Colores en juego [Fotografías] – I – Josefina Martos Peregrín

Colores en juego [Fotografías] – I – Josefina Martos Peregrín

Colores en juego [Fotografías] – I

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Lleva trabajo una exposición, quebraderos de cabeza, decisiones y, sobre todo, indecisiones. Al menos así me ha ocurrido en la preparación de Colores en juego: he dudado de todo, proporciones, cantidad, tamaños, materiales de impresión… Incluso llegué a dudar de la oportunidad del proyecto, no de su orientación ni su calidad; pero tiendo a descorazonarme, a pensar que nadie va a apreciar mis obras, más aún cuando algunas críticas previas descalificaron alegremente el proceso elegido. Pero seguí adelante e hice bien porque las fotografías han gustado, han interesado y se ha entendido perfectamente el tratamiento aplicado a la imagen.
Expuse en el Centro Artístico de Granada a finales de noviembre del ya pasado 2019, pero hasta ahora no he hablado de ello porque se cruzaron las Navidades, los Reyes Magos, un niño sin zapatos, un viaje a Palermo… En resumen, considero este el momento oportuno para mostrar las fotografías y compartir la reflexión que las acompañaba en el programa de mano, donde explico las claves de este proyecto, planeado y acariciado por mí desde hace años, pues años llevo seleccionando imágenes fotográficas que se adecuen al juego del color selectivo.


“Colores en juego”:

“Ante todo, una declaración: no vale menos el blanco y negro que el color ni procura menor belleza, por tanto, si añado color no se debe al deseo de mejora sino de juego, un juego que pretende resaltar esa parte de la realidad a la que apenas prestamos atención por cotidiana, pues lo cercano y repetido a menudo se torna insignificante, de modo que expresiones, gestos y seres únicos se camuflan entre los múltiples aspectos que exhibe la vida diaria y así se nos escapa la verdad de un reflejo, las pinturas callejeras o un leve cambio de luz.

Nos asombra la grandiosa aridez de unas sierras peruanas que, en cambio, no asombran a ninguno de sus vecinos, habitantes del Valle de Ica, mientras ignoramos el ubicuo asalto de la publicidad, de lemas e imágenes ridículas o tremendas a cuyo continuo acecho nos hemos acostumbrado tanto que ya ni lo vemos.

Y vuelvo a la idea de juego, inseparable de mi trabajo en estas fotografías. Fiestas, contradicciones, sexo, vejez, asombro infantil… Asuntos todos que someto a interpretación, porque la fotografía no reproduce la realidad, la interpreta, incluso en aquellos casos en que pueda parecer un simple calco, fidelísimo, de lo que ven los ojos, se da una primera e inevitable transformación óptica resultante de lente y cámara, a la que se suman la intención y el carácter del fotógrafo.

Una de las primeras decisiones de éste consiste en la elección entre blanco y negro o color, aunque ciertamente cuando hablamos de blanco y negro aludimos a estos extremos y a la infinita gama de grises que media entre uno y otro, posible a partir de la invención y consiguiente difusión (hacia 1905) de la película pancromática, sensible a todas las longitudes de onda del espectro visible.

Si buceo en la Historia de la Fotografía es para mejor explicar mi juego de coloreado selectivo y afirmar de nuevo que no pretendo subsanar ninguna deficiencia. Antes de la invención del color permanente (Autochrome en 1907, Kodachrome en 1935), su carencia se consideraba un defecto, puesto que no era posible la elección; desde los inicios (la primera fotografía data de 1839) se sucedieron diferentes métodos de coloreado, más o menos satisfactorios, pero ninguno  perdurable. Se buscaban efectos «naturalistas», innecesarios desde que se logró el efecto de «color real»; ahora -y desde hace casi un siglo- si fotografiamos en blanco y negro se debe a una elección consciente, al gusto por la traducción de los valores cromáticos a la escala de grises. En mi caso, a esta primera gran interpretación, he añadido el juego del color selectivo, una vuelta de tuerca más en la percepción de la realidad, un reforzamiento que fluctúa entre la reflexión y el humor.

Cuando comencé a trabajar las imágenes, me sentí como un rey Midas cromático capaz de dar color a cuanto tocase, ansiosa de transformar cuanto pudiera, pero me dije «No eres el rey, eres la reina Midas, mucho más sabia que tu legendario tocayo y, a diferencia de él, nada codiciosa. Sabes que a menudo un poco basta, que un mínimo toque de color es suficiente para crear la dinámica del juego. Por tanto, juguemos.»

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Josefina Martos Peregrín – Noticia cierta, aunque haya quien la discuta. (Madrid, El Rastro, 2010).

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Josefina Maros Peregrín – Despégate de la pared y baila. (Granada, 2019).

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Josefina Martos Peregrín – Desvaríos de la globalización. (Marrakech, 2018).

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Josefina Martos Peregrín – Alta magia. (Granada, 2018).

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Josefina Martos Peregrín – Tal para cual. (Perú, 2012).

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Josefina Martos Peregrín – Asombro de niñas ante milenios de muerte. (Londres, 2019).

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Josefina Martos Peregrín – La mujer y su doble. (Granada, 2019).

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Josefina Martos Peregrín – El reflejo es lo que cuenta. (Granada, 2017).

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Josefina Martos Peregrín

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Categories: Fotografía

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