François Jullien: el doble tránsito de la vida – Luis Roca Jusmet
Overview
François Jullien: el doble tránsito de la vida
***

***
François Jullien: el doble tránsito de la vida
François Jullien (1951) es un filósofo francés, formado en el helenismo, que hace su viaje geográfico, cultural y lingüístico a China para acceder, desde lo más lejano, a lo impensado en nuestra tradición greco-romana-europea. Jullien encuentra en los textos clásicos chinos unas ideas fascinantes que surgen de un camino de pensar diferente del de la conceptualización y la argumentación.
En la lógica china todo es condicional y complejo y nosotros formamos parte de un proceso que nunca se cierra, que siempre está abierto a nuevas combinaciones. François Jullien no trata únicamente el tema de la eficacia en términos de estrategia, también nos plantea una aproximación a su moral desde una lectura de Mencio, que compara con Kant ( Jullien, 1997).
Lo que plantea Jullien es que, más que centrarse en las diferencias entre los planteamientos europeos y los chinos lo que hay que hacer es constatar la distancia entre uno y otro y a partir de allí construir un puente, que consistiría en recoger la idea china y ponerla en diálogo con las nuestras para crear nuevas conceptualizaciones. Una de ellas es la de entender la vida humana como un doble tránsito. Por una parte formamos parte de la vida como tránsito porque somo parte de lo natural. Por otra propone una ética que tiene como una de sus claves lo que él llama la segunda vida.
*
*

*
*
1. El primer tránsito: la vida como proceso de transformaciones silenciosas
El tema del tiempo es otra de las claves. Jullien trata específicamente en un libro el tema del tiempo como elemento de una filosofía de vida (Jullien, 2001). En la lengua china no hay tiempos verbales, el ser es siempre un ser en fase y la noción básica es la de duración. No hay conceptos abstractos ni de Espacio ni de Tiempo, pero al mismo tiempo en China tanto el espacio como el tiempo están siempre presente de una manera cualitativa en forma de emplazamientos y de momentos. El Tiempo entendido desde las eras, las estaciones y las épocas. Los espacios como dominios, climas y orientaciones. Siempre ligados entre sí: cada período solidario con un clima. Las nociones básicas son el momento-ocasión y la duración. Hay que seguir el curso natural, no hay que forzar. Todo es inmanente. El tiempo se entiende como un “entre momentos”, es decir como tránsitos. Nuestro ser en el mundo es estacional, lo cual quiere decir que es el tránsito entre una estación y otra el que marca nuestro ritmo vital. No hay una concepción de continuidad ni en el espacio ni en el tiempo. El carácter cíclico está marcado por esta idea de transición, que tampoco es un proceso circular ni lineal. Es la idea de retorno de las transiciones lo que determina la manera como se experimenta la temporalidad. Todo son transformaciones en la que se despliega a la vez la continuidad y la modificación. Todo se basa en la existencia de dos principios, el yin y el yang, y el cambio que se efectúa en el factor dominante.
En el caso humano del envejecer se entiende no tanto desde la travesía como desde el tránsito. No se pasa por diferentes etapas en el camino de la vida: nacimiento, infancia, juventud, madurez, vejez. Envejecer es el tránsito de la vida, el que transcurre desde el nacimiento hasta la muerte. No se trata de “vivir en el presente”, que se basa en un esquema pasado-presente-futuro que no se contempla en China. Se trata de vivir el momento, adaptándose al proceso en el que se inscribe, estar disponible para captar la oportunidad que nos da cada momento.
*

