Algunos aforismos sobre el vivir – Luis Roca Jusmet

Algunos aforismos sobre el vivir – Luis Roca Jusmet

Algunos aforismos sobre el vivir

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‏מאַרק שאַגאַל (Moishe Segal) / Марк Захаравіч Шагал (Mark Zajáravich Shagal) / Марк Захарович Шагал (Mark Zajárovich Shagal) / Marc ChagallLe Cirque bleu [1950 – 1952 – Musée National d’Art Moderne – Centre Georges Pompidou – Paris / en dépôt au Musée National Marc Chagall – Nice – France]

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Algunos aforismos sobre el vivir

1

¿Quién vive? Esta es la pregunta. Sobrevivimos cada vez más tiempo y más protegidos. ¿Y luego? ¿El avance de la civilización, el progreso tecnológico, la comodidad, el consumo no nos van desvitalizando? Freud lo advirtió, a pesar de que apostó por ello. Pero vio que cada vez nos volvíamos más neuróticos. Nietzsche también lo entendió: la Muerte de Dios nos llevará al nihilismo de los anestesiados. Cada vez experimentamos menos dolor pero deberíamos preguntarnos si el precio que pagamos no es la renuncia a la propia sensibilidad, es decir a la experiencia plena de la vida.

2

La vida no es fácil para nadie. Lidiamos con la enfermedad, con pérdidas, con heridas y con la muerte anunciada. Hay que aprender a vivir con todo esto. Pero las condiciones y las dificultades, como sabemos, no son iguales para todos. No nacemos ni natural ni socialmente iguales. Pero si esto nos parece injusto entonces hemos de culpar, de entrada, a la naturaleza. ¿Por qué he nacido enfermo, más limitado que los otros, más feo, menos inteligente, con menos capacidades? Porque ciertamente esto es cierto. También podemos decir que es injusto que nuestros padres no fueran como nos hubiera gustado que fueran. Finalmente, está el tipo de sociedad, de clase social en la que nacemos y nos parece injusto nacer mujer si nos discriminan, nacer pobre, nacer en un medio sin recursos. Entonces vemos que consideramos que es injusto lo que no se corresponde con nuestros deseos o lo que tienen los otros y no tenemos nosotros. Y nuestra tristeza se convierte en odio. Y el círculo vicioso es el de la tristeza, el odio y la violencia.  La única salida es aceptar lo que somos, lo que hay y a partir de aquí intentar transformarnos y transformar la sociedad en algo mejor. No es nada fácil pero no hay otro camino. Pensar en derechos, ciertamente, pero, como decía Simone Weill, pensando primero en obligaciones. Por lo menos, los que podemos hacerlo. Me parece que solo sí no podemos hacer un mundo más habitable para todos.

3

A medida que envejezco soy consciente de que mis recursos vitales son más limitados y debo administrarlos bien. Compararlo con el que se va quedando sin recursos económicos y debe administrarlos bien es tramposo porque este siempre puede pensar como tener más ingresos. Con la edad es solo un problema de buena administración. La lectura de Séneca y sus Cartas a Lucilio o de los ensayos de Montaigne siempre ayuda. Administrar bien los encuentros y los recursos y, sobre todo, saber encajar serenamente el desgaste inevitable, aceptar la propia finitud y la mala fortuna que puede llegar. Pero no es solo algo negativo, de sostener lo inevitable, hay algo de alegría que hemos de saber encontrar en esta sabiduría que hemos de ir trabajando para transformar lo que vamos viviendo en experiencia. Pero a veces envejecer no nos hace mejores, nos malea y nos vuelve peores. El paso del tiempo no es una garantía de progreso ni mucho menos. Podemos ir haciéndonos más sabios, más serenos, pero también más resentidos, más amargados. ¿ Depende de nosotros? Hay, en todo caso, un trabajo de cuidado de uno mismo que hay que hacer, que hemos de hacer.

4

El día de los muertos es paradójico porque, en realidad, es el día de los muertos que todavía continúan vivos en el recuerdo. Los muertos que recordamos existen en nuestro imaginario y como tales tienen un efecto real en nuestras vidas. El mundo humano, como mundo de significaciones, es un mundo de imágenes que casi siempre son ausencias. El valor existencial de estas imágenes es el de la intensidad del afecto que nos producen. La muerte definitiva, absoluta, es la de quién ya no ha dejado rastro.

5

Te preguntan cómo estás. Estar bien, estar mal… ¿ qué  significa? ¿De qué depende? Pienso que hablamos de un estado de ánimo cercano a la alegría, a la potencia, a la satisfacción, en el primer caso y de tristeza, impotencia, insatisfacción en el segundo. Y los fronterizos intermedios. Querer explicar porque uno está bien o mal no siempre es fácil. Porque generalmente no hay una causa definida, aunque siempre hay toda una serie de factores condicionantes. Conocerlos nos permite entender mejor los procesos y transformarlos. Pero es un error considerar que esta transformación puede ser por autosugestión o voluntarismo. Huyamos de las falsas salidas de la psicología positiva.

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‏מאַרק שאַגאַל (Moishe Segal) / Марк Захаравіч Шагал (Mark Zajáravich Shagal) / Марк Захарович Шагал (Mark Zajárovich Shagal) / Marc ChagallLa Promenade [1917 – Государственный Русский музей / Museo Estatal Ruso – Санкт-Петербург / San Petersburgo – Росси́йская Федера́ция / Federación de Rusia]

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6

Lo importante está en la vida ordinaria. Intentar darle un sentido a la repetición, conseguir que no se degrade en rutina. Cuando digo rutina me refiero a lo mecánico, a lo desvitalizando, al ir tirando. Esta es la apuesta fundamental por una vida verdadera, la manera cómo llevamos la vida cotidiana y resolvemos los conflictos que presenta. Estar atento y preparado. Con firmeza y con generosidad. Practicando un autoexamen riguroso. Manteniéndose sereno, tranquilo, pero siempre alerta. Es en lo cotidiano es donde nos jugamos nuestro modo de vida, nuestra elección ética, si nuestra vida es reactiva o es creativa. Si hay un margen de libertad o estamos sometidos a nuestros automatismos.

7

No soy una persona satisfecha. Tampoco insatisfecha. Ni a medias. Soy una persona que busca la satisfacción pero que sabe que no la encontrará. Digo satisfacción y no felicidad, que me parece un término confuso, demasiado etéreo. Pero si sé que no encontraré la plena satisfacción, no es porque sea un ideal inalcanzable. No quiero plantearlo en términos ideales. Es porque hay una falta, una herida que nunca se cerrará. No es algo preciso, concreto. Cuando encuentro a alguien con otra herida, con otra falta, a veces hay resonancia. Entonces es cuando puede haber un encuentro fecundo. Aquí es donde aparece el deseo profundo de cada cual, siempre oscuro. 

En la medida en que somos sujetos humanos lo que nos permite un aprendizaje es la experiencia. Los animales tienen un saber que les llega por vía natural, que llevan en sus genes. Los humanos no tenemos este saber y solo lo podemos compensarlo haciendo de nuestra vida un material para ir elaborando una experiencia que es, a la vez, singular y común. Esta es nuestra riqueza y mucho me temo que la vamos perdiendo por la banalidad y la uniformidad de la cultura de masas. Pero también se pierde por otra vía, la del reduccionismo ideológico.

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Franz Moritz Wilhelm Marc – Träumendes Pferd [1913 – Solomon R. Guggenheim Museum – New York City – USA]

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Luis Roca Jusmet

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