Vidas figuradas [Con motivo de la exposición del trabajo artístico de Antonio Maya Cortés, «Vidas figuradas» – Centro de Arte Contemporáneo de Vélez-Málaga Francisco Hernández / Ayuntamiento de Vélez-Málaga – Cultura y Patrimonio Artístico – Del 10 de Abril al 11 de Octubre de 2026 – Comisario de la Exposición: Sebastián Gámez Millán] – Sebastián Gámez Millán

Vidas figuradas [Con motivo de la exposición del trabajo artístico de Antonio Maya Cortés, «Vidas figuradas» – Centro de Arte Contemporáneo de Vélez-Málaga Francisco Hernández / Ayuntamiento de Vélez-Málaga – Cultura y Patrimonio Artístico – Del 10 de Abril al 11 de Octubre de 2026 – Comisario de la Exposición: Sebastián Gámez Millán] – Sebastián Gámez Millán

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Vidas figuradas [Con motivo de la exposición del trabajo artístico de Antonio Maya Cortés, Vidas figuradas – Centro de Arte Contemporáneo de Vélez-Málaga Francisco Hernández / Ayuntamiento de Vélez-Málaga – Cultura y Patrimonio Artístico – Del 10 de Abril al 11 de Octubre de 2026 – Comisario de la Exposición: Sebastián Gámez Millán]

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Vidas figuradas [Con motivo de la exposición del trabajo artístico de Antonio Maya Cortés, Vidas figuradas – Centro de Arte Contemporáneo de Vélez-Málaga Francisco Hernández / Ayuntamiento de Vélez-Málaga – Cultuta y Patrimonio Artístico – Del 10 de Abril al 11 de Octubre de 2026 – Comisario de la Exposición: Sebastián Gámez Millán]

El título elegido, Vidas figuradas, condensa el hilo conductor. Antonio Maya Cortés (Jaén, 1950), que ha expuesto en países como China, Venezuela, Francia o Bélgica, y que ha recibido numerosos reconocimientos a lo largo de su carrera, como el Premio Gran Duque de Alba, el Premio Adaja, el Premio Ollero de Jaén o recientemente el Premio Flechazo de Madrid, es un artista eminentemente figurativo, tradición arraigada en la cultura hispánica. Según María Zambrano, “el realismo es una forma de conocimiento porque es una forma de tratar con las cosas, de estar ante el mundo; es una manera de mirar al mundo admirándose sin pretender reducirlo en nada. Tal es la manera de conducirse del enamorado. El realismo español no es otra cosa que un estar enamorado del mundo” (Pensamiento y poesía en la vida española).

Cuidadosamente distribuidas en cada una de las salas de la planta expositiva principal de este hermoso edificio restaurado y rehabilitado para sus actuales usos públicos por el arquitecto Juan Miguel Hernández León, el Centro de Arte Contemporáneo “Francisco Hernández”, de Vélez Málaga, hemos seleccionado casi un centenar de obras de diferentes períodos y formatos que recorren más de medio siglo de aventura creadora a través del dibujo, la pintura y la escultura, en diversas técnicas y géneros.

La sala más amplia recoge un conjunto de obras, muchas de ellas de gran formato, en las que ha trabajado durante los últimos años, como el tríptico de El Paraíso perdido. Ofrecen una cosmovisión del artista, desde el origen de la vida, el mar, pasando por lo que tuvimos y perdimos, al drama de los emigrantes o los animales, inocentes, que sufren las consecuencias de nuestros errores. Desde una perspectiva metafísica, recordamos, con Todorov, que “todos somos extranjeros porque o lo fuimos en el pasado o los seremos en el futuro ante un albur incierto”. En el centro, con toda su inocencia y fragilidad, El niño del calamar. Con Rilke recordamos que “la vida siempre nos abandona en algún lugar de lo inacabado”. Desde un punto de vista estilístico se aprecia, por un lado, cómo figuración y abstracción confluyen; y, por otro, que sin figuración no podemos distinguir ni reconocer los fenómenos que nos rodean.

