El grafiti, el árbol y la boda [de ‟Contes i Poemes” / ‟Cuentos y Poemas”] – Un cuento-poema de Albert Tugues

El grafiti, el árbol y la boda [de ‟Contes i Poemes” / ‟Cuentos y Poemas”] – Un cuento-poema de Albert Tugues

Overview

El grafiti, el árbol y la boda [de Contes i Poemes / Cuentos y Poemas] – Un cuento-poema de Albert Tugues

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Fotografía de Judith Xifré

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El grafiti, el árbol y la boda

Versos inesperados, grafiteados en el suelo con pigmento rojo:

Mientras leo los versos, me interrumpe la proclama de un vagabundo, subido a un árbol de la calle:
“Quienes se desviven y mueren de amor, no pueden congeniar con los vivos que no se desviven ni se acercan para cultivar flores alrededor del abismo, por donde se precipitan día tras día aquellas parejas de enamorados que no pueden agarrarse a nada.”

El vagabundo calla. Entonces, acabo de leer los versos:

En el Callejón de las Almas Perdidas, hay solitarios y parejas de enamorados malheridos, cojos, mancos, ciegos, tullidos por amor (a semejanza de aquellos tullidos y tatuados de postguerra, con bañador negro, extrañamente ajustado, que llenaban la “playa libre” de la Barceloneta, la playa pública, gratuita, con trampas en la arena, latas oxidadas, vidrios rotos que te cortaban, que te pinchaban los pies, riesgo que no se daba tanto en las playas privadas, de pago, acotadas al lado mismo de la “playa libre”)…, tullidos por amor que hacen cola para reclamar las sobras del segundo plato de un banquete nupcial: una sopa de serpiente y rana servida en un cuenco plateado. Más que nada, hacen cola y lo reclaman por distraerse de la muerte. Hay tres platos más en el menú del banquete, cuyas sobras no viene a cuento reivindicar.

Lo curioso, sin embargo, es que no reclaman siquiera un pétalo del ramo de novia, ni les apetece llevarse uno de esos trozos de pastel de boda olvidados en el desorden de la mesa.

Me escabullo del banquete y salgo a la calle, a tientas, cojeando…, una duda de nata pisoteada en la suela del zapato. Escalofríos en la calle, escalofríos en la playa. Añádele unas agujas de pino, un oleaje de piedrecitas de colores, vidrios de botellas rotas, pulimentados, acristalados por el mar. Guárdalo en el bolsillo, estíralo, vuelve a guardarlo, no cortes el hilo.

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Albert Tugues

Categories: Escalera de palabras

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