Ensayo sobre la cueva, o la «habitación propia» de los hombres – II – Fabio Vélez Bertomeu

Ensayo sobre la cueva, o la «habitación propia» de los hombres – II – Fabio Vélez Bertomeu

Overview

Ensayo sobre la cueva, o la «habitación propia» de los hombres – II

***

Les nids de Tadashi Kawamata [Donjon de Vez – Oise – France] [Source: https://www.amc-archi.com/photos/micro-maquettes-et-mega-cabanes-au-donjon-de-vez,84486/les-nids-de-tadashi-kawamata.1 / © Donjon de Vez]

***

Ensayo sobre la cueva, o la «habitación propia» de los hombres – II

Antes de continuar, me gustaría concentrarme en la dimensión arquitectónica y espacial de la cueva. Y, para ello, voy a tomar como punto de partida una consideración de Pierre Bourdieu expuesta en La dominación masculina (2006 [1998]).

Bourdieu, en las primeras páginas de este importante libro para los estudios de género, señala que el género es una suerte de hábito sexuado. Si extrapolamos el concepto de “habitus” al de habitar, podríamos decir que habitar no es sino un proceso por el que aprendemos (e interiorizamos) una serie de hábitos que luego reproducimos (y reconocemos en otros y otras) a lo largo de la vida y con los que, puntual y excepcionalmente, podríamos también romper. Pues bien, en un momento concreto de este ensayo, Bourdieu ofrece un ejemplo concreto:

La división de los sexos parece estar en el orden de las cosas, como se dice a veces para referirse a lo que es normal y natural, hasta el punto de ser inevitable: se presenta a un tiempo, en su estado objetivo, tanto en las cosas (en la casa, por ejemplo, con todas sus partes sexuadas), como (…) en los cuerpos y hábitos de las gentes (2006: 21). 

Las experiencias arquitectónicas profundas son acciones, no objetos (…) Interactuamos con un edificio: nos lo encontramos, nos enfretamos a él, nuestro cuerpo se relaciona con él, deambulamos por él y lo utilizamos como contexto y como condición para objetos y acciones (…) Las construcciones arquitectónicas materializan y dan concreción al orden social, ideológico y mental (96).

3. Conclusiones

Al principio era divertido. Tres tíos en un sofá hablando de la vida, de sexo, de política. No les hablaba de mi trabajo, porque tampoco tenía mucho que contar. A cada chiste cruel le seguía un chiste aún más cruel. Todas las mujeres de la televisión eran sometidas a un exhaustivo análisis de sus atributos femeninos. O eres de tetas, o eres de culos (…)

Mi ánimo corporativo empezó a torcerse cuando el Sujeto A nos envió un vídeo dirigido por él mismo. Se deducía claramente que había sido grabado sin el consentimiento de la protagonista (…)

Aquello me molestó, y se lo dije. Al principio intentando mostrarme moderado, razonable, un buen compañero de piso que entiende los vicios, pero también las virtudes, de su interlocutor.

—No le des importancia —me dijo.

Argumenté que grabarlo era una traición a la confianza de aquella mujer, pero que enviárnoslo era probablemente un delito.

—Ya no me acuerdo ni de su nombre, así que no me preocupa traicionarla. Y no es delito si no se entera la policía —me dijo.

Argumenté que no le gustaría que se lo hicieran a su hermana. Yo tengo una hermana. Argumenté que estas cosas pueden hacerse virales y acabar en internet.

—¿A ti qué coño te pasa? —me dijo.

La discusión subió de tono. El Sujeto B se puso del lado del Sujeto A y yo perdí los papeles. Cuando reventaron todas mis explicaciones, si es que esgrimir «¿Estás seguro de que te gustan las mujeres?» es una forma razonable de contraargumentar en un debate, me puse agresivo.

Sois unos hijos de puta —empecé mi discurso.

A partir de ese día ya no nos saludábamos cuando coincidíamos en la sala o la cocina, y desde luego dejaron de contar conmigo para sus reuniones caseras. A mí no me importó (…)

Hasta que hace dos meses me los encontré en la sala, delante de la televisión, comentando un partido de fútbol. Cuando pasé a su lado, ignorándolos de la forma más elegante posible, el Sujeto B dijo:

Por lo tanto, y retomando el cabo suelto, a la pregunta de qué hacen los hombres en la cueva conectados a la machosfera, podríamos responder que lo mismo que antes hacían en los “bares” (además de beber y comer) y “vestuarios” (además de ducharse y cambiarse de ropa), esto es, reafirmar y confirmar su masculinidad con sus congéneres, ahora cuestionada en el espacio público, con las ventajas añadidas que confiere por lo demás el anonimato de la virtualidad.

