La piel del alma: dos miradas de mujer [Con motivo de la exposición «La piel del alma: dos miradas de mujer» – Sala Vicente Linares de la Finca El Portón – Alhaurín de la Torre – Málaga] – Inmaculada García Haro
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La piel del alma: dos miradas de mujer [Con motivo de la exposición La piel del alma: dos miradas de mujer – Sala Vicente Linares de la Finca El Portón – Alhaurín de la Torre – Málaga]
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La piel del alma: dos miradas de mujer [Con motivo de la exposición La piel del alma: dos miradas de mujer – Sala Vicente Linares de la Finca El Portón – Alhaurín de la Torre – Málaga]
Hasta el día 30 de diciembre tiene lugar en la sala de exposiciones Vicente Linares de la Finca El Portón de Alhaurín de la Torre la exposición La piel del alma: dos miradas de mujer en la que confluye la producción pictórica de dos virtuosas, la cordobesa Ana Ortiz (Fuente Obejuna -Córdoba-, 1959) y la pintora de origen ucraniano afincada en Alhaurín de la Torre, Larisa Sarria, (Chernivtsy -Ucrania-, 1963). Ambas autoras, cuya obra se enmarcan en los ámbitos de la figuración, convergen en valorar la belleza y la estética en todas sus formas y en sus obras traslucen la originalidad y la intuición de dos artistas que vierten su psique en el lienzo.
Ana Ortiz, diplomada universitaria en la especialidad de Lengua Española e Idiomas Modernos, ha desarrollado su trayectoria profesional en la docencia y colabora con diferentes publicaciones educativas, literarias y culturales como Enseñars, Sierra Albarrana, Airiños, Fons Melleira, Ánfora Nova o Amarylis. Ha pertenecido al Consejo de Redacción de la Revista de Renovación e Innovación Educativa Albucasis. Entre sus numerosos galardones podemos mencionar la Fiambrera de Plata del Ateneo de Córdoba, Finalista de los premios de pintura Maestro Mateo (Córdoba, 2011), Ciudad de Melilla (2013) y Ciudad de Carmona (2014), formando parte en numerosas ocasiones, como miembro del jurado en diferentes certámenes de pintura. Ortiz aparece en el libro Mujeres de Córdoba.
Su intuición natural para el color y el uso de texturas innovadoras son rasgos que, para muchos, constituyen el eje vertebral de su obra en la que reinventa el claroscuro, una técnica pictórica que se basa en el fuerte contraste entre luces y sombras, que el barroco naturalista llevó al extremo, incorporando la herencia impresionista y de diferentes corrientes de vanguardia. En este sentido sus referentes pictóricos nos remiten por un lado al naturalismo del barroco italiano de Caravaggio o Artemisia Gentileschi y a los pintores del Siglo de Oro español (Velázquez, Zurbarán, Ribera, etc.) y, por otro, al impresionismo que en España contó con magníficos artistas de la talla de Sorolla. El académico y pintor cordobés Desiderio Delgado dice de su obra que Ana Ortiz es una artista persistente. Construye su obra partiendo de esferas llenas de luz y transparencias, con una técnica laboriosa de capas muy finas a modo de veladuras. Tesón, constancia y un sentido sobresaliente del color. Arte y belleza.
La artista cordobesa combina la composición y géneros de la pintura academicista, especialmente bodegones, con técnicas pictóricas contemporáneas creando atmósferas y espacios sutiles. Lo matérico se diluye bajo su espátula con su extraordinaria capacidad de combinar el color que refleja la distinción y elegancia que impregna su personalidad. La suave neblina de sus fondos se funde en diferentes capas aludiendo, a veces, a la fase inicial del cubismo de Pablo Picasso y Georges Braque.
Larisa Sarria realiza sus primeros estudios en su ciudad natal y recibe formación de diseño y decoración en la Academia Estatal de la ciudad de Ivánovo (Rusia). Su periplo por varias ciudades de la antigua Unión Soviética (Kiev, Moscú, San Petesburgo, Yalta, etc.) y de Europa (Atenas, Roma, Varsovia, Budapest, Sofia, Barcelona, etc.) impregnó su retina y la enriqueció con experiencias visuales y vitales. Se estableció en 2002 en Málaga, y a partir del año 2008, definitivamente, en Alhaurín de la Torre (Málaga, España).
Su interés por aprehenderse de la realidad a través del dibujo y el color aparece desde temprana edad, y, aunque realiza algunos primeros dibujos y bocetos, no será hasta el año 2010 cuando comienza a trabajar con firmeza en la que considera es su verdadera vocación. Su pintura se enmarca en el realismo y ha investigado para definir el que ya es su propio estilo personal.
Ha realizado numerosas exposiciones tanto individuales como colectivas obteniendo, en 2013, el Premio Ámbar y, en 2014, el tercer premio del II Certamen Provincial de Pintoras I AM ARTE, organizado por el Instituto Andaluz de la Mujer (Junta de Andalucía). Aparece en el Catálogo de Mujeres en el Arte en Málagaelaborado desde el Área de Igualdad de Oportunidades del Excmo. Ayuntamiento de Málaga (febrero, 2016). Cabe destacar su labor como ilustradora tanto en la Colección de poesía Wallada editada por la Asociación de Mujeres por la Literatura y las Artes (ALAS) como en las revistas Dos Orillas (Algeciras) y Ánfora Nova (Córdoba).
En esta ocasión Larisa Sarria nos ofrece una magnífica galería de retratos que, sin duda, traducen las palabras que el pintor Antonio H. Ayuso dedica a su obra: Larisa Sarria ha aprendido el oficio desde sus cimientos llegando a un gran virtuosismo técnico. Como ya afirmé en 2016, con motivo de su magnífica exposición, Presencias (Macharaviaya -Málaga-), si hay algún rasgo que puede caracterizar la obra de Larisa cuando se enfrenta a la dificultad de expresar la realidad, es el deseo de aprehenderla para captar la esencia de los objetos y seres que Larisa plasma escenarios exentos de atmósferas, siendo el color un claro protagonista en su obra. La mirada es un referente esencial que ofrece al espectador una realidad limpia desde el uso exhaustivo de la técnica y la disciplina como rito y acto de voluntad que no ceja en esfuerzos para ahondar en la esencia y la belleza de lo que traduce a través de su mirada. En este sentido pintor Francisco Trigueros afirma que la pintura de Larisa Sarria es compacta en su técnica, minuciosa y preciosista con los detalles, de colores vivos y una peculiar valentía con las luces y las sombras.
Pero hay un rasgo que Larisa Sarria ha incorporado en estos últimos años a su obra: su mirada humanista y piadosa, su conciencia social que demuestra retratando a seres marginados por la guerra o la pobreza. Su estilo pictórico se ha reafirmado en una línea minuciosa y preciosista que podemos disfrutar en retratos como los realizados a los escritores Faisal Al-Suwaidi, de Emiratos Árabes y José Sarria. Su vinculación con el ámbito árabe queda reflejado en otros retratos de la exposición.
Dos autoras, Ana Ortiz y Larisa Sarria, con técnicas aparentemente opuestas, se unen en esta magna exposición para verter su alma, su ser.
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Inmaculada García Haro

