Majnun Layla vista por una poeta española / Majnun Layla as Seen by a Spanish Poetess – A propósito de «Los cantos de Layla», de Virginia Fernández Collado – Ashraf Abū al-Yazīd – III
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Majnun Layla vista por una poeta española / Majnun Layla as Seen by a Spanish Poetess – A propósito de Los cantos de Layla, de Virginia Fernández Collado – Ashraf Abū al-Yazīd – III
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Majnun Layla vista por una poeta española
Por Ashraf Aboul-Yazid
[Traducido al español desde el inglés por la poeta española Virginia Fernández Collado]
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«Para contemplar la belleza desde Majnun, hay que tener los ojos de Layla».
Los libros que son similares en su temática tienen cierto encanto; entre la colección de poesía de Qais bin Al-Mulawwah «Majnun Layla» narrada por Abu Bakr Al-Walabi, o «Majnun Layla» la biografía escrita en turco por Murat Sertoglu, o una obra poética escrita por Salah Abdel Sabour y traducida al inglés por el Dr. Muhammad Anani titulada «Leila y el loco», y quizás como un poemario, en español e inglés juntos, escrito por la poeta española Virginia Fernández Collado, que me regalaron en la capital venezolana de Caracas, para que ocupara su lugar junto a los textos inspirados en la biografía de los amantes más famosos del patrimonio de la literatura árabe.
En ese momento, uno siente como si todos estos libros hablaran en secreto entre sí, en los estantes de mi biblioteca, mientras recuerdan -al llegar la noche- la historia de un poeta que resistió al desierto con amor.
Tener los ojos de Layla [1]
«Para contemplar la belleza desde Majnun, hay que tener los ojos de Layla».
Así comienza la poeta española Virginia Fernández Collado su último libro, (Los cantos de Layla, 2020, Ed. Fondo Kati), en la que interpreta el papel de amante de Qays ibn al-Mulawwah, y que ha publicado en español e inglés, ¡por una editorial africana!
La poeta andaluza relata su primer encuentro con la historia (Majnun y Layla) al leer la antología Mujeres de Luz (2013, Ed.Trotta) , referida al tema elegido para la conferencia internacional sobre el sufismo femenino, que se celebró en la ciudad española de Ávila del 29 al 31 de octubre de 1999 bajo los auspicios del Centro Internacional de Estudios Sufíes de esa ciudad, que geográfica, temporal y, por tanto, culturalmente abarca un amplio espacio que va desde China hasta California, pasando por la India, la antigua Persia y la Península Ibérica. .., o desde la época védica hasta los años cincuenta.
El acoplamiento de «mujer» y «luz» puede volver a cuestionar el privilegio de lo Supremo, lo Absoluto o lo Divino, que tarde o temprano adquiere características «masculinas» en su traducción terrenal.
Una vez más, el sufismo se ha convertido en un área marginal en el espacio «contracultural», por ejemplo, en esta antología sobre la mujer india leemos: «La mujer sufí en la India no sólo es ciertamente atípica, sino también anti normativa; es decir, su ambigüedad la sitúa fuera del ámbito definido de la actividad y, por tanto, fuera de los límites sociales establecidos.»
La autora
Virginia Fernández Collado ganó el primer premio (en poesía) del XII Certamen de Creación Joven Ciudad de Almería (su ciudad natal) en 2011. Sus poemas han sido publicados en España, Chile y otros países, en revistas literarias, y algunos de sus poemas han aparecido en libros en coautoría. Ha escrito varios libros. Publicado, el más reciente (Los cantos de Layla), y ha sido coordinadora de varias antologías poéticas.
Es profesora de Administración de Empresas en la enseñanza secundaria. Tiene los cursos de doctorado en Economía Aplicada y Máster en «Consultoría Financiera» por la Escuela de Negocios de Madrid.
