Un caleidoscopio de vida en ‟A cielo abierto. Antología (1975-2025)”, de Inés María Guzmán – Ana Herrera Barba

Un caleidoscopio de vida en ‟A cielo abierto. Antología (1975-2025)”, de Inés María Guzmán – Ana Herrera Barba

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Un caleidoscopio de vida en A cielo abierto. Antología (1975-2025), de Inés María Guzmán

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Un caleidoscopio de vida en A cielo abierto. Antología (1975-2025), de Inés María Guzmán

A cielo abierto de Inés María Guzmán es una antología poética que abarca una selección de poemas escritos entre 1975 y 2025, bajo la cuidada selección del profesor Antonio Aguilar, autor de la introducción, y editada por Elvo Editorial (Málaga, 2025).

Las puertas del poemario se abren con el poema “Dedicatoria”. Es una clara alusión al poeta Rafael Pérez Estrada, quien tiempos atrás regaló un dibujo con su rostro a su querida amiga Inés María. Cerca del rostro vuela una paloma. Tras el paso de los años, hoy una paloma convive con la autora, de ahí que para ella el poeta y dibujante sea un “Adivino en el tiempo y el espacio”, tal como lo califica en estos hermosos versos. El trasfondo es una tarde de primavera entre nado y olas del mar de Málaga, como describe Pérez Estrada en unas palabras adjuntas al dibujo. Hoy este exquisito dibujo ilustra la portada de la antología que comentamos, y observamos impresionados las maravillosas curiosidades de la vida.  Otro gran poeta, Rafael Alberti, hace famosa a la paloma en sus numerosos dibujos y en el famoso poema “Se equivocó la paloma”, musicalizado mucho después, y donde esta ave se convierte en símbolo de paz, de libertad, quizás del rumbo equivocado del ser humano, y por tanto “musa viva”, como afirma Inés María Guzmán, para tantas generaciones, musa para ella misma, que recrea en algunas de sus composiciones.

Se inicia la antología con títulos varios de sus poemarios, donde los recuerdos plasmados en “Instantes”, la nostalgia en la luz tenue de “La otra mirada” o la contemplación de si misma encerrada en su derrota tras el correr de los años (“Encerrada en mi almena”) “En el cafetín” (quizás el bar El Pimpi, donde dirigía frecuentes tertulias literarias) penetran en el alma del lector que se deja llevar por un halo de sinceridad y romanticismo.

Todos tenemos algunas ausencias importantes en nuestra vida, de manera que, en la cotidianeidad de nuestros días, tenemos que convivir con un dolor profundo. Por eso, lea quien lea este poema se sentirá profundamente conmocionado. Se trata de “Hace ya tiempo que no sé de ti”, del libro publicado con el mismo título, y que parafrasea un verso del famoso y exquisito poeta cordobés del grupo “Cántico”, Pablo García Baena. Es, pues, un canto elegíaco a la ausencia del padre: “Desde tu marcha / y, por eso, / se nos quedó la angustia aprisionada / en no sé qué lugar de la memoria”. Es ese el motivo por el que la poesía se convierte en universal y atemporal, cuando se comparten sentimientos comunes con el resto de la humanidad, como lo hace la voz lírica de Inés María Guzmán.

Un tono de religiosidad inspirado en la Biblia adoptan aquellos poemas donde los protagonistas son los ángeles: el ángel de la guarda, los ángeles de Jacob, el ángel de los tres jóvenes, el ángel anunciador o el ángel del sepulcro. Ángeles vestidos y peinados a la usanza humana, “bellos y tibios”, dotados de una ligera sensualidad: “De cuerpos como astros cegadores”. Otros se inspiran en la historia: El águila en el tabernáculo. Aquí nos reencontramos con la triste historia, llena de valentía y coraje a la vez, de la fortaleza de Masada donde los judíos optaron por un suicidio colectivo antes que rendirse a los romanos.

