La imaginación del alma – Tres poemas de Pedro Jesús Cortés Zafra – Sebastián Gámez Millán

La imaginación del alma – Tres poemas de Pedro Jesús Cortés Zafra – Sebastián Gámez Millán

Overview

La imaginación del alma – Tres poemas de Pedro Jesús Cortés Zafra

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María de los Remedios Alicia Rodriga Varo y Uranga – La creación de las aves [1957 – Museo de Arte Moderno / MAM – Ciudad de México – México]

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La imaginación del alma – Tres poemas de Pedro Jesús Cortés Zafra

El autor de estos poemas es un maestro que ha ejercido la enseñanza de Matemáticas hasta su jubilación. Tras ella, con el recuerdo de los poemas que le recitaba en su infancia su abuela y su padre, comenzó a escribir poemas: decenas, cientos, miles… Hasta que, desde hace año y medio, después de cuatro ictus, no puede escribir. Posee una memoria prodigiosa, pero no sabe adónde la abandonó. Lo conocí el 23 de abril de 2025 en la Casa de la Cultura de Pizarra y pude comprobar que también sabe recitar de forma muy personal. La poesía, leída, escrita o recitada, es una terapia. Participa en las tertulias de Álora dirigidas por Tomás Salas. Detrás de su aparente seriedad late un sentido del humor vital (a modo de breve tarjeta de presentación:

I

Imaginación del alma.

Derrotado por el tiempo,
como un viejo guerrero,
que descansa tristemente
y añora combates fieros.
La memoria me ha vencido,
ya se arruinó mi existencia,
porque se llevó con ella
el botín de los recuerdos.
Me acosan los desrecuerdos,
extiendo al cielo mi mente
atravesando luceros.
Y tiembla en mis adentros
infeliz lágrima tierna,
es centelleante y viva
se formó de sentimiento.
No todo ya se ha perdido,
que mi alma sigue soñando
en otros caminos nuevos.
Con la lágrima y mi alma,
quiere mi corazón roto,
fabricarse nuevos versos,
escribir, poquito a poco.
Si la razón no me asiste,
ni la memoria tampoco,
corazón y alma harán
de imaginación mi coto.

*

II

Terapia poética

Sonoridad de palabras
despoblando la región de la memoria,
que olvidé la llave, en la otra orilla,
para poder cerrarla.
Arribaron de mi lengua las palabras
anónimas y temblé de desamparo.
Con amarga vergüenza sintiendo
por estas tristes amarras.
La complicidad de mi propio cerebro
me despojó de mis propias decisiones.
Y creí el repudio de mi propio pueblo
vientre desleal me parecían sus corazones.
Hondura de la pena, soledad y espanto.
Pura noche, con intención de doblegarme el alma.
Mucho lloré de desgarrado llanto,
sufrí debajo de mi piel, sin soltar lágrima.
Espasmo de la angustia, testimonio
de la fragilidad.
Impotencia abdicando a la esperanza.
Pero el verso liberó mis ataduras,
dando libertad a la imaginación de mi alma.

*

III

¡Escapada de la violencia!

Así habla una mujer

Mi piel no estará marcada,
ni mis ojos tendrán lágrimas.
Yo no callo, tú no calles,
que el silencio es quien nos mata.
 
Y nos deja cicatrices
peores que las que sangran.
Laceran el pensamiento
y dejan dañada el alma.
 
Y nos vuelven indefensas,
prisioneras de los miedos
que a nuestros hijos espantan.
¡Ya no soy la de antes!.
Pude, al fin reflexionar.
He empezado a valorarme.
He dejado atrás mis miedos.
 Aquí estoy, ante ti,…
¡¡ desafiante!!.
 
Ya liberé mis cadenas,
al fin, hoy me siento fuerte.
Yo soy libre como un pájaro,
y ya no me humillo al verte.
 
He superado lo malo,
nunca debí de quererte.
Merezco ser respetada
y tú a mí no me mereces.
 
Que por ti viví asustada
Nunca debí obedecer te.
Que yo no tengo la culpa
y nadie podrá cambiarte.
Por más promesas que hagas
ya nunca voy a creerte.
Jamás me valorarás
y sólo quiero no verte.
 
Vete ya con tu desgracia,
alma inmunda, poco hombre.
Que yo criaré a mis hijos
sin un padre que les sobre.
Que no nos hiciste falta,
sólo diste humillaciones.
  
No nací para sufrir,
escapé de tu violencia
y por fin voy a vivir.
 
Sin traba, pena ni miedos
que ya por fin estoy en calma
Vive tú en tu otro mundo
¡y… que mal rayo te parta!.

*

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Sebastián Gámez Millán

Categories: Crítica Literaria

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