La afonía del rapsoda: versos imperfectos [Otras voces, otros ámbitos] – IV – Lentamente [A Ramiro] – Rafael Guardiola Iranzo

La afonía del rapsoda: versos imperfectos [Otras voces, otros ámbitos] – IV – Lentamente [A Ramiro] – Rafael Guardiola Iranzo

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La afonía del rapsoda: versos imperfectos [Otras voces, otros ámbitos] – IV – Lentamente [A Ramiro] – Rafael Guardiola Iranzo

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La afonía del rapsoda: versos imperfectos [Otras voces, otros ámbitos] – IV

Lentamente

A Ramiro

Esta es la historia secreta de cuatro amigos
que dormían en una copa verde,
arropándose entre sueños
con las raíces y las hojas
de un cristal amante y fiero,
sonriendo lentamente.
Esta es la historia de cuatro amigos
sin otra historia que el calor del encuentro,
que tejen con conceptos grises y yertos
los cristales rotos esparcidos por el viento.
Y lo hacen con la aguja del asombro,
cosidos a la luz más oscura, lentamente,
porque sus arterias y venas brindan y
sorprenden al tiempo (cuando se muestra desnudo),
dormitando en su lecho como un reloj parado.
Lo retuercen, lo estrujan, exprimen su néctar,
lo acarician lentamente,
y lentamente lo licúan en silencio
en la lección de anatomía.
Sus brújulas no tienen agujas imantadas,
duermen sin remiendos, a la sombra
de las hojas y las raíces, plácidamente,
porque están muy despiertas en el sopor del sueño.
Su única aguja es la del verde cristal
que acaricia lentamente y besa
los inmensos labios del que brinda
por lo que está vivo y sonriendo,
y eleva su mano lentamente
en un ritual majestuoso y simple.
Buscan sus brújulas los que celebran
los labios que besan sin saberlo,
fijados a la tierra firmemente,
dibujando los perfiles del misterio,
uniendo en una corona, con conceptos,
los hilos descarnados asombrados y sueltos.
Los que se abren ante los ojos, lentamente,
esas retinas que se dejan seducir
por los mimbres de la carne,
por sus ojos, por sus vientos,
por los frutos más agrestes
del frío olor del pensamiento.
Frutos que nunca duermen en las copas,
porque tienen que arroparse
y elevarse lentamente en el misterio.
Y despertarse lentamente,
porque sueñan, sin saberlo,
con ese inquietante rastro verde,
que bosteza lentamente,
nadando en el vino alegre
que solo cabe en un verso apresurado.

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Rafael Guardiola Iranzo – Lentamente

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Rafael Guardiola Iranzo

Málaga, a 10 de febrero de 2026

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