La trampa Malaise – A propósito de «El arte de coleccionar moscas», de Fredrik Sjöberg – César Rodríguez de Sepúlveda

La trampa Malaise – A propósito de «El arte de coleccionar moscas», de Fredrik Sjöberg – César Rodríguez de Sepúlveda

La trampa Malaise – A propósito de El arte de coleccionar moscas, de Fredrik Sjöberg

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La trampa Malaise – A propósito de El arte de coleccionar moscas, de Fredrik Sjöberg

René Malaise (1892-1978) fue un entomólogo sueco que participó en audaces expediciones por el mundo (Kamchatka, en los años veinte; Birmania, en los treinta) y que vivió los últimos años de su vida obsesionado por la Atlántida y dedicado a coleccionar obras de arte. Inventó, y es por ello, sobre todo, que su nombre es recordado, una trampa para capturar insectos, la trampa Malaise, un artefacto semejante a una tienda de campaña que tiene en la parte superior una pequeña y letal cámara de gas. Una máquina eficacísima, que se sigue utilizando hoy, y que le permitió a su creador identificar numerosas especies hasta entonces desconocidas.

Malaise es el personaje central de este libro del también entomólogo y también sueco Fredrik Sjöberg, pero este libro no es propiamente una biografía. Es más bien una especie de ensayo misceláneo en el que caben viajes, experiencias personales, reflexiones filosóficas, variadas lecturas y, sobre todo, moscas, muchísimas moscas. Sjöberg vive, o vivía cuando escribió este libro, que tiene ya un par de decenios, en una isla sueca llamada Runmarö (también, vaya por Dios, hay una estantería de Ikea que se llama así), un lugar poco habitado donde pasa su tiempo capturando moscas. No de cualquier clase: sírfidos, una familia que ha basado su éxito evolutivo en hacerse pasar por peligrosas abejas o avispas, a las que copian su característica pigmentación negra y amarilla. Así camuflados, vuelan de flor en flor hinchándose de néctar. Moscas impostoras, vestidas con galas ajenas, que, si bien no han suscitado nunca el mismo interés que las mariposas, que son un poco la aristocracia de los insectos, sí tienen un número creciente de seguidores. Creciente aunque exiguo, claro está. De lo cual Sjöberg no se lamenta en absoluto. El amor por los sírfidos no es una religión universal, sino un selecto club para iniciados.

Encabeza el libro una conocida cita de Augusto Monterroso: «Hay tres temas: el amor, la muerte y las moscas». No conozco muchos libros en los que predomine el tercero, pero este es, sin duda, uno de ellos. Sin que eso signifique que los otros dos temas, entre tanta mosca, queden desatendidos. Al contrario: qué bonito es, por ejemplo, el amor del entomólogo que da el nombre de su amada a una nueva especie de sírfido arduamente conseguida. Y la pasión de todo coleccionista, sea de sírfidos, de sellos, de pinturas o de cosas más raras, es una forma de sustraerse al tiempo, de olvidarse de la deuda que tenemos con la muerte. Se menciona en el libro un relato de Strindberg, otro sueco, titulado «La isla de los bienaventurados», en el que se satiriza a los coleccionistas compulsivos y en el que se acuña un término, «botonología»: aunque los profanos no lleguemos a comprenderlo, para un coleccionista de botones, los botones son lo más importante del universo. En realidad, botonólogos somos un poco todos, atentos cada uno a nuestras insignificancias, que cargamos de sentido al cargarlas de afecto.

«Rara vez son los libros más importantes los que producen una mayor satisfacción al lector», nos dice Sjöberg. Estoy de acuerdo. Por este libro, que acaso no marque un antes y un después en la historia de la literatura universal, se desliza uno con placer, como en una conversación con alguien a quien acabas de conocer pero hacia el que sientes una rara empatía. Y que tiene muchas cosas que contarte.  Los temas vienen y van, como las moscas. Se cuenta todo con didáctica amenidad y no deja de haber motivos para el asombro. Y cuando uno se da cuenta ya está cerrando el libro, atrapado en la trampa Malaise. Un poco aturdidos, pero aún podemos volar, por ejemplo a alguno de los libros de cuya existencia hemos sabido a través de este. Porque la literatura es un poco eso, volar de libro en libro, como los sírfidos, extrayendo de cada uno su apetitoso néctar.

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César Rodríguez de Sepúlveda

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Nota

Fredrik Sjöberg. El arte de coleccionar moscas. Traducción de Marc Jiménez y Petronella Zetterlund. Libros del Asteroide, 2023. ISBN: 978-84-19089-73-1.

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