«Río que vuelve», de Juan Malpartida – Una reseña crítica de Sebastián Gámez Millán

«Río que vuelve», de Juan Malpartida – Una reseña crítica de Sebastián Gámez Millán

«Río que vuelve», de Juan Malpartida

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En el epílogo de Huellas, que reunía la poesía del poeta, crítico y narrador Juan Malpartida (Marbella, Málaga, 1956) desde 1990 hasta 2012, leíamos una esclarecedora reflexión acerca de su concepción poética, próxima a la poesía como conocimiento que mantuvieron, entre otros, Octavio Paz y José Ángel Valente, pero que a la vez no se opone, sino que se complementa, a la poesía como comunicación, que defendieran Vicente Aleixandre y Carlos Bousoño: “Todos contemplamos, en alguna ocasión, con admiración y perturbación, un atardecer; todos, en algún momento, sentimos la necesidad de pronunciar u oír unas palabras exactas sin valor de cambio, es decir: aquellas en las que se congrega, de manera indisociable a su forma, una experiencia nuestra apenas vislumbrada, o que se convierten, súbitamente, en un acto” (p. 317).

Esa búsqueda de las palabras exactas en orden preciso, sin valor de cambio, indisociable de su forma, y en las que se condensa una experiencia de la vida, persiste en su hasta el momento último poemario, Río que vuelve (2020). Compuesto de tres movimientos, el primero de ellos, titulado “Presencia”, es una suerte de diario amoroso cuando ya se ha traspasado la mitad del camino de la vida. Se trata, pues, de un amor tardío o, si se prefiere, de madurez, tal como se aprecia en “Consideración”:

Es fácil enamorarse de muy joven,
cuando apenas sabemos de las horas,
sin memoria de las heridas
que en la soledad se vuelven fantasmas,
con años sin medida por delante,
sin arrugas, sin canas, ni divorcios.

Pero amar el amor si este te llega,
cuando cuentas los años que ya faltan
-en cualquier caso, pocos y de adioses-
es una forma de vencer al tiempo
y, sobre todo, de afirmar que siempre
fue verdad la verdad que, siendo joven,
sin querer otros ojos te enseñaron.

El amor de madurez ofrece otros frutos que el de la juventud. Mas, como siempre, “es una forma de vencer al tiempo” y afirmar la existencia. Contiene “Presencia” otros poemas amorosos, como “Albada”, cuya tradición se remonta a la lírica medieval, en los que se poetiza esos encuentros nocturnos entre amantes y la despedida que no termina al amanecer. Poetas como Jaime Gil de Biedma, Claudio Rodríguez, José Ángel Valente o Pere Gimferrer han retomado bajo otras formas estas composiciones. Juan Malpartida lo hace aquí describiendo poéticamente el cuerpo de la amada como un paisaje erótico, a la manera de Octavio Paz (pienso, sin ir más lejos, en “Cuerpo a la vista”), concluyendo con un hermoso epifonema: “el tiempo es suficiente, / ni tú misma podrás arrebatárnoslo”.

Por lo que se refiere a Octavio Paz, este es uno de sus reconocidos maestros. En el citado epílogo de su poesía reunida, “Los días del tiempo”, declaró: “En Octavio Paz aprendí a pensar esa hermosa relación de la poesía como otredad” (p. 331). Y acaba de publicarse el ensayo Octavio Paz. Un camino de convergencias, Madrid, Fórcola, 2020, fruto de un largo diálogo de décadas con la obra y la persona de Octavio Paz, que en Río que vuelve está en cierto modo presente en las abundantes imágenes de sus versos, la musicalidad de los mismos y temas recurrentes: el tiempo, la memoria, el amor, la escritura, la identidad…

Entre estos poemas amorosos irrumpe a veces un alter ego del autor, Guillermo de Ventadour, que aparece en otros libros suyos, y que con su ironía rebaja la posible gravedad del tono amatorio, como observamos al comienzo de “Ventadour interpela a la musa”:

Cómo me cansas a veces con tu lírica
constructora de puentes, memoria de los pueblos,
pastorcilla del Ser, putón sin cuento.

Hay ecos intertextuales de Heidegger, pero desde una sonrisa irónica, no muy frecuente en la poesía, con la que logra cuestionar la grandilocuencia de ciertos discursos. O por lo menos tomar cierta distancia, incluida la distancia consigo mismo. Pero Ventadour también sabe expresarse de forma elegíaca y lírica, sencilla y emotiva, como al final de “Retorno de Ventadour”:

Dónde tu pelo,
el viento lento,
tus pies desnudos,
todo mi tiempo.

“Caracola antigua”, el segundo movimiento, vuelve a algunos de sus temas recurrentes: el tiempo, la memoria, su biografía. Y “Helechos”, el tercer movimiento, se compone de descripciones poéticas y aforismos en los que el silencio juega un papel decisivo, al igual que en la poesía: “Cada percepción supone el universo”, escribe, como si solo pudiéramos abrazar fragmentos, perspectivas, nunca la totalidad, por la que acaso sentimos nostalgia de una unidad que nunca experimentamos.

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En definitiva, estamos ante un libro de poesía meditativa, introspectiva, exploradora de la memoria en medio del río de Heráclito y con un horizonte en el que se avecina la nada, como si pudiera anclar una imagen de sí (identidad) a través de las palabras. El título del libro, Río que vuelve, apunta al amor, que es como un río que retorna, cuando todo parece que lo conduce a la mar, que es el morir, como si solo el amor pudiera rescatar el tiempo pasado.

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IV REFLEJOS DEL OLEAJE

Recuerdo bien la hora de la cita,
los pasos de latidos de la noche;
el tiempo vertical de las esperas:
marejada concéntrica del vértigo.
Nosotros –los vasos que tintinean–
hablábamos de las cosas mundanas,
frágiles y brillantes como pompas;
hablábamos, a veces, forzando las palabras
hasta forjar un rostro más allá de la noche.

Los malabares del deseo,
que hacen ligeras las montañas,
y de un grano de arena
el castillo de espejos del insomnio.

La violencia del tú, del yo,
identidades ígneas consumidas
en torres de monólogos.
Aquellos encuentros junto a la costa,
de dos que quieren ser uno, abatidos de pronto
por oscuros impulsos y reminiscencias.
Envueltos en rumores y reflejos del oleaje,
éramos, sobre el margen de la hora,
el puñal, la memoria, el laberinto,
el no oído canto que se aleja.

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Sebastián Gámez Millán

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Nota

Juan Malpartida. Río que vuelve. Editorial Pre-Textos, Valencia, 2020. ISBN: 978-84-18178-07-8.

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Categories: Crítica Literaria

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