Virginia habló de Qais y Laila con su marido, el emblemático poeta maliense Ismael Diadié Haidara, editor de la colección publicada por la editorial Fondo Kati. Le contó una hermosa historia, tras lo cual ella decidió escribir este poemario, por lo que éste le recomendó que leyera a Ahmed Al-Ghazali, lo que hizo con gran interés, porque descubrió las diferentes etapas por las que pasa el amor, y los investigadores las narran:
«Amor, relación, enamoramiento, pasión, éxtasis, adoración, pena, añoranza, anhelo, encantamiento, adoración».
La historia de Majnun y Layla
Virginia escribe en su introducción que la historia de Majnun y Layla se remonta a una tradición árabe local que puede datarse en la segunda mitad del siglo VII. Una versión de la leyenda cuenta que Layla y Qays, pertenecientes a tribus diferentes, se enamoraron como Romeo y Julieta; Layla fue casada por sus padres con otro hombre, y Qays se exilió en el desierto sólo con bestias salvajes y estrellas; allí el amor por Layla creció y Qays se convirtió en Majnun (Loco), tomando ese nombre.
Cuando el marido de Layla murió, ella fue a buscar a su amante al desierto, pero Layla ya no era físicamente deseable. Layla siguió viviendo en su corazón, y murió, haciendo que su amor fuera eterno. Layla significa noche en árabe. La historia de amor fue un símbolo en el sufismo y ha sido escrita por muchos escritores y poetas a lo largo de los tiempos.
En esta versión poética de la leyenda de Majnun y Layla – la poetisa española utilizó algunas figuras comunes de la poesía persa, que se consideran y constituyen un auténtico repertorio de imágenes con valores simbólicos como: la rosa – la belleza – consciente de sí misma. El ruiseñor – su amada, que canta su doble sufrimiento: primero, por el desprecio de su amada y, después, por su muerte. La polilla – atraída irresistiblemente por el fuego de una llama, no sólo revolotea a su alrededor, sino que acaba arrojándose en ella, consumiéndose por completo y mostrando así su amor perfecto. El ciprés – el árbol sagrado de Zaratustra: la esbelta estatura. El rubí: los labios. El narciso – los ojos. La abubilla – el mensajero ideal. La luna – la belleza del rostro. El hada – la belleza. El lirio – su piel».
Esta versión poética de la historia se basa, como dice Virginia, en Layla y Majnun, de Nizami, en su versión española, que a su vez se basa en la versión inglesa editada por el Dr. R. Gelbke, en colaboración con E. Mattin y G. Hill, a partir de su propia versión alemana. Para describir las distintas etapas del amor por las que pasa Qays, la poeta se basó en el libro de Ahmad al-Ghazali. En esta versión poética de la leyenda, los versos se recitan con la voz de Layla.
El libro fue prologado por la poeta siria Maram Al-Masri, que dijo de él: «Cuando tienes un libro en las manos para leerlo, te preparas psicológicamente para descubrir lo que esconden sus páginas, ¿qué sentimientos te transmitirá? ¿A qué viaje te llevará? Un buen libro te lo dará y saciará tu hambre de belleza, de poesía y de conocimiento». En la introducción de este libro, Virginia explica la historia del poeta Qais amante de Laila. Qais bin Al-Mallouh vivió primero en Bani Amer’, Los Hijos de Amer’, barrio en Wadi Al-Hija’, El Valle de al Hijaz’, entre La Meca y Madinah. Es una gran historia de amor. Es una historia de amor eterno, una historia atemporal, que se encuentra en Romeo y Julieta’ y en Tristán y Ezur’, y conduce a la locura o a la muerte. Hay muchas versiones que explican cómo Qais conoció a Laila. Una de ellas cuenta cómo amó a Laila en su juventud, y los sentimientos de amor empezaron a crecer y crecer día a día; cómo vivió en la privación y el aislamiento y murió soltero en un valle apartado. Su cuerpo fue encontrado más tarde al aire libre fue llevado a su familia. Esto ocurrió en el siglo VII. Le llamaban «Majnoon Laila», «El loco de Laila».
