«Préstame tu voz», de Lola Mascarell – Una reseña de Pedro García Cueto

«Préstame tu voz», de Lola Mascarell – Una reseña de Pedro García Cueto

Préstame tu voz, de Lola Mascarell [Reseña]

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Préstame tu voz, de Lola Mascarell [Reseña]

La poeta valenciana Lola Mascarell vuelve con otro bello libro, que sabe a mar y a Naturaleza, a paisaje de su tierra, un libro que huele a flor y luz de la mañana, frente a la orilla de la playa. Su título Préstame tu voz, editado por Tusquets, donde la poeta evoca la luz del Mediterráneo a través de sus seres queridos, de su pequeña hija, de todo lo que conforma un paisaje emocional y verdadero.

En “Cantar del regreso”, contemplamos el paisaje y su luz, en el cenit del tiempo:

“Mientras cruzo las huertas / en la hora del riego / pienso en salmo y juntura, / en palabras que suenan a oración, / en música y versos / que salvan a ese niño que regresa / deprisa hacia su casa”.

Late en el poema la luz, la Naturaleza, el esplendor del día, la belleza de un paisaje que siempre se renueva, hermoso y claro, tan diáfano como el alba frente al mar. Y ese niño que llega al cuarto y se recuesta, al final del día, para “escuchar los sonidos”, porque hay en la poesía de Lola Mascarell una belleza misteriosa, sonidos que se escuchan, paisajes que nos hablan. Todo cobra vida y es fulgor en la claridad de un verso que siempre amanece.

Y en el poema “Casa nuestra” me vienen ecos de Francisco Brines, de ese hogar que se oscurece, donde uno ve pasar el tiempo, donde el anciano es niño y viceversa. El final es muy hermoso:

“El día ha terminado y nuestro hogar / prolonga su quietud / un minuto de dicha sin dolor. / De pronto se ha encendido una ventana”.

Siempre llega al interior el reflejo del mundo, la luz de afuera, para iluminarnos en la penumbra de nuestra vida. Lola Mascarell sabe que la vida está llena de contrastes donde conviven la hermosura con las sombras.

Y el poema al padre, titulado “Corazón”, cuando dice:

“En la sala de espera / un médico nos cuenta con metáforas / lo que ha ocurrido dentro de tu cuerpo: / una acequia vacía y un atasco / y un trozo de huerta sin regar, / un breve territorio / donde todo es ya negro”.

Esa convergencia del cuerpo con la Naturaleza, como si nuestro interior fuera una extensión del mundo, como si dentro del corazón herido latiera la huerta, la luz y el fulgor de un nuevo día.

Y el poema a su hija, como si la tierra latiera en la savia, donde las raíces van surcando el paisaje y van arando la luz de la mañana. En “Inventar el mundo” dice Lola Mascarell:

“Cuando miras la luz / que enciende por la noche / para darte mi pecho, / inauguras la luz e inauguras el pecho, / inauguras la noche y hasta el mundo / que rodea en su tenue duermevela / ese breve universo en el que habitas”.

Y el concepto del amor, que aparece en el libro, donde Lola explica bien ese sentimiento poderoso del vivir, en el poema titulado “Amor”:

“Amar es conocer, me digo entonces, / aprender cada palmo / de vida en el espejo, / volver a los lugares, / besar los mismos labios, / encontrar en el haz de la caricia / los mismos accidentes”.

Bello libro que emerge como el mar en la mañana, como una sinfonía de luz, un nuevo paso más en la hermosa poesía de Lola Mascarell, donde respira el Mediterráneo y su profundo amor por la Naturaleza y por sus seres queridos.

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Pedro García Cueto

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Nota

Lola Mascarell. Préstame tu voz. Tusquets Editores [PlanetadeLibros], Barcelona, 2024. ISBN: 978-8411074018.

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