De ahí que el antropólogo Claude Lévi-Strauss sugiriera que el abandono de la figuración en el caso de la pintura (como el de la tonalidad en el caso de la música)  implica para estas artes la pérdida de la posibilidad de significar, por la razón de que las leyes de la figuración no son simples convenciones que podrían sustituirse por otras, sino que se sustentan en umbrales neurofisiológicos”. En una esquina, como si se tratara de una cueva, encontramos un pequeño guiño a Altamira: ciervos y caballos, animales que se extienden hacia el otro lado antes de que nos sorprenda El mono garabato. El animalismo es un signo de la fuerza irracional de la vida: el primitivismo, un vitalismo.    

Bajo la célebre cita de Proust: “Los verdaderos paraísos son los paraísos perdidos”, se abre la siguiente sala. Ahora es el paraíso de la infancia perdida y recobrada: niños que juegan, que se encaraman en un árbol, que cogen la fruta prohibida o unas tijeras, que persiguen una mariposa, que están en el colegio… Este espacio se comunica con la familia, el primer agente de socialización de las personas, regida por el patriarca y la matriarca en forma de bustos de bronce, Gara-batu, acompañados de otros miembros de la familia: el hijo, la nuera, los nietos…

A continuación nos encontramos con la vida social, compuesta por una serie de intersecciones, características suyas. A juicio de prestigiosos críticos como Juan Manuel Bonet, Antonio Maya es “un extraordinario e incomparable retratista”. Al fondo, en diálogo con ese eco inter-figurativo a Las Meninas de Velázquez que advertimos en la familia, un doble autorretrato del artista a cuerpo entero. Seguimos con la fiesta y el flamenco, reconocido en 2010 por la UNESCO Patrimonio de la humanidad. En este espacio destaca una de sus obras maestras, En clave de fiesta. Y precisamente aquí se desarrollará un curso de flamenco. La puerta la abre o la cierra un retrato a dibujo de José Ayllón, uno de sus descubridores, crítico que redactó el manifiesto de El Paso, el grupo de artistas de mayor relevancia en la configuración de la vanguardia española de posguerra, con artistas como Manolo Millares, Antonio Saura, Martín Chirino o Rafael Canogar, entre otros.  

“En mi principio está mi fin, en mi fin, mi principio”, escribió T. S. Eliot. Si la exposición se abre con una serie de piezas de Dos mares confrontados, donde la figuración se aproxima a la abstracción, concluye con otra serie de ellas. Justo debajo de ellas pueden verse libros de artista, catálogos, fotografías y otros documentos biográficos de la ejemplar trayectoria de Antonio Maya. Y bordeando el tragaluz, encontramos Improvisación sobre los elementos y sus distancias en un Cyclamen Persicum, una serie inspirada en La obra maestra desconocida o el fracaso del arte, de Balzac, que nos interpela acerca de la imposibilidad de atrapar lo real, del carácter inacabado de las obras, cuestiones recurrentes en uno de sus maestros, Antonio López García, así como la transición entre lo figurativo y lo abstracto por medio del dibujo, algo que también apreciamos en tres paisajes en esta línea a modo de muestra de este género.

Con ayuda del Ayuntamiento de Vélez-Málaga, la Fundación María Zambrano, la Cátedra de la Universidad de Málaga de la pensadora veleña, la Real Academia de San Telmo de Málaga, así como la Asociación Andaluza de Filosofía, el Círculo de Artes y Ciencias de Vélez Málaga y otras asociaciones y amigos, queremos organizar multitud de actividades durante los meses de la muestra: visitas guiadas de centros educativos, conferencias, talleres, recitales…

Rilke declaró: “Si su vida cotidiana le parece pobre, no se queje de ella; quéjese de usted mismo, dígase que no es bastante poeta como para conjurar sus riquezas: pues para los creadores no hay pobreza ni lugar pobre”. El arte nos enriquece desde múltiples perspectivas: aprendemos a mirar y a distinguir, a identificar y a reconocer, a admirar y criticar, a educarnos sentimentalmente y a valorar, a transfigurar y a reconfigurar nuestra visión de lo cotidiano…

Del 10 de abril al 11 de octubre de 2026, en el Centro de Arte Contemporáneo Francisco Hernández, de Vélez-Málaga, c/Félix Lomas, 27.

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Selección de imágenes

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Antonio Maya Cortés junto a Rosario Camacho, Presidenta de la Real Academia de San Telmo de Málaga, y el artista veleño Evaristo Guerra.

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Sebastián Gámez Millán

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