Más específicamente, lo que hacen estos hombres es tratar de demostrar de manera constante que i) no son mujeres, ii) que son heterosexuales y iii) que son uno más entre sus iguales, recibiendo así la respectiva y necesaria aprobación del resto (Ranea, 2021: 35-49). No en vano, como señala acertadamente Celia Amorós, “la autopercepción por parte de los varones de su virilidad no se produce nunca in recto -¡Qué macho soy, soy un hombre!- sino que, contra lo que podría parecer, se agota en la tensión referencial hacia los otros varones -Soy un hombre porque soy como ellos-” (1992: 45). 

La primera consideración que, tal vez, podría concluirse es que la masculinidad hegemónica se reinventa buscando nuevos espacios homosociales ante el avance imparable del feminismo y los reclamos de igualdad. Y lo hace incluso contraviniendo uno sus principales tabúes, a saber, habitando el espacio doméstico, un espacio tradicionalmente femenino.

En este punto, creo también que deberíamos ir más allá de los estudios sobre la machosfera más misógina -objeto de estudio de Laura Bates (2023) y Julia Ebner (2024)- para empezar a englobar estas “adaptaciones” en un sentido más amplio, es decir, en términos de una “refundación del machismo”, en palabras de Miguel Lorente (2023), que estaría sirviéndose de los media y las redes social -copiando las estrategias del feminismo de la cuarta ola- para dar una “batalla cultural” de tipo conservador.

Como han puesto de manifiesto las investigadoras Asunción Bernárdez y Yanna Franco (2023), a la hora de hacer un mapa integral de los grupos que conforman la machosfera,

La respuesta no es sencilla ya que es imposible delimitar un fenómeno que se encuentra en múltiples sitios web en los que colaboran sobre todo varones, que comparten y debaten en torno a temas masculinizantes: el gusto por los coches, por el bricolaje, por los deportes o por los juegos online. En principio, no son espacios dedicados a hablar de masculinidad de forma explícita, pero la realidad es que en muchos de ellos es fácil que se deslicen hilos de conversaciones sobre el tema, con comentarios misóginos (12-3)

De hecho, como recuerdan las propias autoras, el término “machosfera” se acuñó finales de la primera década del siglo XXI, y en uno de los primeros libros donde se daba cuenta de este fenómeno, The Manosphere (2013), su propio autor, Ian Ironwood, estratégica e indulgentemente, ensalzaba las virtudes de estos espacios para hombres en los que se pudiera conversar sobre la necesidad de adaptarse a las reivindicaciones del feminismo.

En clave española, en una investigación realizada por Charo Lacalle (2023) sobre Forocoches y Burbuja.info, los dos espacios más importantes de la machosfera en este país, la propia autora recordaba que en estos foros se hilvanan comentarios que van

Desde la cuestiones relacionadas con el mundo del motor y la economía, hasta las conspiraciones, los consejos prácticos de todo tipo o el apoyo moral. Pero, aunque el sexismo sea una característica generalizada en los discursos que circulan por ambos foros, solo una parte de las conversaciones se dedican a denigrar a las mujeres en unos términos tan peyorativos con en los Reddit más radicales (119).

Sería muy ingenuo afirmar que unos espacios han sido sustituidos por otros. Salta a la vista que los primeros conviven con los segundos, entre otras cosas, por un aspecto tan evidente como que en este momento, como en cualquier otro, conviven generaciones distintas. No es mi objetivo predecir el futuro, de manera que no me atrevo a señalar si la cueva 2.0 se impondrá en las próxima décadas como espacio hegemómico de homosociabilidad. Lo que sí sospecho que es que es una realidad desde hace unos años y que debemos prestarle atención y seguirle la pista más de cerca. Espero que este ensayo haya contribuido a este propósito.

***

Fabio Vélez Bertomeu

________________________

Notas al texto

Referencias bibliográficas:

Amorós, C. (2013). Notas para una teoría nominalista del patriarcado. Asparkía. Investigació Feminista, (1), 41-58.

Bates, L. (2023) Los hombres que odian a las mujeres. Capitán Swing.

Bernárdez, A y Franco, Y. (2023). Manosfera, ¿y de qué cueva salió este monstruo?. Misoginia online: la cultura de la manosfera en el contexto español. Tirant lo Blanc. 11-26

Bourdieu, P. (2006). La dominación masculina. Anagrama.

Canetti, E (2005). Imágenes de una vida, Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores.

Connell, Raewyn. (2009). La organización social de la masculinidad. Biblioteca virtual de ciencias sociales, 1-25. http://www.pasa.cl/wp-content/uploads/2011/08/La_Organizacion_Social_de_la_Masculinidad_ Connel_Robert.pdf 

Connell, R. y Messerschmidt, J. (2005). Hegemonic Masculinity: Rethinking the Concept. Gender and Society19(6), 829-859. 

DeKeseredy, W. (1990). Male Peer Support and Woman Abuse: The Current State of Knowledge. Sociological Focus23, 29-139.

De la Cerda, D. (2024). Desde los zulos. Sexto piso.