*
El tema del tiempo vuelve a ser retomado en su libro sobre las transformaciones silenciosas (Jullien, 2009), que indica que el cambio no es lo que se manifiesta cuando hay una ruptura aparente. Más bien es la consecuencia de una transformación silenciosa a partir de un giro sutil, casi imperceptible de la que es resultado, una emergencia visible de un largo proceso invisible. La misma relación causa/efecto se diluye en este planteamiento, ya que hay que referirse a la duración del proceso y al marco global en que se enmarca. Situar todos los factores condicionantes que nos permiten entender lo que ocurre. El envejecimiento, por ejemplo, no es ni decadencia ni degradación sino un elemento más del proceso del vivir. La muerte no es una ruptura sino una consecuencia más de la vida, no hay ni drama cristiano ni tragedia griega, ni tan solo la melancólica heroicidad del romanticismo. Lo que importa no es lo extraordinario del acontecimiento nuevo, sino la persistencia de lo ordinario. Es como las estaciones, que se transforman las unas en las otras sin un límite estricto que señale su separación. El sabio chino no tiene ideas (Jullien, 2001) porque sabe que cualquier visión es parcial y lo que quiere es estar abierto al conjunto y no distorsionarlo con prejuicios. La idea de duración se complementa con la de momento, que nos permite salir del callejón sin salida de un presente, diferente del pasado y del futuro que quiere concretarse en un instante que siempre se le escapa.
El pensamiento chino es fundamentalmente estratégico (Jullien, 1999), pero con una concepción de la eficacia basada en la idea de transformación a partir de una acción indirecta y oblicua. No debemos forzar, no hay que controlar, hay que seguir la propensión de las cosas, aprovechar lo que llama el potencial de cada situación. Para ello debemos ir facilitando la orientación más favorable, las condiciones en la que lo que nos interesa aparezca como una consecuencia del proceso natural. Para ello hay que estar, por supuesto, disponible. Este planteamiento no se basa en ninguna de las dualidades con las que nos movemos: teoría/ práctica, fines/ medios, modelo/ aplicación, objetivos/ planes. No hay ni decisión ni elección dramática, solo adaptación al curso de las cosas de las que nosotros formamos parte. Hay que buscar la energía potencial de cada situación y obtener mucho efecto con poco esfuerzo, adaptarse a las circunstancias recogiendo lo mejor para nosotros, facilitando lo que es favorable al provecho propio. No hay un plan establecido porque lo que hay que hacer es estar alerta con respecto a lo que va pasando, evaluando siempre las fuerzas que entran en juego. El arte de gobernar consiste en hacer de forma invisible que los demás confluyan naturalmente en la posición que buscamos de los otros. Si hay que actuar hay que hacerlo lo más pronto posible, antes que el proceso se estructure, modificar lo blando antes que se vuelva rígido. La racionalidad china se establece sobre la base de la relación entre condición y consecuencia, mientras que la occidental lo hace entre medios y fines. En el primer caso buscamos siempre las condiciones más favorables y recogemos lo más provechoso y en el segundo se plantea en término de cálculo y de éxito o fracaso, de victoria o derrota. En el lado griego, origen del europeo, el estratega es como un piloto de barco que navega en alta mar para llegar a su destino venciendo las amenazas imprevistas: es la epopeya y lo heroico en una narración dramatizada.
Al mismo tiempo es importante también la idea del vacío necesario: no hay que llenar nada del todo ni llenarlo todo: hay que dejar siempre, un margen, un espacio vacío. La referencia china es la agricultura, el crecimiento de las plantas. No hay que tirar de las plantas para que crezcan más rápido, hay que facilitar su crecimiento separando todo lo que traba su desarrollo Importa la eficacia de la inmanencia, que es la de adaptarse a los procesos, no el de trascenderlos para imponer un objetivo. Hay que intentar vencer sin enfrentarse, prevenir el conflicto antes de que aparezca. Con la sabiduría china, se capta la vida como un proceso que madura, dando una consecuencia, que es la buena cosecha.
*

*
*

*
Hay que señalar también la aproximación que hace el filósofo francés, desde los textos clásicos chinos, a la figura del sabio (Jullien, 2021). El sabio chino “no tiene ideas”. Esto quiere decir que no se encuentra preso de una ideología, de una manera determinada de mirar las cosas. No es que no tenga ideas, es que no antepone ninguna a las otras para no ser presa de la parcialidad. la elección de la sabiduría es la de la variación, no la de la progresión. No vamos avanzando en un camino determinado que nos impide ver las otras vías posibles. No hay que ir cerrándose, hay que permanecer siempre abierto, hay que abarcarlo todo. No conceptualiza, no argumenta, no demuestra. se aproxima rodeando, observando, buscando lo evidente. Y habla poco, únicamente para indicar, para señalar, para evocar. Las normas dependen de la situación, no pretenden aplicarse de manera universal para todas las situaciones. El sabio sabe cuando tiene que ser rígido y cuando flexible. El sabio mantiene su mente suficientemente vacía como para estar disponible, como para ser ver lo evidente que nuestros prejuicios ocultan. Es la paradoja de relativizar todo sin ser relativista.
*

*
Vivir es como un proceso de maduración en el que hay que orientar bien la energía, sin dispersarla ni malgastarla. La noción griega europea de felicidad, ausente de la sabiduría china, implica fijación y finalidad, mientras que lo que hace el sabio chino es desarrollar de manera natural, sin objetivo, las propias capacidades. Es el resultado no buscado el que cuenta, la consecución natural de una actitud sabia frente a la vida (Jullien, 2007a). Es ir hacia la armonía, que es un equilibrio dinámico autorregulado.
*

