Acerca de 鄭子太極拳十三篇 / Cheng-tzu’s Thirteen Treatises on T’ai Chi Ch’uan / Los trece tratados sobre el 太極拳 / Taichí Chuan, de 鄭曼青 / Zheng Manqing / Cheng Man-ch’ing – Luis Roca Jusmet

Acerca de 鄭子太極拳十三篇 / Cheng-tzu’s Thirteen Treatises on T’ai Chi Ch’uan / Los trece tratados sobre el 太極拳 / Taichí Chuan, de 鄭曼青 / Zheng Manqing / Cheng Man-ch’ing – Luis Roca Jusmet

Overview

Acerca de 鄭子太極拳十三篇 / Cheng-tzu’s Thirteen Treatises on T’ai Chi Ch’uan / Los trece tratados sobre el 太極拳 / Taichí Chuan, de 鄭曼青 / Zheng Manqing / Cheng Man-ch’ing

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Acerca de 鄭子太極拳十三篇 / Cheng-tzu’s Thirteen Treatises on T’ai Chi Ch’uan / Los trece tratados sobre el 太極拳 / Taichí Chuan, de 鄭曼青 / Zheng Manqing / Cheng Man-ch’ing

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Unknown author – Cheng Man-chi’ng. Tai Chi Chuan teacher and creator of Yang Style Short Form [1922]

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Zheng Manqing / Cheng Man-ch’ing (1902-1975) fue uno de los grandes maestros de la escuela Yang del Tai Chi Chuan. Fue alumno de Yang Chen Fu, el nieto del fundador de la escuela que la difundió en China más allá del linaje familiar. Zheng Manqing / Cheng Man-ch’ing la llevó a Taiwan y luego a New York. Fue llamado «El Maestro de las Cinco Excelencias», ya que aparte del Tai Chi Chuan, lo fue de Caligrafía, Poesía, Medicina Tradicional China y Pintura.

Zheng Manqing / Cheng Man-ch’ing da a la herencia recibida una orientación singular. Refuerza el elemento yin de la suavidad y la lentitud y hace los movimientos menos expansivos, más cortos. Eso sí, manteniendo los principios de la familia Yang. Reduce la forma de 108 a 37 movimientos para facilitar su memorización y  práctica, reduciendolos a los esenciales. La práctica con armas se reduce a la espada recta. Los ejercicios de tui shous (empuje de manos) pasan a llamarse manos sensitivas para centrarse más en la sensibilidad del contacto que en la marcialidad.

Su libro fundamental es 鄭子太極拳十三篇 / Cheng-tzu’s Thirteen Treatises on T’ai Chi Ch’uan / Los trece tratados sobre el 太極拳 / Taichí Chuan [Los trece capítulos del Tai Chi Chuan], que escribió en 1946 y cuya versión inglesa publicó Douglas Wile en 1984. La versión española, traducida del inglés por Stephanie Mancuso y Angel Fernández de Castro se publicó bajo el título de El arte de la armonía.

El primer capítulo es “El significado del Tai Chi». El símbolo tradicional es el de la Unidad originaria del Yin y el Yang. El Tai Chi es un arte marcial en el que predomina el Yin : la suavidad frente a  la dureza. Lo que hace es «invertir en pérdidas» : ceder para acabar neutralizando al otro, perder paraacabar ganando. También puede llamarse «Gran Final».

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Segundo capítulo: «La comprensión de lo substancial y lo misterioso». Intuyo que la traducción no es la más adecuada. El capítulo habla de «la concentración del chi en los huesos» y de «tener la mente y el chi en los huesos»; «el chi sale del tan tien» pasa  por el punto weu-lu y asciende a la columna vertebral. Esto es difícil de entender para quien no tenga un nivel práctico muy avanzado, relacionado casi con la alquimia taoísta, al que nos lleva el tercer capítulo. Su título es: «La concentración del chi y el desarrollo de la suavidad. Aquí aparece el hexagrama 63 (llamado después de completar», en el que el trigrama del agua está arriba y el del fuego, abajo. El fuego calienta el agua en el horno del tan tien y el jing (energía densa) se transforma en chi ( energía más sutil) y está en shen ( energía espiritual). El texto de este capítulo (o el de su traducción) es muy confuso y solo queda la práctica de la alquimia taoísta para entenderlo.

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El capítulo tercero se pregunta si el Tai Chi Chuan puede transformar el temperamento y la conclusión, algo sorprendente para mí, es que no puede dar una respuesta clara, que no se es lo suficientemnte sabio como para estar seguro. Esto nos lleva a la pregunta de qué entiende Zheng Manqing / Cheng Man-ch’ing por «transformar el temperamento». Empiezo por no entrar en el matiz de lo que significa de manera precisa «temperamento»; para diferenciarlo de carácter, digamos que es «la manera de ser». Si me interesa pensar en la diferencia entre transformar y cambiar. Porque Zheng Manqing / Cheng Man-ch’ing sí nos dice que el Tai Chi Chuan es bueno para la salud, lo que en China se entiende en sentido amplio, lo cual implica necesariamente algún cambio en el temperamento. Él mismo nos dice que se ha vuelto más equilibrado, más paciente, menos impulsivo, aunque no puede garantizar que se deba solo a la práctica del Tai Chi Chuan. Nos dice, en cambio, que la lectura de los textos de los Clásicos si puede transformarte. Por lo cual la transformación viene, paradójicamente, no del ejercicio, sino de la palabra. Entiendo, entonces, que la transformación se deba entender como un cambio de forma que solo puede venir de la liberación del yo. Aquí el Tai Chi Chuan puede ayudar, pero no es suficiente.