Otra historia cuenta que Qais se encontró con unas muchachas. Las saludó. Le pidieron que hablara con ellas. Bajó del caballo que montaba, les habló en poesía y comió con ellas. Más tarde llegó otro chico y las chicas se interesaron por él. Le cantaron poesías y comió con ellas. Más tarde, ignoraron a Qais, lo que hizo que se enfadara».
A la mañana siguiente, continúa narrando Maram, Qais volvió al mismo lugar, pero no encontró a las chicas. En su lugar, encontró a Layla. Le pidió que hablara con ella. Él la trató de la misma manera que había vivido con las chicas el día anterior. Ella le habló sin alejarse de él. Él estaba muy triste, así que ella se apiadó de él. Le dijo que lo quería. En cuanto la oyó, se desmayó».
Nizami formula la historia
Virginia dice que conoció la historia de Majnun Layla, que narra la historia de Qays ibn al-Mulawwah y Layla al-Amiriya, por la biografía escrita por el poeta Nizami Ganjavi, un poeta cuyo verdadero nombre era Elias ibn Yusuf ibn Zaki ibn Mu’id, pero que eligió para sí el nombre de Nizami con el que terminaba sus versos.
En cuanto al nombre Ganjavi, se remonta a sus orígenes en la ciudad de Ganja, en Azerbaiyán, donde nació.
La historia de Layla y Qays era un capítulo de un quinteto amoroso que incluía también la historia de Khosrow y Shirin, entre cinco largos poemas narrativos llamados los Cinco Tesoros (en persa: Panj Ganj), que Lord Byron llamó «los Romeo y Julieta de Oriente».
En la versión de Nizami, inspirada a su vez en Majnun y Layla, de Amir Khusrau Dehlaf, Qays y Layla se enamoran desde la infancia y, cuando crecen, el padre de Layla no les permite estar juntos. Qays se obsesiona con Layla y es apodado Majnun (genio) por la gente común, lo que significa literalmente poseído por un genio, el mismo título dado a la figura semi-histórica Qays ibn al-Mulawwah de la tribu Banu Amir.
Antes de la época de Nizami, la leyenda de Qays circulaba ampliamente en las crónicas persas, los primeros relatos y los cuentos orales. La historia de Majnun se documentó en el Libro de las canciones y el Libro de la poesía y los poetas de Ibn Qutaybah. Estos relatos eran breves, inconexos y con una ligera trama. Nizami reunió fuentes sufíes y profanas sobre Majnun y las plasmó en una vívida imagen de los dos conocidos amantes.
Posteriormente, muchos poetas persas imitaron a Nizami y escribieron sus propias versiones de este romance. Nizami desvió la atención de la poesía amorosa platónica, caracterizada por la atracción sexual y el abandono de la amada, a menudo debido a un anhelo insatisfecho. Qays ibn al-Mulawwah, según las narraciones famosas y populares, se enamora de Layla y empieza a cantar su amor por ella en poesía, mencionando su nombre con frecuencia en sus poemas, hasta que le apodan «Majnun de ella».
Cuando le pide su mano, su padre la niega porque sería un escándalo que su hija se casara con alguien mentalmente inestable. Poco después, Layla se casa con un rico comerciante de origen noble de la tribu Thaqif, en Taif. Era apuesto, de tez pelirroja y se llamaba Ward al-Thaqafi. Los árabes le llamaban Ward de la flor roja.
Cuando Majnun se enteró del matrimonio de su Layla, huyó del campamento de la tribu y vagó por los desiertos de los alrededores. Su familia finalmente perdió la esperanza de que regresara y le dejó comida en el desierto. A veces lo veían recitando versos para sí mismo o escribiendo con un palo en la arena.
En Bakú, la capital de Azerbaiyán, frente a un mural del poeta Nizami, entre los iconos de la literatura azerbaiyana, en compañía de mi amigo, el poeta ruso-azerbaiyano Eldar Akhadov, recordamos las historias de amor inmortalizadas en las epopeyas poéticas de Nizami, que se convirtieron en fuente para poetas posteriores a él.
