«Orient-Express: El tren de Europa», de Mauricio Wiesenthal – Una reseña de Fuensanta Niñirola

«Orient-Express: El tren de Europa», de Mauricio Wiesenthal – Una reseña de Fuensanta Niñirola

Orient-Express: El tren de Europa, de Mauricio Wiesenthal [Reseña]

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Orient-Express: El tren de Europa, de Mauricio Wiesenthal

“La literatura del tren tiene que ser, por fuerza, impresionista y confusa. Se funden los recuerdos en nuestra vida, igual que se suceden las estaciones, más allá de cualquier argumento. Todo se vuelve pequeño cuando nos ponemos en viaje. El tren nos da un destino, una distancia, un más allá sin trascendencia ni juicio final. Y eso hace más bellas y voluptuosas las historias que, como las noches del tren o las aventuras de amor, no tienen principio ni fin.”

El autor viaja en un moderno Orient Express, desde Inglaterra hasta Estambul. Durante el viaje hace amistad con varias personas, con las que tiene largas conversaciones que, seguidas de digresiones, reflexiones y recuerdos, componen el contenido de este amenísimo texto. Lady Edith y su estirada madre, lady Victoria, el general y su nieta Tatiana, conversan con el autor en diferentes momentos, y finalmente comparten algunos paseos por Estambul y  algunas comidas. Mister Moulton, el conductor de su vagón, también intercambia comentarios y sugerencias, donde se mezclan los recuerdos del autor y la ficción literaria.

Ese viaje es el hilo conductor de otros muchos viajes, algunos hechos por el autor en los años sesenta y setenta, otros realizados por múltiples personajes, célebres por distintas  situaciones, que viajaron en el Orient Express en épocas muy diversas, e incluso como Agatha Christie o Graham Greene, escribieron famosas novelas sobre ello. Famosos políticos, artistas, aristocráticos y exóticos viajeros, como rajás indios con su harem…espías, escritores, mujeres de bandera…

“Victoria fue la primera reina que viajó en tren, cuando este medio de transporte se consideraba todavía muy peligroso. Cruzó incluso el impresionante puente del Tay, sin sospechar que, cinco meses más tarde, ese prodigio de la ingeniería sería arrastrado por una tormenta”

Pero no solo se habla aquí de este tren, sino de muchos otros trenes, y de los diversos recorridos que el Orient Express tuvo a lo largo de los años desde su creación.  Conocerá el lector el origen y las circunstancias que rodearon los comienzos del Orient Express, cuyos tres primeros vagones nacieron en Bruselas, en 1883, por obra de la Compagnie Internationale des Wagons-Lits, fundada por el empresario belga Georges Nagelmackers en 1876. Muchos empresarios pretendían abrir las fronteras europeas a nuevos mercados de oriente. Esos primeros vagones se habían de detener al toparse con el Danubio un poco más allá de Bucarest. Como aun no había puente para cruzarlo, los viajeros debían embarcar para llegar a la otra orilla, y allí comenzaba propiamente Oriente…un tren local transportaba a los primeros viajeros hasta la costa del mar Negro y desde allí a Estambul. ¡Toda una aventura! Más tarde, en 1889, el tren recorrería Budapest, Belgrado y Sofía sin transbordos.

“La noche del 19 de mayo de 1977 el último tren directo París-Estambul abandonaba melancólicamente la Gare de Lyon. La mayoría de los pasajeros que viajábamos aquel día arrastrábamos nuestras propias maletas, y sólo de tarde en tarde se oía el estrépito de las carretas de los porteadores.”

En 1982 se inauguró un nuevo Orient Express que recorría de Londres a Venecia, sin carbón, con líneas electrificadas, perdiendo gran parte de su encanto.

Distintas circunstancias luctuosas ocurrieron a través de los años de circulación de los trenes: descarrilamientos, ataques de bandidos, incendios, grandes nevadas que mantuvieron el tren paralizado durante días…algo de esto se ve reflejado en la novela de Agatha Christie, concretamente la impresionante nevada de 1929 en la frontera turca. Ya al llegar a Venecia, los canales estaban helados y la ciudad completamente blanca. Pasada la frontera de Rumanía y cruzando Bulgaria la cosa empezó a ponerse realmente fea. A 130 km de Estambul, el tren quedó paralizado por completo ¡durante seis días!… No podían enviar mensajes ni pedir ayuda, en Turquía no había personal limpiando las vías. Los propios viajeros hubieron de organizarse para abrir un túnel en el hielo hasta que al final un grupo consiguió alcanzar un pequeño pueblo turco que les proporcionó, comida, leña y raquetas para andar por la nieve. Al final se consiguió organizar el rescate y el séptimo día volvió a ponerse en marcha el tren.

Esta y otras muchas anécdotas pueden encontrarse a lo largo de los 32 capítulos del libro, muchas son históricas y otras muchas son personales del autor, viajero impenitente.

“Los viejos trenes de lujo, aquellos hoteles rodantes en los que vivimos nuestros primeros desvelos de aventura, han ido desapareciendo de Europa. Se fueron, se van, se irán a las vías muertas, arrastrados por las guerras y las prisas, por las burocracias y por la irremisible decadencia de los ideales que constituían la base de nuestra cultura europea.”

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Mauricio Wiesenthal (Barcelona, 1943), además de escritor, ha sido profesor de Historia de la Cultura y conferenciante invitado en varias universidades. Entre sus obras destacan los ensayos La belle époque del Orient Express (1979) e Imagen de España (1984) y la novela El testamento de Nobel (1985). Su pensamiento y su estilo literario son herederos del gran legado cultural europeo, tradición en la que se inscribe su «Trilogía europea» (Libro de Réquiems, 2004; El esnobismo de las golondrinas, 2007; y Luz de vísperas, 2008). Siguiendo mi camino (2013), Rainer Maria Rilke (2015), La hispanibundia (2018), Orient-Express (2020) y El derecho a disentir (2021).

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Fuensanta Niñirola

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Nota

Mauricio Wiesenthal. Orient-Express: El tren de Europa. Editorial El Acantilado, Barcelona, 2020. ISBN: 978-8417902322.

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