El cuarto capítulo se llama «Nadar sobre tierra firme». Empieza con la comparación entre la práctica del Tai Chi Chuan y la natación, en la que a pesar de que a esta última la considera recomendable, sale ganando la primera. Pero lo interesante es que propone practicar como si tuviéramos la resistencia del aire, igual que la del agua al nadar. Esto me recuerda una parte interesante de otro arte marcial interno, el I Chuan (o yiquan), en la que esta manera de superar esta imaginaria resistencia la hacemos siempre con la intención, no con la tensión muscular. En todo caso, se trata de una indicación práctica muy potente.

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El capítulo octavo se titula «Cultivar la vida y conservar la pureza». Quizás sería mejor traducirlo con el título que da el filósofo y sinólogo francés François Jullien a uno de sus libros: Nutrir la vida. El objetivo del Tai Chi Chuan es cultivar el chi. Por esto, añado, hay que considerarlo como una práctica compleja de chi kung. Hay en este texto toda una serie de consejos para la vida cotidiana, lo cual confirma algo fundamental : no se trata de conseguir un tiempo para practicar Tai Chi Chuan sino de interiorizar sus principios para que orienten nuestra vida diaria en todas sus dimensiones. El capítulo nueve se titula  «El fortalecimiento de los órganos internos». Se divide entre artes marciales externas e internas. Las primeras, más Yang, se centran en el fortalecimiento muscular y los segundos en el cultivo del chi y de centrarse en el tan tien. Se fortalece el tejido conectivo y los órganos internos. El capítulo 10 explica su experiencia biográfica de cómo el Tai Chi Chuan le ayudó a curar la tuberculosis que padeció en su juventud.

El capítulo 11 – «Definiendo las fases del desarrollo» – es el más importante porque hace un trazado del camino de evolución dentro de la práctica del Tai Chi Chuan partiendo del símbolo tradicional de la Gran Tríada: Tierra, Hombre, Cielo. Tres etapas de profundización que se dividen cada una de ella en tres fases. La etapa de la Tierra relaja los tendones y tejidos, la del Hombre hundimos el chi en el tan tien,  relajamos las articulaciones y abrimos las Tres puertas y la órbita microcósmica. En la del Cielo trabajamos la conciencia: escuchar e interpretar la energía (chi)  y abrir el espíritu (shen). Está claro que solo los estudiantes avanzados pueden pasar y entender a la segunda etapa, siempre bajo la guía de un maestro. Y que llegar a la tercera etapa, en contra de lo que decía en un capítulo anterior, si supone una transformación interna radical.

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El capítulo 12 se llama «La producción y la destrucción». Empieza hablando de «Las 13 posturas». Primero, las 8 técnicas que se corresponden con los 8 trigramas: parar, tirar hacia atrás, presionar, empujar, tirar hacia abajo, torcer, golpear con el hombro y golpear con el codo. Las 5 posiciones que se corresponden con las 5 energías: avanzar, retroceder, girar hacia la izquierda, girar hacia la derecha y mantener el equilibrio central. Hay que preguntarse si la analogía es real o una manera de hacer efectiva las correspondencias propias de la cosmología china, pero para Zheng Manqing / Cheng Man-ch’ing, respetuoso con la tradición, la respuesta es afirmativa. Hay también una relación de las armas (espada, sable, lanza, palo) y el puño del que derivan con las energías (agua, metal,fuego, madera y tierra). Finalmente, Zheng Manqing / Cheng Man-ch’ing concluye en que lo principal es saber mantener el equilibrio central (tierra) y tirar hacia atrás (fuego).

En 1996, Ángel Fernández de Castro y Antonio Alcaide tradujeron al español la edición de Douglas Wile de los textos de Zheng Manqing / Cheng Man-ch’ing: Instrucciones avanzadas para la Forma del Tai Chi, editado en inglés en 1982. Entre otras cuestiones, había textos, preguntas y respuestas en torno a los dos volúmenes clásicos de Zheng Manqing / Cheng Man-ch’ing: Master Cheng’s Thirteen Chapters on T’ai Chi Ch’uan y Cheng Man-ch’ing’s Advanced T’ai Chi Form Instructions [acompañado por ilustraciones] y referencias a otros tratados clásicos como el I Ching. Finalmente. tenemos las tres traducciones de los libros de Wolfe Lowenthal (1939), discípulo directo de Zheng Manqing / Cheng Man-ch’ing y que escribe tres libros donde, a través de su experiencia, muestra un retrato muy humano, lleno de admiración, del maestro chino: There Are No Secrets: Professor Cheng Man Ch’ing and His T’ai Chi Chuan, Gateway to the Miraculous. Further Explorations in the Tao of Cheng Man Ch’ing y Like a Long River

Wolfe Lowenthal continuó en New York las enseñanzas de su Maestro con la escuela Long River, cuyas delegaciones se extienden por todo el mundo, incluida España.

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Luis Roca Jusmet

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Enlaces de interés

  1. http://www.chengmanching.com/
  2. https://www.mocanyc.org/
  3. https://chengmanching.wordpress.com/
  4. https://www.longrivertaichieng.org/wolfe-lowenthal.html

Categories: Saldos & Retales

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