Caravaggio y lo inefable – V: «Adorazione dei pastori» – Francisco Molina González
Overview
Caravaggio y lo inefable – V: Adorazione dei pastori
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Caravaggio y lo inefable – V: Adorazione dei pastori
El inefable fondo oscuro de este cuadro se hace visible. La obra de Caravaggio exige ver en la
penumbra, traspasar las atmósferas, algo que sólo se logra con una mirada que se arrastra hasta
alcanzar el sosiego de la contemplación. Esta distancia entre la luz y la oscuridad, entre la realidad y
la enajenación, entre la lejanía y la introspección, sólo se adquiere cuando se acostumbra el ojo a las
profundas tinieblas. Entonces es cuando vemos los nimbos, el milagro de la existencia.
En esta obra se puede apreciar la estancia de un establo, pintado casi todo con los matices del
mismo color. Podemos describir un asno, un bastón de pastor y la puerta ligeramente abierta a la
omnipresente oscuridad del exterior. El interés de Caravaggio por reducir la gama de tonos le lleva
a pintar con lo mínimo, pinturas casi monócromas. Desaparecen los colores, y los que hay son todos
calientes que se combinan con chispazos de blancos eléctricos. El rojo rezuma intensidad ya no hay
azules y el que se presenta es muy oscuro, casi negro, como la manta en el suelo que rodea a la
Virgen.
Por otra parte, la composición tiene forma de aspa, con una fuerte diagonal de los personajes que se
cruza con una potente luz intangible, de carácter mítica pues su presencia sucede de noche. Parece,
a primera vista, que el foco de interés hay que centrarlo en la agotada Virgen exhausta, que después
del parto reposa apoyada en una caja cuadrada de madera. San José, que tiene la capa roja como la
de la madre del recién nacido, abre sus manos, en apretado escorzo con los pastores, anhelando
coger al recién nacido. Caravaggio ha situado su cabeza en el centro de las diagonales de toda la
obra, pues es simétrica a todos los lados. y ha escogido este tierno momento de amor paternal como
el lugar hacia donde deben dirigirse las miradas.
En esta escena Caravaggio dejó al margen el boato de los Reyes Magos con toda su magnificiencia
por la representación modesta de los tres pastores, arrinconados en un triángulo, que se presentan en
su lugar de descanso, el establo, y son testigos de esta sorprendente escena que, por su labor, son los
que mejor valoran el milagro del nacimiento. Llama la atención el cesto con el rígido paño blanco
de forma triángulo como la composición de la obra, que puede ser el motivo que se repite como lo fue la cruceta de la Vocación.
Se ha especulado mucho sobre cómo pintaba Caravaggio. Algunos autores han llegado a afirmar
que lo hacía con una cámara oscura, lo que suponía que utilizaba lentes o incluso algún tipo de
sustancia química reflectante. Todo esto, en mi opinión, es erróneo, a Merisi le hubiera resultado un
engorro trabajar de esta manera cuando era posiblemente el primero en pintar sin dibujo previo. Se
sabe por una denuncia del impago de alquiler que en el inventario de sus cosas sólo había, algo de
ropa, pinturas y espejos, como así aparecen en algunas de sus obras, Con lo cual, al hilo de las
marcas de punzón que siluetean sus modelos en sus cuadros, se deben más bien a las referencias
solares para trabajar siempre con la misma luz, día tras dia, como si fuera un impresionista.
¿La duda es por qué esas marcas no las hizo con un lápiz o con pintura? Sobre el primero porque no
dibujaba y, sobre la segunda, porque como pintaba directamente hubiera perdido las referencias al
sobreponer más pintura sobre los límites diseñados. Este proceder también explica, la tendencia
compositiva inversa de sus pinturas, donde pondera el lado izquierdo al derecho y la diagonal
ascendente sobre la descendente, se debe a que pintaba el modelo de espaldas, mirando en el espejo.
Lo que explicaría, además, el narcisismo de autorretratarse en muchas de sus obras.
En resumen, merecen un análisis más detallado los siguientes asuntos: Los infinitos autorretratos y
su significación en relación a la luz y el momento vital de Caravaggio, las metáforas del juego de la
luz por sus intensidades y contrastes de colores, chispazos de blanco eléctrico, con las diagonales
compositivas, las distintas intensidades de mirar las obras de Merisi, el centro de atención geometría
y elemento de referencia que organiza y se disemina por el cuadro. Actitud de los testigos que
contemplan un milagro, cómo pintaba Caravaggio…
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Francisco Molina González

