Inevitable – Rafael Baeza Rodríguez

Inevitable – Rafael Baeza Rodríguez

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Inevitable

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橋本 広司 / Kōji Hashimoto / Kōji Yakusho & 中野 有紗 / Nakano Arisa / Arisa Nakano en un fotograma de Perfect Days [2023 – Wim Wenders]

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Inevitable

En una entrevista poco antes de morir, Miguel Delibes contesta al periodista que, entre otras cuestiones, le había preguntado si temía la muerte. Con toda naturalidad responde que la idea de cerrar los ojos para no abrirlos nunca no le aterra especialmente.

He leído y escuchado infinidad de teorías sobre  la muerte y no hay originalidad en ninguna de ellas, por una cuestión sencilla: nadie sabe qué es la muerte, nadie conoce el sentido de la misma o  si lo tiene. A muchos, el hecho de desaparecer físicamente les produce una gran angustia y no conciben la no existencia.

Hay quien dice que no se muere mientras se le recuerde. Parco consuelo,  porque durante generaciones el ser humano puede recordar a una persona pero jamás la volverá a ver con vida, jamás la recuperará, jamás volverá a estar entre los vivos. ¿Cómo afrontar,  pues, nuestro ineludible destino? Divagamos sobre presupuestos intangibles, indemostrables y fantasiosos. La creación de los mitos, las religiones con toda la variedad de ritos, el culto a deidades, constelaciones, agua, tierra, fuego; todo nos viene sirviendo a duras penas, pero lo cierto es que nadie SABE, nadie CONOCE el significado de nuestra efímera existencia en este pequeño planeta al que llamamos Tierra.

Sólo tengo una certeza y es que ya no dispongo de setenta y dos años y no sé cuántos me quedan, algo que no me preocupa en absoluto.  Justamente ahora estoy disfrutando de instantes que anteriormente pasaban desapercibidos: disfruto de la comida, el vino. Veo como los gorriones comen en mi patio, observo las nubes y los árboles, escucho el silencio y me place charlar de vez en cuando con algunos de los pocos amigos que me quedan. Al final se trata de eso, el famoso “Vive el momento”.

Así que a las divagaciones sobre la muerte no le encuentro sentido,, pues no me llevan a sitio alguno y no me gusta el masoquismo.

Ahora  veo la inutilidad de esos sentimientos de angustia y desazón por ese machacar continuo de recuerdos enconados. ¡Cuantos años perdidos flagelándome y buscando maldades donde sólo había juventud!

Mi mesa de proyectos se la comió la carcoma y mi mente, a lo más lejos que llega es a preguntarse qué comeré mañana. Y me gusta así: sin preocupaciones, sin resentimientos.

El mundo acabará cuando yo muera.

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Rafael Baeza Rodríguez

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