*
2. El tránsito a la segunda vida
Vamos a entrar en los trabajos que va haciendo Jullien los últimos años que van en esta línea de construcción del sujeto ético para una vida verdadera. Se trata del tránsito a una segunda vida.
En “Filosofía del vivir” (Jullien, 2011) aborda de entrada es la necesidad de estar presentes, pero sin entenderlo exclusivamente a algo que ya se ha dicho insistentemente, que es la atención. Es abordar el tiempo como momento encontrando el equilibrio entre no postergar pero contando con la demora que supone aceptar el proceso de maduración en el que se enmarca. Porque el carpe diem tiene algo de apresurado. hay que moverse hacia lo evidente, lo que vemos claro pero sabiendo retirarse para que emerja lo nuevo. Jullien conceptualiza así la importancia del “entre” en la vida, esta frontera donde las cosas no están entre lo que son y no son, este momento gris, transitorio, que huye de esta necesidad de nuestra cultura de elegir entre blanco y negro, de huir de lo ambiguo, que es lo que hay en el fondo de todo si no lo forzamos en polarizaciones. Se trata, por ejemplo, de no tener que optar entre ser egoísta o altruista sino moverse en este “entre”, que no deja de ser el mundo de los matices. Aquí aparece, por primera vez, la posibilidad de una “vida verdadera.” Aquí citará también a Pierre Hadot y su propuesta de “ejercicios espirituales”. Mantenerse siempre “al acecho de las cosas”, como dice el poeta japonés Basho. Estar alerta, preparado, disponible, para aprovechar la oportunidad, el buen encuentro. Evitar concatenar demasiado, encadenarnos al discurso, abrirnos a la inmediatez. No se trata de buscar modelos, ni normas ni fórmulas que nos digan cómo conocer, cómo vivir. Se trata de vivir en la transparencia, en el sentido que las cosas se nos muestran. Pero este mundo tampoco nos es dado de antemano, no se trata de querer volver a la ingenuidad del paraíso perdido. Pero tampoco hay que inventarse ni finalidades ni duplicarlo en otro mundo ideal. Permanecemos en la inmanencia, renunciando al aplazamiento para poder ver, cuando aparezca, el momento oportuno. Permitiendo que llegue cuando ha de llegar, sabiendo demorarnos. Un vivir que se sostiene en “un entre” que debemos saber manejar sin necesidad de polarizarse porque no permite captar este fondo de ambigüedad de las cosas. No soñamos entonces con una “vida verdadera” sino que accedemos a ella.
*

