«Amor escrito en una pared» y tres poemas más de Albert Tugues

«Amor escrito en una pared» y tres poemas más de Albert Tugues

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«Amor escrito en una pared» y tres poemas más de Albert Tugues

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«Amor escrito en una pared» y tres poemas más de Albert Tugues

I

La primera vez

Todo ocurrió la primera vez.
El deseo, la angustia.
La primera noche.
Cuerpos,
piel contra piel.
La realidad se fue desvelando.
Al caer el espejo mágico
se rompió en mil pedazos.
Los cristales se clavaron
vientre abajo.
La suerte estaba echada:
el fracaso no ensangrentaba la noche.
Era la perdición de la esperanza.
El amor arrojado al suelo,
cada pie un trozo de hielo.
El abandono
hace sonar los primeros ruidos,
las voces desesperadas
se extienden fuera de las casas
y resuenan en las calles.
Nadie oye nada.
Son ruidos, son voces
para ti, de perdición.
No era el destino, sin embargo,
no era el destino, aún,
arrojarse al olvido
y no volver a despertar.
Tu vida
fue derramada la primera vez,
como se habían derramado
los preparativos de lo desconocido,
alcantarilla abajo.

Once años después, sin embargo,
llegaron unas manos
que se hirieron, una y otra vez,
hasta desclavar los cristales
de la primera vez.

*

II

Balada en cuatro tiempos que son el mismo tiempo

I
Cada noche,
en cada sueño,
vivía una aventura nueva,
de la mano de la novia muerta.

II
En cada sueño,
cada noche,
visitaban calles y casas,
él y la novia muerta.

III
Cada noche,
la novia muerta le invitaba
a bailar con ella,
por calles desconocidas, desiertas.

IV
Bailaban,
vivían bailando en cada sueño.

*

III

Perdido

Tanto se enamoraba al día,
callejeando,
que gastaba en vano
la reserva de amor
que guardaba en secreto.
De tal modo,
que fue difundiéndose por el barrio
la leyenda maldita de ese solitario
que andaba perdido e insatisfecho
por las calles.
Los más bromistas
le dedicaron una canción:
Tantas veces,
de noche,
solitario y malquerido;
cuantas veces, al día,
solitario y enamorado.

*

IV

Amor escrito en una pared

El amor, siempre,
en cualquier circunstancia,
exige amor de muerte.
Si no estás en condiciones de aceptar
esta exigencia;
si no estás dispuesto
a morir por amor,
debes escoger otra palabra,
otro nombre para hablar de amor.
No pronuncies en vano
la declaración del amor.
Esto queda escrito
en la pared de una calle,
como un mensaje anónimo de amor.
Lo escribo,
puesto que tampoco me atrevo
a pronunciar la palabra,
a decir su nombre.
Escribo la palabra amor en esta pared,
pero no la digo a nadie.

***

Albert Tugues

Categories: Escalera de palabras

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