Las alas de Atenea – «Bajo el silencio de Dios», de Rocío Cardoso – Aurora Gámez Enríquez
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Las alas de Atenea – Bajo el silencio de Dios, de Rocío Cardoso
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Las alas de Atenea – Bajo el silencio de Dios, de Rocío Cardoso
INFANTICIDIO, ¿BAJO EL SILENCIO DE DIOS? 56 PAÍSES EN GUERRA.
Permitidme adentrarme en la literatura, ese ejercicio de ponerse en lugar del otro, en este caso a ponernos en el lugar de una niña que soporta lo insoportable e incomprensible:
Bajo el silencio de Dios, de Rocío Cardoso
y queda parada
en su casa sin puertas
ni ventanas
solo un zapato quieto
es el sueño roto
de una niña ausente
Resulta estremecedor adentrarse en el alma infantil en situación tan extrema de desamparo y dolor. Máxime cuando la causa es fundamentalmente evitable. Las emociones y los sentimientos se agolpan, se hacen tan dolorosos que paralizan.
La poesía, el lenguaje poético, la lírica ¿para hablarnos de una guerra? Ésta es la apuesta de Rocío Cardoso en el poemario “Bajo el silencio de Dios”, una jugada maestra. La poeta, nos adentra en el alma infantil, la inocencia más pura y absoluta destrozándonos el corazón. No solo nos habla de injusticia, de política, de la maldad humana, de culpables, … , todo lo deja implícito, en el aire, como entre dicho, todo sugerido. Es la poesía, la palabra no dicha, la que se lee entre líneas y que se queda prendida en el alma.
Este poemario, Bajo el silencio de Dios, encarna la angustia vital, no te la puedes quitar del pecho, un ahogo angustioso que acaba en lágrimas, evidencia lo absurdo de la existencia humana. El simbolismo que emplea Rocío Cardoso, presente en toda la obra poética es, acaso, ¿el abandono de un Dios a su criatura? El sufrimiento se adentra verso a verso, entre palabras, en lo más profundo de nuestra consciencia, se hace inaguantable, infringe un dolor que hiere profundamente. Ahí está implícita, no escrita, al margen y por encima de todo la gran pregunta: ¿existe un Dios? ¿Si existe por qué permite una guerra? Recurrir a la filosofía es inevitable, lo ya pensado, lo dicho y repetido a lo largo de la historia del Ser humano, la rebeldía ante las situaciones de desamparo e injusticia. Decía Albert Camus [1]: “El Ser humano debe rebelarse ante el absurdo por imperativo moral”. Nos preguntamos, ¿y una niña?, hallamos entre versos:
entonces se rebela, aunque
la guerra la castigue
desfigurando su historia
Rocío Cardoso nos lleva al límite, vapulea nuestras consciencias para ¿rebelarnos? “Bajo el silencio de Dios”, nos hace niña, nos encarna en criatura doliente, pone delante, posando en nuestro corazón, el dilema del Ser humano ante el desamparo. Nos pasea entre la Razón y la Fe; entre la sin Razón de la Guerra y la No fe en un Dios por su silencio. ¿Nos hace cómplices?, ¿es un reclamo a la existencia o no de un Dios?:
sus ojos vacíos
deambulan
entre sombras
como un ángel inútil
De nuevo la angustia y el vacío existencial. Dios guarda silencio ante esta absurda guerra. Pero Rocío hace más, nos lleva a una guerra actual, sangrante, desmesurada:
Siria tiembla
en medio del delirio
Pero enseguida advertimos que pudiera ser cualquier guerra, actual o no, nos conmueve al límite, nos avoca a la desesperación, a la desgracia de no poder remediar la desolación y el desastre. Al otro lado del silencio nos imaginamos la guerra, esas criaturas que juegan inocentes ante la violencia extrema generada por los mismos seres humanos ¿humanos?, ¿cómo amar a un Dios que permite la guerra?,
su miedo es un reloj
que se detiene
y le arrebata el aire
mientras su cuerpo sangra
El sufrimiento de los inocentes, ¿debería obligar a Dios a dar la Cara?, ya decía el filósofo [2]que el Silencio de Dios es la indiferencia de los creyentes, ese creer a Dios pero vivir como si no existiera. De nuevo la culpa, ¿la sienten las mejores personas?
mientras
a lo lejos
ángeles pasan
sin mirarla.
Rocío es rotunda, nos hunde en lo más profundo, nos deja sin aliento al final del camino trazado verso a verso quedamos en una tumba que pudiera ser nuestra, de cualquiera que estuviese en lugar y hora de la destrucción y la muerte programada:
sin epitafios
ni rastros de su nombre
bajo el silencio de Dios
Agradecer a Rocío Cardoso la elección de la lírica, la ternura de sus palabras sencillas y contundentes que golpean la conciencia para no evadirnos de las injustas guerras, para posicionarnos a favor de la paz, la bondad y la alegría de vivir.
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Aurora Gámez Enríquez
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Nota
Rocío Cardoso. Bajo el silencio de Dios. Comunidad Literaria [Versos compartidos – Colección Poreté], Uruguay, 2025. ISBN: 978-9915-9722-7-5.
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Notas al texto
[1] Albert Camus, filósofo existencialista, escribió novela y ensayo, hay quién lo llama poeta apóstol de lo absurdo. Nació en Argelia con nacionalidad francesa. Influido por Nietzsche y Schopenhauer.
[2] Referencia a Albert Camus, que ante la angustia y el vacío existencial: “Dios guarda silencio ante el absurdo de la existencia del Ser humano”.
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