A Rafael Guardiola Iranzo, «in memoriam» – XXI – Buenas nietzsches, Rafa – X – Querido Rafael, ¿a ti qué te parece? ¿Un león o un gato gordo? – Josefina Martos Peregrín

A Rafael Guardiola Iranzo, «in memoriam» – XXI – Buenas nietzsches, Rafa – X – Querido Rafael, ¿a ti qué te parece? ¿Un león o un gato gordo? – Josefina Martos Peregrín

Overview

A Rafael Guardiola Iranzo, in memoriam – XXI – Buenas nietzsches, Rafa – X – Querido Rafael, ¿a ti qué te parece? ¿Un león o un gato gordo? – Josefina Martos Peregrín

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Lorenzo Lotto – Matrimonio mistico di santa Caterina d’Alessandria e santi [1524 – Gallerie nazionali d’arte antica – Palazzo Barberini – Roma – Italia]

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A Rafael Guardiola Iranzo, in memoriam – XXI

Buenas nietzsches, Rafa – X

Querido Rafael, ¿a ti qué te parece? ¿Un león o un gato gordo?

Al observar el cuadro de Lorenzo Lotto, Los esponsales místicos de Santa Catalina, me regocijó la imagen del león y pensé que Rafael Guardiola Iranzo también habría sonreído. Así acaeció este diálogo medio invisible:

-Querido Rafael, ¿a ti qué te parece? ¿Un león o un gato gordo?

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*

-Estoy de acuerdo, un gato manso y bien comido que cree ser un león.

-Por supuesto, san Jerónimo lo ha maleducado, le da fama de fiera, le consiente caprichos, mimos, caricias, y hasta un ronroneo que perturba a cuantos anacoretas habitan la Tebaida. Porque el ronroneo expresa satisfacción, felicidad corporal y emocional… Placer, en suma, y el placer está reñido con la ascesis, con la penitencia extrema, con la mortificación voluntaria a que se someten los solitarios del desierto. Entonces, ¿yerra Jerónimo permitiendo el contento de su gato?

-Coincido en tu apreciación, Rafa, ¿por qué habría que castigar al gato? ¿Por vivir y disfrutar de la vida? ¿Acaso ermitaños y monjes penitentes no debieran emular al obeso minino y desearse recíprocamente salud y alegría cuando se cruzan por las veredas?: ¡Salud y alegría, Basilio! ¡Salud y alegría, Antonio! ¡Salud y quiera Dios que el flagelo te provoque incurables ronchas! ¡Alegría y que las raíces de ruibarbo te mantengan suficientemente débil para librarte de la concupiscencia!

-Tienes razón, amigo, terrible palabra esta de concupiscencia, prefiero mil veces la picardía, tu recomendada pizca de picardía. La misma que anima al gato a citarse con la gata de Epifanio el Griego, el de la gruta más honda, en noches de luna; la misma que le impulsa a hurtarle el mendrugo a Jerónimo cuando éste se concentra en el rezo de los salmos; la misma que le lleva a ponerse serio, con cara de león penitente mientras el pintor trabaja, inventa y retrata.

-Cierto, Jerónimo muestra innumerables méritos, pero ganará el cielo –el nuestro, el de las buenas personas- no por sus sufrimientos, sino por su amor a un gato gordo al que permite ronronear.

-De nada, ¿cómo no recordarte, Rafael? Gracias a ti, siempre, por amar vida y vivientes, por enseñar a pensar y demostrar que se puede razonar sin dejar de sentir.

Por tu música, tus pinturas, tus palabras… En tu nombre y para todos: ¡Salud, alegría, y una pizca de picardía!

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Josefina Martos Peregrín

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