Palabras, entre la civilización y la barbarie – Sebastián Gámez Millán

Palabras, entre la civilización y la barbarie – Sebastián Gámez Millán

Palabras, entre la civilización y la barbarie

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Gracias a las palabras nos humanizamos. Nacemos humanos por el hecho de provenir genéticamente de una especie biológica dotada con una serie de cualidades particulares –autoconciencia, lenguaje, razón, libertad…–. Pero la humanidad que de veras nos importa, la que es fruto del esfuerzo constante, es la que conquistamos por medio de la educación, donde el lenguaje que incorporamos desempeña funciones esenciales.

Ahora bien, con las palabras podemos aprender a amar a los otros como si fueran parte de nosotros, pero también a rechazarlos o fomentar el odio que discrimina, margina, excluye y mata. De nosotros depende tomar conciencia de estas últimas y desactivarlas mediante el ejercicio crítico y difundir mensajes que contribuyan a propagar el amor y cuidado recíproco. A continuación se presenta una breve selección de fragmentos de autores de diversas disciplinas (profesores, filósofos, filólogos, científicos, escritores) que nos permitan adquirir una perspectiva histórica y actual de este fenómeno que a todos nos concierne como herederos y depositarios de la lengua.

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“El lenguaje ha sido, en todo el curso de la historia, el recipiente de la gracia humana y el primer portador de civilización”

George Steiner (1929), profesor, filósofo y crítico de la cultura.

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“Toda degradación individual o nacional se anuncia inmediatamente por una degradación rigurosamente proporcional en el lenguaje”.

Joseph de Maistre (1753-1821), filósofo y teórico político.

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“El nazismo se introducía más bien en la carne y en la sangre de las masas a través de palabras aisladas, de expresiones, de formas sintácticas que imponía repitiéndolas y que eran adoptadas de forma mecánica e inconsciente. (…) Pero el lenguaje no sólo crea y piensa por mí, sino que guía a la vez mis emociones, dirige mi personalidad psíquica, tanto más cuanto mayores son la naturalidad y la inconsciencia con que me entrego a él. (…) Si alguien dice una y otra vez “fanático” en vez de “heroico”, creerá finalmente que, en efecto, un fanático es un héroe virtuoso y que sin fanatismo no se puede ser héroe”.

Víctor Klemperer (1881-1960), profesor y filólogo.

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“El lenguaje, que es el mayor don concedido a los seres humanos, y que le ha abierto infinitos horizontes del pensamiento, lo precipita en las simas del oscurantismo cuando fanáticos y cínicos caudillos de masas lo usan para incitarlo al odio, o cuando una cruz esvástica o la capucha de un líder del Ku Klux Klan ejercen sobre él una mágica fascinación que ofusca las facultades intelectuales del lejano descendiente de aquel menudo bípedo bautizado, tres millones y medio después de nacer, con el nombre de Lucy”.

Rita Levi-Montaicini (1909-2012), científica y escritora.

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“El lenguaje ayuda a solucionar muchos de nuestros problemas reales, pero también crea otros nuevos problemas y seudoproblemas que sin él no existirían. (…) El papel del lenguaje es central en el adoctrinamiento político y religioso y en cualquier tipo de lavado de cerebro. El fundamentalismo es una enfermedad de la palabra.

Jesús Mosterín (1941-2019), filósofo, matemático y antropólogo.

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“La propaganda antitutsi era incesantemente deshumanizadora, con la infame pseudoespeciación de los tutsis a los que se referían como cucarachas´:Aplastad a las cucarachas. Las cucarachas están planeando asesinar a tus hijos. Las cucarachas –las supuestamente taimadas y seductoras mujeres tutsis– os robarán a vuestros maridos. Las cucarachas –los hombres tutsis– violarán a vuestras esposas e hijas. Aplastad a las cucarachas, salvaos, matad a las cucarachas´.

[Durante el genocidio de Ruanda, entre el 7 de abril y el 15 de junio de 1994, murieron asesinados en torno a un millón de personas, unos 900.000 tutsis y unos 100.000 hutus, y violaron entre 250.000 y 500.000 mujeres.]

Robert Sapolsky (1957), profesor, científico y escritor.

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“No hay razón sin palabras, pero tampoco puede haber sin ellas fanatismo. En la palabra se manifiesta la salud de la palabra, pero, a su vez, el fanatismo siempre aparece como una enfermedad de la palabra, una especie de inflamación absolutista de los significados”.

Rafael Sánchez Ferlosio (1927-2019), escritor.

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Sebastián Gámez Millán

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Categories: Filosofía

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