«Asuntos de un hidalgo disoluto», de Héctor Abad Faciolince – Una reseña de Fuensanta Niñirola

«Asuntos de un hidalgo disoluto», de Héctor Abad Faciolince – Una reseña de Fuensanta Niñirola

Asuntos de un hidalgo disoluto, de Héctor Abad Faciolince [Reseña]

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Asuntos de un hidalgo disoluto, de Héctor Abad Faciolince

Publicada en 1994, esta novela tiene la forma de un largo monólogo o más bien un diálogo consigo mismo. Gaspar Urdaneta Medina, personaje central y narrador, dicta a Cunegunda Bonaventura, su silente secretaria, recuerdos, digresiones, citas, opiniones y descripciones variopintas a lo largo de cada capítulo, repasando su vida y la de su familia, de un modo absolutamente desordenado, tal y como le van viniendo ideas a la cabeza. Alterna imaginarios diálogos con un amigo y escritor de ficción, Quitapesares, que es algo así como Pepito Grillo o su alter ego.

Septuagenario, ha llegado a una etapa de su vida en la que ya todo le resbala, y ante la carencia de futuro, la mirada vuelve hacia el pasado. Y en el pasado, si bien tiene mucho donde mirar, esta dominado por el recuerdo fortísimo de Ángela Pietragrúa, su única y verdadera pasión amorosa.

Hay mucho del propio autor en esta novela: el protagonista, como el autor, nace en Medellín (Colombia) haciendo sus primeros estudios allí y los estudios superiores en Turín (Italia). Alterna su vida entre estos dos países. Hijo de una familia acomodada, Faciolince tuvo cinco hermanas, y esta variedad de personajes femeninos de sus años infantiles y adolescentes, se ve reflejada en la novela cuando recuerda las mujeres de su casa: madre, abuela, la tía Marujita, la Tata, las criadas. Sin embargo se reproduce en la ficción como hijo único de unos padres que fallecen jóvenes y por tanto Gaspar Medina (que prefiere la herencia materna) es un personaje egocéntrico, con tendencia a mirarse y remirarse el ombligo, lo que en los primeros capítulos puede llegar a ser algo cansino.

Pero de sus digresiones y descripciones de sí mismo deduce el lector que Gaspar Medina, aristócrata y multimillonario, es una mezcla entre liberal y conservador, ateo y religioso, apasionado y estoico, lo cual ya es atractivo de por sí. Cada capítulo está dedicado a un tema que forma parte de la historia personal del narrador.  Mujeres, amores, familia, viajes, la política (capítulo XXIII desternillante, por otra parte), ciudades y casas donde vivió, las relaciones con la Iglesia y sus representantes, la literatura, reflexiones sobre su callada y sumisa Cunegunda…y siempre volviendo a su ombligo; a veces recurre a que Cunegunda lo describa, o sea, él le dicta lo que ella diría—si hablase—al describirlo, como también hace un amago de descripción en boca de Quitapesares, su imaginario amigo.

Toda la narración está impregnada de un tono a la vez humorístico y sarcástico; el estilo de Faciolince suena un poco a Quevedo: barroco, corrosivo y por otra parte, jocoso. En suma, una novela que, si bien en algunos primeros capítulos se hace algo lenta, poco a poco va a cautivando al lector, introduciéndolo en ese mundo cerrado y obsesivo.

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Fuensanta Niñirola

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Nota

Héctor Abad Faciolince. Asuntos de un hidalgo disoluto. Editorial Alfaguara, Madrid, 2001. ISBN: 978-9588061474.

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