«Cuadro de corazón al borde de la lluvia» y dos poemas más de Fabricio Callapa Ramirez
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«Cuadro de corazón al borde de la lluvia» y dos poemas más de Fabricio Callapa Ramirez
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«Cuadro de corazón al borde de la lluvia» y dos poemas más de Fabricio Callapa Ramirez
I
Tú no escribes poemas, estados de Facebook
Ayer me fue mal,
confieso que el mensaje me llegó
como una patada en las bolas,
como una patada en las bolas del demonio de las bolas.
Me acuerdo alguna vez
mi compañero de cole le metió una zancadilla
a una chica que corría a toda velocidad por la calle,
cayó como un sapo y se estampó contra el asfalto,
como un bombo a punto a reventar.
La chica se levantó y siguió corriendo,
ya no sé si de vergüenza o de valor o de indiferencia.
La figura se perdió a lo lejos y hasta me gustaría decir
que un auto casi la atropella o alguien la perseguía,
pero nosotros la veíamos, quietos, detenidos,
después de un par de risas,
medio idiotas o completamente idiotas,
pero risas al fin.
Quisiera ser como ella.
*
II
La banca de la plaza en donde un joven murió
Hace poco alguien murió allí,
a cinco cuadras del hospital,
a dos de la policía.
Un video
con marca de agua
muestra
el reguero de sangre,
la gente mirona
y los intentos fallidos
por hacerlo reaccionar.
(¿Sería válido que diga
qué es lo que siento
si acaso no lo conozco
ni sé mucho de él
y soy solo un transeúnte?)
El noticiero habla de una pelea de pandillas
a una semana del furor carnavalero.
Un malentendido, un robo instantáneo,
personas en estado de ebriedad,
la policía en otro lado.
(Iba a escribir sobre esto
pensando en los próximos días:
la pancarta pidiendo justicia,
los ramos que aún estaban ahí
y ahora no están…
Me pregunto si alguien
volverá a sentarse y las voces le dirán:
―Oye, hermano, aquí se ha muerto un cuate.
―Entre pandillas dice que se han dado.
―Y mejor moverse, cuidado esté maldito.
―Y dicen que fue por un celular.)
A la siguiente semana,
las comparsas
bailoteban y brincaban por la plaza,
miraban de reojo el lugar
o tan ebrios no lo recordaban.
Total, era tiempo de celebrar…
*
III
Cuadro de corazón al borde de la lluvia
Una chica triste en mitad de la plaza, al lado
de los leones, sentada bajo la efigie del prócer,
mastica un chicle mientras mira el celular
en cada notificación que late intermitente.
Niños arrojan semillas a las palomas
y las corretean de golpe.
El cielo en lo alto insinúa un aguacero
y las calles pronto serán rebasadas por la lluvia
o un atardecer que anuncia el azul olvido.
La chica no lleva un paraguas,
solo una chamarra fina y ancha
como si no fuera para ella,
como si perteneciera a quien espera en los mensajes,
a quien busca en el aroma que la abriga.
Desliza el scroll de la pantalla, revisa el mismo perfil,
mira las fotos de ella y él. Antes de borrarlas, una gota
repentina moja la foto de su primer encuentro.
Hubiera sido mejor una cagada de paloma,
como ocurrió esa vez, en la misma plaza,
cuando se mostró como buenagente
y alguien en quién confiarle todo.
El cuerpo. Los suspiros. El alboroto.
El deseo. El enojo. El silencio.
La lluvia llega de golpe, se vuelve granizo,
y será mejor guarecerse.
***
Fabricio Callapa Ramirez
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