Según el Dr. Rudolf Gelpke: «Muchos poetas posteriores imitaron la obra de Nizami, aunque no pudieron alcanzar su nivel y desde luego no lo superaron, como los persas, turcos e indios, por citar sólo a los más importantes. El escritor persa Hikmat contó no menos de cuarenta versiones persas y treinta turcas de la historia de Layla y Majnun». Según Vahid Dastgerdi: «Si buscamos en las bibliotecas existentes, encontraremos más de mil ediciones de Layla y Majnun». Aunque la historia era bastante conocida en la literatura persa del siglo XII, fue la obra maestra de Nizami en Azerbaiyán la que aumentó espectacularmente su popularidad en la literatura persa.
Algunos relatos suelen describir a Layla trasladándose con su marido a un lugar del norte de Arabia, donde cayó enferma y murió. En otras versiones, murió de angustia por no poder ver a su eterno amante. Majnun fue hallado muerto en el desierto en el año 688 d.C., cerca de la tumba de Layla. Tenía tres poemas inscritos en una roca cerca de la tumba, los tres últimos poemas que se le atribuyen.
El loco en Turquía
En Estambul, como suelo hacer cuando compro algún libro raro, me atrajo un libro titulado (Layla y el loco) o en turco (LELÂ iLE MECNUN) de Murat Sertoglu, y la portada está inspirada en el cine más que en la realidad del desierto, y decidí hojearlo, para leer una parte de la biografía de Layla y el loco en turco, que sin duda inspiró a Nizami de la misma manera:
«En ese momento, Qais se dio cuenta de que Nawfal le veía desde lejos, y montó en su caballo y fue tras él. Cuando vio cómo el Loco rezaba a Dios, se enfadó de repente. Se dirigió a él con extrema ira:
«¿Qué clase de oración es ésta?» preguntó. «¿Escucharé tales cosas de tu boca? ¡Está claro que eres un verdadero loco! Aunque nuestro ejército debe salir victorioso para enfrentarse a la tribu del ejército de Layla, y tú lo sabes muy bien, estás rezando por la victoria del otro bando. ¿Es apropiado que reces así cuando he sacrificado tanto por ti? ¿O he oído mal? ¿Estás rezando desde nuestro tiempo?»
El loco bajó la cabeza:
«¡No, has oído bien! Rezo por ellos. Ya que oíste mi oración, debías saber la razón».
«¡Qué pena! ¡Qué pena! Me lo esperaba todo, pero no esperaba esto. ¡Resultó que este sacrificio que hice por un loco como tú no era más que una locura!».
El loco no respondió. Nofal se marchó.
La feroz batalla continuó hasta la noche, pero no dio ningún resultado. Nofal ya empezaba a arrepentirse de haber emprendido esta aventura. De hecho, si hubiera podido, habría retirado a sus soldados y se habría marchado esa misma tarde. Pero no podía hacerlo. Porque en ese caso se consideraría que había aceptado la derrota. Esta noticia se extendería por todas partes, y todos sus años de honor y fama quedarían destruidos. Ahora tenía que ganar la guerra que había librado a cualquier precio.
De hecho, a la mañana siguiente, llegó al frente de su ejército y atacó con tal violencia que los que estaban frente a él se dieron cuenta de que no podrían resistir hicieran lo que hicieran. Así que inevitablemente se rindieron. El padre de Laila se presentó ante Nofal en un estado miserable. El padre fue llevado ante el comandante e inmediatamente cayó a los pies de Nofal:
– «¡Oh príncipe! Has ganado la guerra. Ahora tú también eres prisionero de guerra. Puedes hacer conmigo lo que quieras. Igual que yo soy tu prisionero, mi hija Laila también lo es. Puedes dársela a quien quieras. Sólo hay un punto. Si me lo permites, déjame decirlo también».
– ¿Qué cosa?
– «Mi hija Laila, la hija de los jeques de la tribu Banu Asad, está comprometida con Ibn Salam. Su boda también tendrá lugar pronto. Creo que conoces a esta tribu y te conoces a ti mismo. Llevarse a su prometido a la fuerza para casarla con un loco disgustará mucho a Ibn Salam y a su tribu. No sé lo que harán. Pero usted es un jeque famoso por su justicia. Tú decides».