*
En el año 2016 Jullien publicó en edición francesa su trabajo Vivir existiendo. Una nueva ética (Jullien, 2018), que podemos considerar su primer ensayo claro en esta línea de lo que he apuntado cómo construir un sujeto ético para una vida verdadera. En este ensayo el filósofo orientará todo lo que ha aprendido en su diálogo con China en una doble propuesta de transformación de sí. “Vivir existiendo” es una propuesta ética que implica un trabajo interno que consiste en establecer una distancia con respecto a lo que Jullien llama nuestra superficie de adherencia, aquello más primario a lo que estamos adheridos. Se trata de tener la capacidad de decidir sobre aquello que de una manera primaria y en gran parte inconsciente investimos de afecto, de deseo. La libertad es desde este planteamiento, en cierta manera, la capacidad de romper estos automatismos tan primarios, de soltar esas amarras que nos encadenan. Pero es también el ser capaz de investir de deseo, de una manera ligera, sin dependencias, lo que que puede alimentar nuestra vitalidad. Implica también la necesidad de resistir, entendiendo de manera dialéctica el valor de la negación que abre el camino de lo posible. Hay que evitar, por tanto, estancarse, empantanarse en la inercia, en la rutina. Es un proceso que supone un trabajo sobre uno mismo en el que aprendemos a captar tanto el giro que conduce al estancamiento como el que nos sacará de él. Esto se da, la mayoría de las veces en el marco de las transformaciones silenciosas. ( Jullien, 2010). Aunque a veces aparece como una ruptura, sea como principio y como fin, en la mayoría de estos casos no deja de ser una ilusión porque no deja de ser la consecuencia de un proceso. Esto ocurre tanto cuando emerge o como cuando desaparece algo visible. Vivir significa el duro deseo de durar, nos decía Paul Éluard. Todos vivimos, nos dice Jullien, pero hay que “existir”, que quiere decir transformar este deseo de vivir en potencia vital. Para ello hay que des-coincidir con uno mismo, no identificarse con una autoimagen. la duración se mantiene por su proceso continuado de renovación, de actualización de la energía. Des-coincidir quiere decir no identificarse, no fijarse, mantener el espíritu abierto. Ciertamente, que hay que vivir en el aquí y el ahora, lo que no quiere decir entenderlo como hacerlo en el instante sino vivirlo como un proceso, ya que nuestro presente es este paso permanente del futuro a pasado. Vivir en la inmanencia de este mundo, de este todo del que formamos parte. El existir se verifica directamente en la experiencia, aprendiendo de ella..
François Jullien continúa esta conceptualización en un ensayo muy importante, que es donde conceptualiza lo que llama “Una segunda vida” (Jullien, 2017).Hay que dar un paso de la vida a la existencia, nos decía, y este paso lo llama “una segunda vida”. El punto de partida es inmanentista : solo tenemos una vida, de la que no hay recambio, de la que no podemos salir y volver a entrar. La segunda vida es, por tanto, una transformación. Pero una transformación que no surge de un renacimiento o una conversión, ni tampoco del acto voluntarista de una reinvención. Es el resultado de una maduración, de la transformación silenciosa a la que nos aboca la propia experiencia. De la lucidez que vamos adquiriendo con la elaboración de lo vivido, que nos aparta de las ilusiones. Es la consecuencia del trabajo continuado sobre uno mismo. Pero tampoco es resultado espontáneo de la vejez, sino el giro que adquirimos de esta voluntad de “vivir existiendo”. La segunda vida viene a ser el buen” invierno” de nuestra vida si nos hemos preparado para ello. Todo ello concluye en lo que llama la “verdadera vida”.
*

*
En su último libro, llamado justamente “De la vida verdadera” (Jullien, 2020) Francois Jullien viene a resumir de manera muy lúcida la propuesta. No es aspirar a otra vida idealizada, no es perderse en ilusiones ni buscar momentos extraordinarios. Es ser capaces de intentar una vida digna de ser vivida, aceptando lo que hay de tensión y de ambivalencia, en un combate permanente y cotidiano contra la inercia, la rutina y el estancamiento. Vivir en la des-coincidencia, en una oposición que somos capaces de sostener sin provocar conflicto. Es una vida vivida en el momento, no alienada en lo banal ni en la ausencia. No supone una conversión sino una transformación sin idealización ni intensificación. Es un proceso abierto que se mueve por el deseo. Es una potencia que se va perdiendo pero que hay que recuperar a través de la emoción. Es un tratar de vivir que es experimentar la dificultad de vivir y sobrevivir a la no-vida que marchita la vida. Es a la vez un sí y un no, un sí a la vida y un no a la no-vida. Esta tensión no puede desaparecer, no hay una conversión que elimine el no para instalarnos en el sí. La verdadera vida es, entonces, un combate que no descansa en una concepción determinada.
3. Tránsito y libertad
El planteamiento de la vida como doble tránsito es interesante. Pero el mismo Jullien ya señala en su libro sobre las transformaciones silenciosas que falta un concepto histórico-estratégico-político (Jullien, 2009). Este concepto es el de sujeto libre, con todas las implicaciones éticas y políticas que comporta. China ha aceptado tradicionalmente su sistema político y ha tenido una idea comunitaria en que ha prevalecido lo comunitario. O bien, en las propuestas taoístas, una autonomía individual basada en una cierta retirada de la sociedad. Falta entonces la idea de un sujeto que se puede construir éticamente y, cooperando con los demás en un sistema democrático.
François Cheng (1929) pasó su infancia y adolescencia en China y de joven se instaló en París. Es un de los ejemplos más claros de la potencia que puede tener la interculturalidad en un mismo sujeto (Cheng, 2013). Justamente lo que nos dice es que China debe aprender de Occidente la idea de Sujeto (autónomo, más allá de la comunidad) y de Derecho (justo, más allá de las leyes positivas). Ambas ideas remiten a la idea de libertad. Pero que lo que tiene que aprender Occidente de China es esta idea de tránsito, lo que él llama “medio-vacío”, que es precisamente lo que permite esta transformación de permite salir del conflicto de las polaridades. De esta forma, tránsito y libertad se complementan en una propuesta ética y política que puede abrir un horizonte muy sugerente.
*

