Leer a Antonio Machado mejora la vida – Antonio Costa Gómez

Leer a Antonio Machado mejora la vida – Antonio Costa Gómez

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Leer a Antonio Machado mejora la vida

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Leer a Antonio Machado mejora la vida

Porque al hablar de “unas pocas palabras verdaderas” te ayuda a intensificar el lenguaje. A no hablar por hablar, perdiendo el tiempo precioso que tenemos. Y entonces buscas palabras certeras para señalar las cosas. Y al señalar las cosas las ves. En este mundo tan despistado en que estamos.

Porque te dice, en la estela de Heidegger y Bergson, que somos tiempo. Que somos existir que se hace y no ser ya hecho. Y entonces podemos vivir de verdad. Y sentir cada segundo que da el segundero del reloj. Y sentir cada imagen en el tiempo que nos dan las personas. Y sentir que todas son tan importantes porque existen. Como decía Simone de Beauvoir. Y como me dije yo hace tantos años en una playa en Galicia cuando sonaba una canción trivial de verano, pero era profunda porque estaba en el tiempo.

Porque te hace ver tu intimidad, tu verdadero ser, con unas palabras certeras. Con unos símbolos afilados y sencillos, como la espina clavada en el corazón que es el mismo corazón. Con la fuente que fluye y te asombra. Con el dormir que es el estar en ti mismo frente a otro sí mismo y no en el ruido sin fin del consumo.

Y eso te mejora la vida. Porque apartas todo lo que sobra y te concentras en la existencia. Y existes. Y descubres la belleza o lo punzante del existir.

Porque te dice, como Heidegger, que básicamente eres inquietud. Y esa inquietud (no las abstracciones lógicas y hegelianas) es lo que te hace percibir la vida, lo que te hace captarla. Y entonces tienes algunos de los pocos segundos escogidos que valen la pena. Y eres una inquietud lúcida delante del espejo o delante de otra inquietud.

Leer a Antonio Machado te mejora la vida. Porque te dice que estás “desnudo como los hijos de la mar.” Machado siempre quiso el mar y por eso concursó para venir a Gijón (pero le dieron la plaza a Gerardo Diego). Y al hablar del mar te da la sabiduría del mar. Y te quita todos los ropajes que no te dejan respirar. Toda la solemnidad o los merengues que te obstruyen la boca. Y te impiden saborear un buen vino o una espalda que amas.

Leer a Antonio Machado te mejora la vida. Sin grandes dificultades, te hace detenerte a vivir. Y casi sin darte cuenta, te das cuenta de muchas cosas. Te vuelves perceptivo sin proponértelo. Y por eso te tomarás menos el pelo y te robarán menos la vida.

Y te mejora la vida porque dice en uno de sus últimos poemas:” el ojo que tú ves no ojo porque lo veas/ es ojo porque te ve”. Y comprendes que no eres solo una mirada para controlar el mundo y clasificarlo. O para humillar a los demás y dominarlos. El otro es también una mirada, es un ojo. Y tal vez te vea mejor cuando no pretende controlarte, cuando casi no te mira. Tú también lo verás mejor cuanto menos lo mires. Pero el ojo no es un objeto, es un sujeto que también te ve a ti. Es un ser como tú, que te interioriza.

Leer esas cosas mejora tu vida.

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Antonio Costa Gómez

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