«Permítame decirle que ahora lamento profundamente haber aceptado esta misión. Creo que el joven por el que arriesgué tanto estaba verdaderamente loco. Porque cuando ayer luchaba contra ti, rezaba para que ganara tu ejército, no el nuestro. Tienes toda la razón al no entregar a tu hija a un hombre así».
Con Nizami en Bakú
Eldar Akhadov me contó que cuando la historia de Layla y Majnun entró en la literatura azerbaiyana, en el siglo XVI se publicó una versión adaptada en azerbaiyano, Dastan-i-Layla wa-Majnun, de Fuzuli e Hijri Tabrizi, y el famoso compositor Uzeyir Hajibeyov tomó prestada la versión de Fuzuli y la utilizó para crear lo que se convirtió en la primera ópera de Asia Central, representada el 25 de enero de 1908 en Bakú.
En Egipto, la historia ya se había representado a finales del siglo XIX, cuando Ahmad Shawqi escribió su obra poética sobre la tragedia, considerada la mejor obra de la literatura árabe moderna. Los versos de Majnun de la obra se confunden a veces con sus poemas originales.
Laila de Salah Abdel Sabour
Por lo tanto, no era de extrañar que el innovador poeta Salah Abdel Sabour se inspirara en la historia en su obra poética «Laila y el loco», y ya que estamos hablando de los poemas de una poeta española que habla con el nombre de Laila, leamos lo que nuestro gran poeta árabe escribió en su lengua, hablando con su amante, Saeed:
«Laila: ¿Por qué no crees en el futuro?
Saeed: Más bien lo temo porque creo en él, creo que toda época debe tener un futuro, a veces casi lo percibo con la mirada, y por eso lo veo envuelto en una nube negra
Laila: ¿Cómo?
Saeed: En un país donde la ley no rige, no hay futuro, donde la gente va a la cárcel por casualidad, no hay futuro, en un país donde la pobreza se expande en su cuerpo, como una serpiente en la arena, no hay futuro, en un país donde las mujeres se desnudan para poder comer, no hay futuro
Laila: Saeed. Piensa en nuestro futuro…
Saeed: Mi madre también tenía esperanzas en el futuro
Laila: Perdóname, Saeed. Estás hablando de una condición, no todos los destinos de la gente son tan malos.
Saeed: No hablo de una condición, hablo de la mía.
Laila: Piensa en el amor
Saeed: Sólo vivo para el amor
Laila: Saeed, te deseo
Saeed Soy tuyo, Laila
Laila: Yo también, para llevarte en mis pestañas como un sueño perdido. Quiero ponerte en mis ojos como la luz. Saeed, mírame, tócame y siénteme. Soy una cuerda tensa que quiere deshacerse en tus manos, cantos y ritmos
Saeed: Oh… el sexo. Nuestra eterna maldición. La cara invertida del amor
Laila: No, más bien la cara sonriente del amor. Saeed. Mi cuerpo te desea como la arcilla desea ser creada. Mi cuerpo te desea como el fuego desea al fuego
Saeed: Y si se apaga
Laila: Se enciende de nuevo
Saeed: Un fuego sucio. No produce nada más que suciedad
…
Laila: Saeed… mi amor. Ay… estás arruinado y destruido. Solo sirves para vagar entre los muros de tus negras ruinas. Ay
Amé la muerte. Amé a la muerte.»
Virginia … La voz femenina de Laila
De hecho, esta cita me lleva a la idea de la voz ausente de Laila, que, si los poetas la evocan, ya sea el poeta Nizami o el poeta Salah Abdel Sabour, u otros, también está ausente, aunque ella hable.