La pasión amorosa de “Impertinente Eros” aparece descrita en los labios, los ojos, la mirada y el alma de la persona amada. En contrapunto, el deseo inevitable del olvido ante el dolor de la ruptura nos conduce por los versos del gran Neruda, y dirá la poeta: “Quiero olvidar / que te escribo los versos más tristes esta noche”. Los recuerdos de una casa con dos mujeres solas sentadas en la mesa (sin duda, ella y su madre) ocupan los espacios en otro tiempo habitados por tanta gente, un salón cerrado, un lugar de juegos entre los ficus. En otras ocasiones, sola, ella y su sombra, tras el telón y frente a las bambalinas de un teatro que no es otro sino el teatro de la vida (comparación que surge de su condición de actriz y sus estudios sobre arte dramático). Mujer sola que ha perdido a sus amigas y amigos con el paso del tiempo, mujer sola absorta en sus pensamientos, mujer sola aferrada a la soledad de su alma en Acto segundo, escena cuarta: mujer sola.

Temblando como un pájaro
esta tarde ha llegado.
Era mi amigo.
Traía una camisa clara de algodón
sobre el cuerpo tan frágil y tan fuerte.
Entre sus manos, como siempre,
unas blancas cuartillas.

Así era su fiel amigo, Javier Espinosa, poeta nacido en Campillos, y así, lo describe ella, Inés María, su fiel amiga. A él le dedica la obra El violín debajo de la cama, al amigo fallecido a una edad demasiado temprana, en unos versos de cálido y sincero afecto, entrañables, bellísimos, desarraigada de esa compañía que le proporcionaba el Príncipe (así lo nombra) en las tardes de poesía, en los ratos por la plaza, en el sonido de su violín.

Y continúan las referencias a los ángeles (el ángel vengador, el ángel caído o el ángel ignorado) y a la mitología clásica (imagen de Afrodita) en sus Trípticos inmortales. Composiciones varias dedicadas al vino, a la familia, a la visita, a la tarde, a la ausencia de su perro, a ellas (sus amigas), al Mediterráneo, al joven Narciso (personaje de la mitología griega), a un tren de cercanías, a la ciudad contemplada desde su torre y a la paloma que la acompaña. En sus haikus y senryus a las nueve posturas taoístas se alza un fino erotismo y una llamada, una entrega deseada al placer sexual desde su voz poética libre y sin tapujos. Vamos avanzando, en Horas de molienda se replantea el sentido de la vida y de sus palabras: ¿Pero quién -me pregunto- / recordará estos versos? Vivencias de siempre pasan por sus retinas e incluso se presenta como la loca de Chaillot, protagonista de la famosa película francesa. Y de nuevo reaparece la paloma en su simbolismo de libertad, belleza y resistencia. Por último, un conjunto de poemas de contenido muy variado en torno a objetos y personajes, de carácter inédito, ponen un broche de oro a esta bellísima antología de sus cincuenta años poéticos.

Las últimas páginas del libro contienen una biografía narrada y detallada del camino transitado por la autora.

De su estilo podemos comentar su maestría en el uso de recursos literarios (metáforas, comparaciones, personificaciones, hipérboles, paralelismo, anáfora, adjetivación, interrogaciones y otros). Se asoman a estas páginas sus versos en pareado junto a poemas no estróficos y versolibrismo, versos de arte menor que aportan un estilo popular a sus composiciones, otros de pie quebrado, versos blancos y el soneto, la estrofa reina de la poesía, en las líneas de “Impertinente Eros”. Una nutrida nómina de poetas aparecen con sus citas al inicio de tantos poemas, fruto de su riqueza cultural en poesía.

Demos la enhorabuena a Inés María Guzmán por estas horas de feliz lectura por sus cincuenta años de brillante poesía.

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Ana Herrera Barba

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Nota

Inés María Guzmán. A cielo abierto. Antología (1975-2025). Elvo Editorial, Málaga, 2025. ISBN: 979-1399060140.

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