*
*

*
***
Luis Roca Jusmet
__________________
Bibliografía:
CHENG, François (2002) El diálogo Valencia: Pre-textos.
JULLIEN, François (1997a) Fundar la moral. Diálogo de Mencio con un filósofo de la Ilustración (Traducción de Héctor Subirats y Silvia Kiczkovsky ) Madrid: Taurus
JULLIEN, François (1997b) Le détour et l´accès. Stratégies du sens en Chine, en Grèce Paris : Éditions Grasset & Fasquelle.
JULLIEN, François (1999) Tratado de la eficacia ( Traducción de Anne-Hélène Suárez Girard ) Madrid : Siruela.
JULLIEN, François (2001) Un sabio no tiene ideas. (Traducción de Anne-Hélène Suárez Girard) Madrid : Siruela,
JULLIEN, François (2005a) La China da que pensar ( Traducción de Natalia Fernández Díaz ) Barcelona : Anthropos.
JULLIEN, François (2005b) Del «tiempo». Elementos para una filosofía del vivir. ( Traducción de Miguel Lancho ). Madrid : Arena libros.
JULLIEN, François (2006) Si parler va sans dire. Du logos et autres ressources París : Éditions du Seuil.
JULLIEN, François (2007a) Nutrir su vida. Más allá de la felicidad. ( Traducción de Margarita Polo ) Buenos Aires : Katz .
JULLIEN, François (2007b) Chemin faisant, connaître la Chine, relancer la philosophie Editions Seuil.
JULLIEN, François ( 2008) La urdidumbre y la trama ( Traducción de Julia Bucci y Gabriela Villalba) Buenos Aires : Katz.
JULLIEN, François ( 2009) L´invention de l´Ideal et le destin de l´Europe Paris : Editions Gallimard
JULLIEN, François (2010) Las transformaciones silenciosas.( Traducción de José Miguel Marcén ) Barcelona: Ediciones Bellaterra.
JULLIEN, François (2010) De lo universal, de lo uniforme, de lo común y del diálogo entre las culturas ( Traducción de Tomás Fernández y Beatriz Eguibar )Madrid ; Siruela.
JULLIEN, François ( 2012) Filosofía del vivir ( Traducción de Elisenda Julibert) Ed. Octaedro, Barcelona.
JULLIEN, François (2013) Cinco conceptos propuestos al psicoanálisis ( Traducción de Silvio Mattoni) Buenos Aires : El Cuenco de Plata.
JULLIEN, François (2017a) Dé-coïncidence. D´où viennent l’art et l´existence. Paris : le livre de Poche.
JULLIEN, François ( 2017b) Une seconde vie Éditions Grasset & Fasquelle).
JULLIEN, François (2018) Vivir existiendo. Una nueva ética ética ( Traducción de Silvio Mattoni) Buenos Aires : El cuenco de Plata.
JULLIEN, François (2019) De l´écart à l´inouï Paris : Éditions de l´Herne.
JULLIEN, François ( 2022 ) De vera vita. Pequeño tratado para una vida auténtica ( Traducción de Susana Pietro Mori) . Madrid : Siruela.
ROCA JUSMET, Luis (2012 ) “François Jullien : una mirada filosófica a China” en LLEVADOT, Laura y RIBA, Jordi ( coord.) Filosofías postmetafísicas . 20 años de filosofía francesa contemporánea Barcelona : UOC.
ROCA JUSMET, Luis (2017) Ejercicios espirituales para materialistas. El diálogo (im)posible entre Pierre Hadot y Michel Foucault Barcelona : Terra Ignota.
ROCA JUSMET, Luis (2021) Construirse como sujeto ético para una vida verdadera” en en Enrahonar nº 67, pág. 159-172, Universitat Autònoma de Barcelona.
About Author
Related Articles
El infiel y el profesor – David Hume y Adam Smith. La amistad que forjó el pensamiento moderno, de Dennis C. Rasmussen – Una reseña de José María Callejas Berdonés
Fuerza, forma y tiempo – Apuntes sobre el pensamiento de Friedrich Nietzsche acerca del arte – II – Tomás García Mojonero
Acerca de la «nueva Filosofía» y la cuestión de su autoría: el caso de Luisa Oliva Sabuco Cózar, conocida como Oliva Sabuco de Nantes Barrera – IV / Apéndice: Primer Congreso Internacional sobre Oliva Sabuco – Alcaraz 21-22 de abril de 2007. Conclusiones de José Biedma López

