaciones que se pueden asumir o no en función de la afinidad con sus principios. Y esta afinidad no deja de ser una apuesta sin justificación objetiva. Es una cuestión de «ver» o no «ver» los principios. Descarto que lo que expone Guénon sea una verdad transhumana transmitida por una tradición primordial. No me lo creo. Pero me interesa su visión metafísica, aunque cuestione la manera como él mismo la entiende.

Un aspecto interesante de Guénon, que es paradójico, es el de conceptualizar y exponer de manera discursiva lo que en el Vedanta o en el taoísmo se muestra de manera simbólica y a través de imágenes. Esto le da un valor incalculable desde el punto de vista filosófico, por mucho que él no quiera situarse en este lugar.

La crítica de Guénon a la modernidad es radical. A mi modo de ver es excesiva, pero es interesante por lo que nos interpela. Nos obliga a una problematización en la que hemos de justificar lo que rescatamos. Y aunque no compartamos este rechazo absoluto si que nos abre hilos críticos que podemos desarrollar sin compartir del todo su perspectiva.

El problema con René Guénon es su dogmatismo y su sectarismo. Dogmático es el que se cree portador de una verdad que es incuestionable. El sectarismo es su consecuencia: si yo tengo la verdad los que no piensan como yo están absolutamente equivocados. Intelectualmente lleva a la negación de la filosofía como búsqueda y diálogo.

Las consecuencias políticas de los planteamientos de René Guénon son totalitarias. Claude Lefort contraponía la incertidumbre democrática a la certeza totalitaria. Guénon plantea un sistema social jerárquico guiado por los principios metafísicos a los que solo una élite puede acceder.

René Guénon plantea una vía que es incompatible con la filosofía, con la democracia y con una ética que sea una práctica de la libertad. Por lo tanto mi posición es radicalmente contraria a René Guénon, aunque pueda aprender con su lectura. Guénon defiende una vía esotérica en la que una verdad suprahumana es transmitida a los iniciados por vía iniciática. Es una verdad secreta y dogmática para una élite, que excluye la razón crítica. Por otra parte, la certeza dogmática y la visión jerárquica es contraria a las ideas igualitarias y democráticas. Finalmente la crítica al individualismo llega a la noción misma de individuo, por lo que toda defensa de lo singular y de la libertad individual queda rechazada.

Respecto a René Guenón podemos adoptar cuatro actitudes. La primera es rechazar todo lo que dice como si fuera un discurso delirante. La segunda convertirnos en seguidores e interiorizarnos sin ninguna crítica. La tercera seguirlo pero con posibilidad de crítica parcial, como hace Schuon. La cuarta es una lectura global crítica en la que aceptamos unas cosas y rechazamos otras. Por ejemplo, podemos valorar su teoría metafísica y su crítica a la modernidad pero matizarla y cuestionar la necesidad de formar parte de una tradición religiosa exotérica o incluso la necesidad de iniciación. Mi posición es esta última, aunque desde una postura muy crítica, cómo acabo de subrayar en esta última parte. Pero aún así me molesta el carácter “tabú” que tiene Guénon en el mundo académico e intelectual. Me parece que su inmensa obra es muy interesante para ser discutida y criticada. Nada que ver con el ocultismo de baratija ni con las sectas modernas, que él mismo calificó de contra-iniciáticas. Y menos aún con el orientalismo al uso.

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Luis Roca Jusmet

Categories: Saldos & Retales

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