Deseo, libertad y memoria. Rebeldía hace dentro – A propósito de «Esclava de mí», de Rafael Ballesteros – Aurora Gámez Enríquez
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Deseo, libertad y memoria. Rebeldía hace dentro – A propósito de Esclava de mí, de Rafael Ballesteros
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Deseo, libertad y memoria. Rebeldía hace dentro – A propósito de Esclava de mí, de Rafael Ballesteros
Esta novela habla de desafío, resistencia, desobediencia a las normas educativas y sociales impuestas. Y lo hace en prosa poética, un pensamiento abstracto, simbólico, sugerente; “el mar siempre, siempre verás el mar cuando sueñes anhelante con huir y despojarte, inaugurar con fuerza la vida nueva que guardas para después de que se sepan tus secretos.” (p.11). Nos cuenta el proceso evolutivo de una mujer que inteligentemente consigue tomarse la libertad de ser persona plena.
Esclava de mí, es una novela que aborda situaciones cotidianas en femenino plural, desde la creación, el misterio y el pensamiento crítico. Rafael Ballesteros ha creado un mundo femenino, extraordinariamente complejo a lo Bernarda Alba de Federico García Lorca [1], pero esta vez la acción transcurre despojada de dramas o tragedias, hacia adentro, de manera sutil, íntima, cotidiana: “Detrás de nosotras, la mar casi al roce de sus espaldas, se sientan las titas. Las dos llevan en la cara un gesto agrio. Se sienten carnosas, sudadas, demasiado presentes, excedidas por todo aquello. Siempre preferirán lo poco pero seguro y abarcable.” (p.13). El autor explora la libertad de la mujer, el deseo femenino y la memoria desde lo personal a lo colectivo.
Puede apreciarse una narrativa culta y absolutamente personal. La alegoría descriptiva recrea situaciones aparentemente cotidianas que transporta a quién lee a otras posibles interpretaciones de lo descrito. Te puedes prender en una página, recrearte en ella, y no querer salir de ahí, envuelta tu imaginación en una sensación de irrealidad considerable. Es ficción, pero es verdad, todo ello es o ha podido ser en múltiples niñas, jóvenes, mujeres del tiempo en que transcurre la acción, y probablemente de todos los tiempos.
Coincido plenamente con el profesor y crítico literario Antonio Moreno Ayora cuando dice: “la escritura de Ballesteros no es un acto automático o impulsivo, es un acto de reflexión completo que alcanza al mensaje, a las ideas, y en igual medida al uso de las formas lingüísticas, en las que se observa tal grado de esencialidad, de originalidad y de creatividad que obliga a agudizar constantemente el intelecto para comprender en toda su amplitud la semiótica del poema.” Rafael Ballesteros lleva su peculiar estilo a la narrativa, una forma absolutamente poética. Según Moreno Ayora: “el estilo literario de Ballesteros, impresionista unas veces y narrativo otras”[2]. Otro lingüista que viene a confirmar mi percepción del estilo literario de Rafael Ballesteros: “el neovanguardismo (y por ende la riqueza léxica de la nueva poesía) recorre prácticamente toda la obra de Ballesteros (incluso en los temas menos proclives) y así lo han señalado la mayor parte de los críticos que se han ocupado de ella (Balcells, 1995 y 2016, y Lanz, 2015)” (Antonio Aguilar, 2018).
Rafael Ballesteros es fiel a su compromiso social, también en su narrativa se intuye un deber ético implícito al reflexionar sobre las propuestas y reivindicaciones del feminismo histórico (sin nombrarlo, sin forzar, visibilizando, observando, alejado de propuestas o consignas). En Esclava de mí, explora el mundo de la mujer y sus límites, a través de los ojos de su personaje femenino, en primera persona, desde el pensamiento íntimo de la protagonista, alcanzando una verdadera obra literaria original y genuina.
Romper las normas en una sociedad rígida, dictatorial y profundamente patriarcal, es no solo difícil sino arriesgado. Tiene graves consecuencias, todas ellas sugeridas en esta narrativa fluida y veraz, ocultas, misteriosas. La separación progresiva de su modelo familiar, sume a la protagonista de la novela Esclava de mí, en un estado de alerta, de dolor de la pérdida de todo lo bello. Concluye en verdadera expulsión kilómetros por medio de su familia y entorno conocido, como castigo a su insistente insumisión. Alejada de su luz, del sonido y color de su ciudad natal, añora la fragancia de sus jardines, del mar. Sumida con intensidad en la ensoñación de su mundo alejado, de su infancia paraíso perdido, consciente del precio alto que debe pagar por ser ella misma, sin cortapisas ni ataduras extrañas. Disfruta sobremanera de su nuevo estatus de mujer libre, se reafirma en la libertad individual conseguida a pesar de todo.
