La universalidad de Don Quijote – Sebastián Gámez Millán

La universalidad de Don Quijote – Sebastián Gámez Millán

Overview

La universalidad de Don Quijote

***

Paul Gustave Doré – Miguel de Cervantes – Don Quixote – Part 1 – Chapter 1 – Plate 1 «A world of disorderly notions, picked out of his books, crowded into his imagination» [Originally published in 1863 – The History of Don Quixote, by Cervantes. The Text edited by J. W. Clark, M.A. (Sometime Fellow of Trinity College, Cambridge) and a Biographical Notice of Cervantes by T. Teignmouth Shore, M.A. Illustrated by Gustave Doré. In Two Parts. Part I. Cassell & Company, Limited, London, Paris, New York & Melbourne. All Rights Reserved. MCMVI]

***

La universalidad de Don Quijote

Sebastián Gámez Millán

UNIVERSALIDAD. Para hacernos una idea de la universalidad de El Quijote bastaría con que hiciéramos un experimento, recortar las siluetas de sus dos inolvidables personajes, como hizo Picasso en aquel célebre dibujo de 1955, y situarlas con las dimensiones de una escultura de hierro sobre el paisaje infinito de la Mancha: cualquier persona que camine por aquellas vastas llanuras, sea o no lector de la novela, no tardará en reconocer quiénes son. Es la presencia del mito.

¿Dónde reside la universalidad de la obra de Cervantes? ¿Es una universalidad que se encuentra de facto en su pluriestilismo o bien es una universalidad en potencia, construida socio-histórica y culturalmente? Quizá ambos procesos convergen. La universalidad de El Quijote es inconcebible sin el genio de la lengua de Cervantes y sin la creación de símbolos, como Don Quijote y Sancho, a través de los cuales se canalizan más poderosamente las ideas universales.

*

Victorin Honoré Daumier – Don Quichotte et Sancho Panza [1866 – 1868 – Hammer Museum – Los Angeles – California – USA]

*

Pero la universalidad parece que necesita contrastarse y expandirse por el mundo. Es lo que podríamos denominar el polen seminal de El Quijote: desde Sterne y Fielding, a Dickens y Twain; desde Melville a Hemingway, desde Faulkner a Graham Greene; desde Benito Pérez Galdós, pasando por Unamuno, a Andrés Trapiello y Javier Cercas; desde Diderot y Flaubert a Perec; desde Proust y Joyce a Beckett; desde Thomas Mann a Günter Grass; desde Dostoievski y Turgueniev a Kafka; desde Borges a García Márquez; desde Carlos Fuentes a Milan Kundera…  Y el diálogo no ha terminado.

Como nos recordara Carlos Fuentes, “Cervantes unió todos los géneros literarios previos –épica, picaresca, novela de amor, relato pastoral, novela morisca– para crear un género de géneros abarcador, incluyente, en el que tuviesen cabida todos los sueños, las memorias, los deseos, las imaginaciones, las debilidades y las fortalezas del ser humano”. Por eso a Cervantes se le considera el inventor de una arte nuevo, la novela, el género literario de la modernidad, pues acaso ningún otro como la novela representa de forma tan detallada y completa la misteriosa complejidad de la vida humana.

El estilo, que abarca desde la creación a la teoría de la percepción y la epistemología, desde la visión ética a la visión política, es en El Quijote de un poder simbólico y camaleónico sólo comparable al de otros clásicos que se adaptan a cualquier generación y época. Como indicara Ortega y Gasset, “en ninguna otra obra literaria se ha hallado tan grande poder de alusiones simbólicas al sentido de la vida”.

Prueba de ello es que a lo largo del tiempo ha sido leída de muy diversas maneras: al principio como una crítica a los libros de caballerías, pero además como una divertida obra de humor (Sterne, Fielding). Para el filósofo Schelling es “la lucha de lo real con lo ideal”. Durante el Romanticismo se lee como una narración de una profunda tristeza. Dostoievski escribirá que El Quijote es “uno de los libros más geniales y uno de los más tristes que haya producido el genio humano”. En Europa, como señalara el crítico Leo Spitzer, como otras obras de la literatura universal (pensemos en Robinson Crusoe, Los viajes de Gulliver, Moby Dick… “ha quedado consagrado como obras capaces de ayudar a desarrollar la sensibilidad del ser humano en período formativo”. Para Unamuno, es la Biblia de España, una Biblia laica que él quiso reescribir; para Borges, un libro infinito…