Aquí, en el texto de Salah Abdel Sabour, ella abandona las preocupaciones del mundo que preocupan a su amante, en aras de su propio placer y futuro. Por eso me parece cierto lo que escribió Maram Al-Masrri n su introducción al libro:
«Virginia habla de amor a través de Laila con lengua de mujer. Ha tomado el poder de la locura de Qais y a través de Laila da a las mujeres una voz de la que fueron privadas hace mucho tiempo. La historia siempre glorifica a los hombres, rara vez a las mujeres. Con letras puras, Virginia nos presenta un poemario en el que los poemas nos hablan de un antiguo amor histórico. Ella lo ha modernizado, como si fuera hoy. ¿Cómo se puede escribir sobre un amor así? ¿Un amor único y loco en esta época del amor rápido, del amor múltiple y de Internet, en la que todo es fácil? Porque el amor era y sigue siendo lo más importante del mundo que buscamos, como el oro, como los diamantes. Vivimos en una época llena de miedos, de enfermedades, de inseguridad. Vivimos en una guerra silenciosa. Nos adherimos a la luz y olvidamos la oscuridad y nos olvidamos de declarar nuestra humanidad. Sólo los poetas renuevan los significados de las palabras y las historias y les insuflan vida. Esto es lo que Virginia nos presenta, lectores y amantes, un libro lleno de poesía y belleza porque la poesía protege nuestros corazones e imaginaciones de la rigidez y la sequía. Quienes conocen a Virginia conocen su humanidad».
Leemos como «Layla» es mencionada en muchas de las obras de Aleister Crowley, especialmente en sus textos religiosos como: (El Libro de las Mentiras), en el que se cree que Layla y Majnun encontraron refugio en un pueblo de Rajastán, India, antes de su muerte. Se cree que su tumba está en el pueblo de «Bijnoor», cerca de «Anupgarh», en el distrito de «Sriganganagar», donde una leyenda rural dice que huyeron a esa zona y murieron allí. Cientos de enamorados y recién casados de la India y Pakistán acuden allí para asistir a su exposición especial durante dos días en junio, a pesar de la falta de alojamiento.
Esto es interesante, cuando visité Rajastán y entré en el Taj Mahal, no sé por qué me vino a la mente la historia de Qays y Layla, quizá porque el mausoleo encarna también una historia de amor inmortal. El Taj Mahal fue construido por el emperador mogol Shah Jahan en memoria de su esposa Mumtaz Mahal. La construcción comenzó en 1632 y terminó en 1648.
Hay una versión divertida y diferente de la historia que viene de una forma moderna, ya que Majnun conoció a Layla en la escuela. Majnun se enamoró de Layla y quedó fascinado por ella. El estudiante loco fue castigado por el director de la escuela porque el amante estaba ocupado con Laila en vez de con su trabajo escolar. Debido a cierta magia, Laila sangraba cada vez que el loco era golpeado. Las familias se enteraron de esta extraña magia y empezaron a enemistarse e impidieron que se vieran. Luego se reencuentran en su juventud y el loco desea casarse con Laila, pero «Tabriz», el hermano de Laila, no permite que se case con el loco y avergüence a la familia. Tabrez y el loco lucharon encarnizadamente por Laila y al final el loco mató a Tabrez. La noticia llegó al pueblo y el loco fue detenido y condenado a morir lapidado. Laila no pudo soportarlo y aceptó casarse con otro hombre con la condición de que el loco permaneciera a salvo en el exilio. Sus condiciones fueron aceptadas y se casó con el hombre, pero su corazón siguió unido al loco. Cuando su marido se enteró, fue con sus hombres al desierto en busca del loco. Cuando lo encontró, le retó a un combate a muerte. En el momento en que su espada atravesó el corazón del loco, Laila se desplomó en su casa. Laila y el loco fueron enterrados uno junto al otro después de que el marido y las dos familias rezaran por sus almas. La leyenda continúa diciendo que Laila y Majnun se reencontraron en el cielo, donde se amaron para siempre.