Referentes en la vida del personaje no hay, los modelos que tiene a su alcance no le sirven. Sin madre desde niña, las mujeres que la cuidan, sus tías, asumen un papel de sumisión y sometimiento que ella no acepta ni desea: “Veo la cara adusta de tita Pura, le molesta esa plenitud, esas carnes vitales, esa alegría temblorosa de existir, ese goce sencillo y natural, esos labios carnosos de Carmen [p. 15].
Todo lo interioriza y salvando las apariencias decide hacer de su intimidad un refugio libre y personal. Pero, ¿puede haber libertad individual, sin libertad de pensamiento? La estrategia elegida o impuesta por la situación, es vivir hacia adentro proyectando una imagen ajustada a las normas sociales, siendo otra, oculta, misteriosa, libre, invisible para los demás. El personaje desdobla su personalidad hasta el límite haciendo refugio seguro y misterioso hasta alcanzar la madurez necesaria y afirmarse.
Es el modelo de mujer al que se han visto abocadas multitud de mujeres inteligentes en la época de posguerra en la que transcurre la novela (1938-1947). Ausentes los derechos de la mujer, relegadas al ámbito privado, cortadas las alas para decidir, ¿qué les quedaba?, ¿la sumisión, el sometimiento, la locura?
“La soledad y Él me enseñaron el camino: crezco donde únicamente me dejan hacerlo, en un mundo secreto y oscuro que construyo y extiendo a cada paso con una irrefrenable decisión.” [p. 83].
En cada línea, párrafo o descripción surge el temor de la desgracia. Esos ejercicios espirituales para enderezar a la descarriada, encubiertos reformatorios, o en el peor de los casos el llamado Patronato de Protección a la Mujer [3]. Nada de eso ocurre en la novela, todo se sugiere, se teme. El recelo de acabar en los márgenes, o quizás, como tantas en matrimonio impuesto para salvar el honor de la familia. Nada de esto aparece en esta novela. Se centra en el deseo oculto y secreto del personaje femenino como un todo que envuelve la cotidianeidad de esta niña-joven-mujer.
“Y yo aprendí a cumplir con su mandato con meticulosidad y armonía no exentas de buena voluntad, porque en mi interior, ah, de mi interior, yo era la dueña, la reina, la poseedora, también la esclava, la poseída, pero de mí, dueña de mí, sólo esclava de mí.” (p.92).
La novela es un aparente triunfo sobre la vulgaridad a lo Belle de your [4]. La protagonista de la novela evade la represión sexual, en silencio, oculta y en soledad. Invisible para quiénes velaban por mantener este orden establecido en época de acérrima dictadura, represión e hipocresía.
“Bajé sin hacer ruido. Entré en la capilla. Al fondo vi su sombra dentro de la oscuridad, en el último banco. Y fui hacia Él sin titubeo. Me puse de pie a su lado. Se levantó. —Dame. Dame.” [p. 147].
Ella impone su voluntad, a cambio pierde su familia, su ciudad del paraíso, los paisajes queridos, todo lo que le es cercano, familiar, hermoso. Un precio alto a cambio de la libertad individual, ya que libertad ante la ley, en un país opresor, no la había.
“Sentí nacer dentro de mí una nueva yo que se abría paso aún opaca, frágil, incierta, asustada pero también constante, atrevida, esforzada, terca.” [p. 181].
He de decir que he disfrutado mucho de las descripciones de la ciudad en que transcurre la acción durante toda la novela, los acontecimientos de las plazas, las calles, las iglesias, el puerto,…, todos los lugares de una ciudad bien conocida por el autor, su ciudad. Lugares casi sugeridos, pero perfectamente reconocibles para quienes disfrutamos de su benigno clima, los tiempos pausados de las gentes, el perfume del aire impregnado del salitre del mar, jazmines y azahares.
Agradecer a Rafael Ballesteros esta narrativa valiente, hermosa, creativa y veraz, narrativa que nos envuelve en un mundo poético, sugestivo y sensual donde quisiéramos permanecer, saber más, no terminar.
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Aurora Gámez Enríquez
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Nota
Rafael Ballesteros. Esclava de mí. Editorial Espasa, Madrid, 2025. ISBN: 978-846707834-3.
Notas al texto
[1] La casa de Bernarda Alba es una obra teatral en tres actos escrita en 1936 por Federico García Lorca.
[2] Antonio Moreno Ayora. Rafael Ballesteros: Poeta y Narrador. revistas.unileon.es/ojs/index.php/EEHHFilologia/article/view/2877/2054 https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3343778
[3] El Patronato de Protección a la mujer (Decreto Ley de 6 de noviembre de 1941-1983), se centró en el internamiento de adolescentes que no comulgaran con la moral del régimen y fue un elemento destacado de la represión franquista contra las mujeres y de control de la sexualidad, si bien se mantuvo activo hasta el final de la Transición. disidentes del estereotipo de mujer nacional-católica, como fueron niñas rebeldes, con problemas de salud mental o lesbianas.
[4] Belle de jour es una película francesa de 1967 dirigida por el español Luis Buñuel, basada en la novela homónima del argentino-francés Jospeh Kessel.
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