Para uno de sus principales estudiosos y conocedores, Francisco Rico, en la estela de Thomas Mann o, más recientemente, Rafael Sánchez Ferlosio, “El Quijote ilustra en grado soberano un aspecto esencial de la condición humana: vivir contándonos a todo propósito historias sobre nosotros mismos que se enfrentan con las limitaciones y condicionamientos de las circunstancias”. Para generaciones más recientes, la historia de un hombre que decide llevar a cabo su sueño de caballero andante antes de que la muerte le sorprenda; siempre, de una forma o de otra, una obra de un humor, de una ironía, de una ambigüedad y una comicidad inagotable.

Se diría que en las aguas de El Quijote se contemplan generaciones y generaciones de lectores, hijos de su época, y El Quijote les devuelve su imagen y el rostro de su tiempo. Evidentemente, estas lecturas, críticas y creaciones han ido enriqueciendo de forma extraordinaria la novela de Cervantes, que actualmente es muchísimo más de lo que pudo imaginar su autor. Una obra incrementa sus significados a lo largo de la historia de su recepción. Pero la genialidad de Cervantes estriba en haber creado una obra que se abre sin cesar a una multiplicidad de lecturas.

IDENTIDADES. ¿Quiénes somos? ¿Cómo llegamos a ser lo que somos? Por medio de sus diversas puertas a la realidad, las artes procuran responder a estas preguntas y configuran y reconfiguran nuestras identidades, múltiples y en proceso de ser descubiertas. Desde el primer capítulo la identidad del personaje principal de Don Quijote de la Mancha es problemática: “Quijada”, “Quesada”, “Quijana”… ¿Y luego quién es: Alonso Quijano o ese sueño que ha engendrado en los libros de caballerías, Don Quijote? ¿Está cuerdo o loco? Sin ir más lejos, en las imágenes de Daumier el rostro aparece desdibujado, como si más que una identidad, poseyéramos identidades, múltiples y en proceso.

*

Victorin Honoré Daumier – Don Quichotte [vers 1868 – Neue Pinakothek – München – Deutschland]

*

DIÁLOGO. Kafka pensaba que la desgracia de Don Quijote se debe a Sancho Panza. Uno acostumbra a pensar lo contrario: gracias a otros personajes y, sobre todo, a Sancho, Alonso Quijano llegó a encarnarse en el sueño de Don Quijote. Sin alteridad no hay identidad. Y la identidad se descubre a lo largo del camino –“el tesoro no está en la posada sino en el camino”–: ambos dialogan y se transforman a medida que transcurre la acción, de modo que Don Quijote llega a ser Sancho y Sancho, Don Quijote. Admirable ejemplo de escucha y amistad. Gracias al diálogo surge la posibilidad de cambiar y mejorar, la virtud, y se abren puertas y caminos.  

UTOPÍA. Etimológicamente, significa “no lugar”, algo que no existe, pero el espíritu de la utopía es el de la imaginación edificante: llegar a ser con el fin de mejorar una sociedad. Don Quijote lucha por ideales como la igualdad (capítulo 11 de la Primera Parte), la libertad (capítulo 58 de la Segunda Parte), la justicia… Puede que el quijotismo lo asociemos al utopismo, pero lo quijotesco se encuentra vinculado tanto con aquellas actividades que nos ejercitan imaginariamente como con lo utópico, que no sólo es lo inalcanzable, sino también aquello por lo que merece la pena vivir y luchar. Ernst Bloch, autor de El principio esperanza, sostuvo que “nada es más humano que traspasar lo que existe”. Quizá esta sea la historia de la humanidad, aunque a veces desconozcamos los ritmos con los que se producen los cambios y nos decepcionamos y desesperamos con expectativas que no se corresponden a la realidad.

*

José Jiménez Aranda – …mire vuestra merced, señor caballero andante, que no se le olvide lo que de la ínsula me tiene prometido… [Segunda salida de Don Quijote con Sancho Panza / Don Quijote y Sancho en busca de aventuras – 1905 / 1908 – El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha (R. L. Cabrera)]

*

*

José Jiménez Aranda – que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro,… [Alonso Quijano y los libros de caballerías / Alonso Quijano lee libros de caballerías – 1905 / 1908 – El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha (R. L. Cabrera)]

*

***

Sebastián Gámez Millán

About Author