El amor en la era del «clic» – Yolanda Jurado Aranda

El amor en la era del «clic» – Yolanda Jurado Aranda

Overview

El amor en la era del «clic»

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El amor en la era del «clic»

Introducción : El reloj a destiempo.

En la actualidad,vivimos en una sociedad marcada por la inmediatez. Gracias a la tecnología, casi cualquier deseo se puede satisfacer con un solo clic,lo que nos ha hecho creer que el amor también debería funcionar así. Sin embargo, esta rapidez ha generado un “reloj a destiempo”:mientras las aplicaciones nos ofrecen opciones instantáneas, el proceso humano de conocerse requiere un tiempo que ya no solemos respetar. ¿Cómo construir un amor real si perdemos nuestra identidad tras el perfil digital?

Similitudes y diferencias : Entre la admiración y el compromiso

El amor platónico y el romántico comparten una raíz :la admiración profunda que nos impulsa a salir de nosotros mismos. Sin embargo,se diferencia en su ejecución. El amor platónico puede vivirse desde la distancia; no necesita del contacto físico ni de la convivencia para existir, porque lo que se ama es lo que esa persona representa o nos hace sentir. Es un amor que nos inspira a ser mejores, como una escalera hacia la superación personal.

Por el contrario, el amor romántico busca el contacto, los besos y, sobre todo , el compromiso. Es el amor que se construye en la convivencia y que acepta el desafío de compartir la vida. La diferencia principal con el modelo moderno es que las redes sociales nos venden un amor de Photoshop: admiramos una imagen perfecta desde lejos, pero evitamos el esfuerzo que requiere el compromiso real de carne y hueso.

Desarrollo : El equilibrio de la madurez

A diferencia de los inicios de una relación, donde cualquier roce parece una tormenta,la madurez
emocional permite entender que los “ días de lluvia ” son naturales. En un estado intermedio de la
pareja, cuando la playa está más en calma, se comprende que un conflicto ya sea por el estrés del
trabajo o un desacuerdo cotidiano no siempre tiene una importancia real por sí mismo. La clave es
la pausa y la reflexión, tal como se espera a que escampe para poder caminar. Al meditar sobre lo
ocurrido, descubrimos que el problema no es el obstáculo, sino cómo gestionamos el nerviosismo
del momento. Este ejercicio de paciencia es lo que fortalece la relación con peldaños de realidad.

La falta de “digestión”

Desde mi punto de vista, el modelo de amor actual en las redes es excesivamente egoísta. Coincido
con la idea de “amor líquido ” de Zygmunt Bauman:tratamos los vínculos como consumo rápido. Es
como alguien que come con prisa y no saborea; puede que se llene,pero no es capaz de distinguir las
especias,la pimienta o el tomate que dan sabor al plato. En el amor, si no nos detenemos a
“saborear” el carácter del otro con tiempo, nos perdemos los matices que lo hacen real.Las
relaciones de “usar y tirar” no alimentan el interior porque no permiten conocer esos ingredientes
únicos de la otra persona. No estoy de acuerdo que el conflicto sea fracaso. Al contrario,cuando
aparece ese “cristal opaco”, es cuando más debemos trabajar.

Conclusión: el refugio frente al radar exterior

Finalmente,el amor maduro es el que nos permite “llegar a casa”y es, para mí, la representación de
amor romántico. Es ese beso de ¿cómo estás?, esa mirada de complicidad después de un día duro y
es el saber que esa persona que decides sea tu compañero de viaje y que te acompañen en el camino
llamado vida. Fuera de casa, nos movemos en un escenario de situaciones nuevas y personas
desconocidas,bajo “radares” sociales que generan impresiones;allí podríamos encontrar el amor
platónico. Sin embargo, la comodidad de “las zapatillas y la bata” representa la libertad de no tener
que gestionar lo nuevo; es la paz de saber que estamos en un entorno donde la confianza ya está
construida. Esta seguridad nos recarga de energía para salir al día siguiente con una actitud más
amable. El amor es el acto más generoso porque es un refugio honesto donde aceptamos la realidad
del otro sin filtros y tal cual es en su estado más puro o, por lo menos, en el que más se asemeje a
ese estado.

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Yolanda Jurado Aranda

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