Drakulic, S. (2024) Mileva Einstein, teoría de la tristeza. Galaxia Gutenberg.

Ebner, J. (2024). Going Mainstream: How extremists are taking over. Bonnier Books.

Fausto-Sterling, A. (2021) A Dynamic Systems Framework for Gender/Sex Development: From Sensory Input in Infancy to Subjective Certainty in Toddlerhood. Front Hum Neurosci. Apr 9;15. DOI: 10.3389/fnhum.2021.613789

Federici, S. (2022). Ir más allá de la piel. Traficantes de sueños.

Ferrer, V.A. y Bosch, E. (2000): Violencia de género y misoginia: Reflexiones psicosociales sobre un posible factor explicativo, Papeles del Psicólogo, 75, 13-19.

Gómez, I. (16 de mayo del 2021). Hombres entre hombres de verdad. El Salto. https://www.elsaltodiario.com/masculinidad-en-demolicion/hombres-entre-hombres-de-verdad

Gray, J. (1996). Los hombres son de Marte, las Mujeres de Venus. Grijalbo.

Heidegger, M. (2015). Construir Habitar Pensar. La Oficina.

Ironwood, I.(2013). The Manosphere: A New Hope for Masculinity. Red Pill Press.

Kimmel, M. (2023). Hombres (blancos) cabreados. Barlin.

Lacalle, Ch. (2023). Cartografiando las subculturas de la manosfera española: entre Forocoches y Burbuja. Info. Misoginia online: la cultura de la manosfera en el contexto español. Tirant lo Blanc. 115-34.

Lorente, M. (2023). La refundación del machismo: Poskultura y guerra cultural. Comares.

MacGregor, S., Arora-Jonsson, S. and Cohen, M. (2022). Caring in a changing climate: Centering care work in climate action. Oxfam Research Backgrounder.

Mingo, Araceli, & Moreno, Hortensia. (2017). Sexismo en la universidad. Estudios sociológicos35(105), 571-595. https://doi.org/10.24201/es.2017v35n105.1434

Musil, R. (2009). Diarios, DeBolsillo.

Mingo, A., & Moreno, H. (2017). Sexismo en la universidad. Estudios Sociológicos De El Colegio De México35(105), 571–595. https://doi.org/10.24201/es.2017v35n105.1434

Muxí, Z. (2019). Mujeres, casas y ciudades. Dpr.

Pallasmaa, J. (2016). Habitar. GG.

Ranea, B. (2021). Desarmar la masculinidad. Libros la Catarata.

Repila, I. (2019) El aliado. Seix Barral.

Salazar, O. (2013). Masculinidades y ciudadanía. Dykinson.

Segato, R. (2016). La guerra contra las mujeres. Traficantes de Sueños.

Tschorn, A. (2012). Death of the man cave (1992-2012), Los Angeles Times, https://www.latimes.com/archives/blogs/la-at-home/story/2012-03-16/death-of-the-man-cave-1992-

UN Women (2023). “The climate-care nexus: Addressing the linkages between climate change and women’s and girls’ unpaid care, domestic and communal work”. New York. https://www.unwomen.org/en/digital-library/publications/2023/11/working-paper-the-climate-care-nexus-addressing-the-linkages-between-climate-change-and-womens-and-girls-unpaid-care-domestic-and-communal-work

Vélez, F. (2022). Arquitectura. Historias de un equívoco. Casimiro.

Woolf, V. (2008). Una habitación propia. Seix Barral.

-(1999). Tres guineas. Lumen.

Zabalgoitia, M. (2022). Educación, masculinidades y violencias en la universidad. Debatefeminista63,153-176. https://doi.org/10.22201/cieg.2594066xe.2022.63.2325

Ziga, I. (2009). Un zulo propio. Melusina.

*

Referencias de imágenes:

Figura 1: Period Living Magazine (2 May 2024). Monk´s House. https://gb.readly.com/magazines/period-living/2024-05-02/662f1bcc6f2bb776e41ed51f

Figura 2: Marchese, S. Mancave.org. Recuperado de https://mancavesite.org/man-cave-gallery

Figura 3: McPhee, M. Mancave.org. Recuperado de https://mancavesite.org/man-cave-gallery

Figura 4: Schmaeling, J. Mancave.org. Recuperado de https://mancavesite.org/man-cave-gallery

Figura 5: Poindexter, W. Mancave.org. Recuperado de https://mancavesite.org/man-cave-gallery

Figura 6: Hamndan, A. (25 de marzo del 2021). La gran tendencia de la decoración Gaming en tu salón. Recuperado de https://www.aerone.co/es/blogs/news/tendance-decoration-gaming-salon

Figura 7: Hamndan, A. (25 de marzo del 2021). La gran tendencia de la decoración Gaming en tu salón. Recuperado de https://www.aerone.co/es/blogs/news/tendance-decoration-gaming-salon

About Author