Una de las muchas miniaturas que representan escenas de la historia en persa es «El desmayo de Layla y Majnun», que representa un acontecimiento destacado de la trágica historia de Qays y Layla, en el tercer libro del Quinteto de Nizami Ganjavi. Después de que Qays y Layla fueran separados a la fuerza debido a las rencillas de los clanes de sus familias, Layla fuera obligada a casarse con otro hombre y Qays quedara aislado en el desierto durante muchos años, los dos apasionados amantes se reencuentran por última vez antes de morir, gracias al mensajero mayor de Qays.
Tras encontrarse en un palmeral fuera del campamento del clan de Layla, se desmayan de anhelo y añoranza. El anciano intenta despertar a los amantes, mientras los animales salvajes protegen a Qays, «Majnun Layla» («Rey de las Tierras Salvajes»), y atacan a los extraños que se acercan.
El escenario y la época de esta historia se insinúan a través de las dos tiendas. Las dos figuras del centro del cuadro y el cielo oscuro del fondo. El estilo de la pintura y las figuras inscritas son típicos de la ciudad de Shiraz durante la segunda mitad del siglo XVI. Muchos manuscritos de esa época se hacían para su comercialización local y su exportación al extranjero, en lugar de ser encargados por el rey, como solía ocurrir. Este cuadro en particular parece haberse terminado al mismo tiempo que la composición en pentámetro antes mencionada, que aparece en la página izquierda del cuadro.
Quizá concluya mis líneas con selecciones del libro de Virginia (Layla’s Songs):
1
En la noche del mundo
escucho las risas
que llegan de las montañas del Najd.
Oh madre,
cuando me separé de tus brazos
como una niña que es separada
de los brazos de su madre
lloré
infinitas estrellas cayeron
de mis ojos
como pequeñas luces,
pero en mi pecho
albergaba una esperanza
que nunca llegó.
Los leones custodian
a mi amado
al que nunca vi.
2
En la noche del mundo
donde todo se curva
llega una sombra
que se debe posar
sobre el verdadero hombre.
En una noche del mundo
cuando siento el frío del suelo
en los pies
y se cubren de hojas de otoño
cantan las libélulas
Pero ¿Las libélulas cantan?
Saben entonar un leve ulular
como el de los ángeles.
He entrado en una ciudad
de muros abiertos
un coro de serafines habita mi pecho
y veo al loco Majnún
como un príncipe
vestido de oro
a mis pies.
[Es sorprendente que cuando estaba traduciendo este mismo poema, en el que la poetisa española describe los pies de Layla cubiertos de hojas de otoño, encontré en su álbum una imagen paralela, como si ella se inspirara en esos momentos para bordar con ellos, como una Poeta artista andaluza, la estructura de su poema]
3
La escuela
Pronto fue a la escuela,
allí donde iban los hijos más queridos
de los nobles entre los nobles.
Allí,
me encontraba,
por conspiración de las estrellas
con ojos de gacela
esbelta como un ciprés.
Corríamos enamorados
uno tras otro
sin percibir el ojo envidioso,
pero una negra sombra
se iba cerniendo sobre nuestras cabezas:
mi familia me apartó
del joven Qays
que a partir de entonces como un loco
vagaría de un lado a otro buscando las rosas
de aquel jardín
que abrasaba su corazón.
Oh joven ruiseñor
que cantas mi amor.
4
Canto como un ruiseñor
Mi amado,
fresco como una primavera
viene.
El sol purifica
y convierte su piel en pureza,
así me llama
y dice: Pureza,
y un eco responde: Blancura.
En su pecho lleno de flores
descanso y soy amapola,
y eran verdes los prados
de su cuerpo florido.
Y eran blancos los rayos de sol
de las manos de mi amado.
Los pájaros que anidan en su pelo
cantarines danzan
la danza del amor.
Ríos y ríos descienden por los valles
y en los robles cantan los ruiseñores
y en las lilas revolotean las abejas,
vierten las montañas el agua
que desciende
y desciende
y llega alegre,
cantarín.
*
***
Ashraf Abū al-Yazīd
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Nota
[1] El artículo se puede leer completo, en árabe, en la revista mensual Aqlam Arabia [Issue 93 – 8th Year – September 2024 – Yemen]
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