Revelaciones cotidianas – Acerca del trabajo artístico de Javier Peinado [Con motivo de la Exposición «De clásicos pasajes y refugios» / Del 31 de Octubre al 9 de Noviembre de 2024 – Sala Manuel Barbadillo / Málaga] – Sebastián Gámez Millán

Revelaciones cotidianas – Acerca del trabajo artístico de Javier Peinado [Con motivo de la Exposición «De clásicos pasajes y refugios» / Del 31 de Octubre al 9 de Noviembre de 2024 – Sala Manuel Barbadillo / Málaga] – Sebastián Gámez Millán

Overview

Revelaciones cotidianas – Acerca del trabajo artístico de Javier Peinado [Con motivo de la Exposición De clásicos pasajes y refugios / Del 31 de Octubre al 9 de Noviembre de 2024 – Sala Manuel Barbadillo / Málaga]

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Revelaciones cotidianas – Acerca del trabajo artístico de Javier Peinado [Con motivo de la Exposición De clásicos pasajes y refugios / Del 31 de Octubre al 9 de Noviembre de 2024 – Sala Manuel Barbadillo / Málaga]

Las costumbres atrofian nuestra percepción y, con frecuencia, impiden que reconozcamos las diferencias de los días, el incesante devenir en el que nos desplazamos, como si todo fuera igual, cuando en realidad nada lo es ni se repite para quien sabe mirar, tal como le sucede al enamorado o al que ama. Escribe el pintor Javier  Peinado (Málaga, 1976): “Los escenarios habituales son recorridos una y otra vez y, sin embargo, siempre son distintos. El paseo se transforma en un ritual de extrañamiento y sorpresa que irrumpe en la repetición de la ruta, ya sea en la ciudad o en el campo. El paisaje aparece como suma de las partes, de aquellos fragmentos individuales reflejados en nuestra mirada, dispersos en el tiempo y en la memoria que se recomponen en el paseo cotidiano”.

El viaje, el paseo, la deriva, la ciudad, son algunos de los temas recurrentes en la obra de Javier Peinado. Son asuntos que se encuentran estrechamente vinculados con la modernidad. Pensemos en Baudelaire y en Walter Benjamin, en la figura del flâneur, aquel que deambula por las calles sin rumbo establecido de antemano, sólo por el gusto de pasear y mirar. Por lo demás, salvo contadas excepciones, nacemos, crecemos y morimos en ciudades, que probablemente sea la mayor creación humana, pues en ellas nos modelamos como seres humanos y su vez las moldeamos a imagen y semejanza nuestra. Son, pues, espacios donde se amplían nuestros márgenes de libertad o nuestras alienaciones.

Uno de los referentes artísticos de Javier Peinado es Antonio López (Tomelloso, 1936), de quien ha recibido enseñanzas y uno de cuyos temas medulares es la ciudad, concretamente Madrid. Como espacio donde reside y trabaja, Málaga es motivo constante en la obra de Peinado, pensemos en Un paseo por el Soho I y II, que desembocan en el río Guadalmedina, justamente al lado del Centro de Arte Contemporáneo, o bien en Málaga XX o El primer día del año, no obstante, aquí las ciudades se multiplican, como es relativamente común en la experiencia viajera de los ciudadanos del siglo XXI. De ahí que aparezcan Venecia, Londres, Bucarest…

Tal como se apreciará, Peinado es un pintor figurativo que domina con indudable técnica el realismo –basta detenerse en Era la ciudad…I y Era la ciudad…II–, pero a lo largo de su carrera y, sobre todo, en los últimos años, sin renunciar a la figuración ha experimentado con otros registros alcanzando una notable diversidad de búsquedas y hallazgos expresivos. Dicho de otro modo: aunque el dibujo es seminal en el arte como líneas que trazan el límite entre lo visible y lo invisible, sospecho que Javier Peinado no quiere encorsetarse a los dictados, en ocasiones reduccionistas, de la mímesis, imitación y representación de lo real tal como aproximadamente lo percibimos. Por ello se abre a explorar otros caminos, como en Trilogía de Galati, donde la luz y fuerza del color casi cobran prioridad con respecto a la línea.

Y algo similar sucede en Venecia V, donde los cautivadores reflejos de las construcciones en las aguas duplican cautivadoramente el mundo. No es casual que el arte, en sus diferentes modalidades, haya sido comparado a menudo con un espejo –El espejo del mundo, de Julian Bell, es el acertado título de un atractivo y sugerente recorrido por la historia del arte–, pues todas tienden desde diferentes lenguajes y puntos de vista a reproducir el mundo y cuanto nos rodea. Pero si sólo lo hicieran como simples espejos no nos aportarían mucho más que el placer de las sensaciones estéticas. Sabemos que el arte es, o puede ser, mucho más: al transfigurar nuestra percepción y comprensión consigue suscitarnos efectos cognitivos, sentimentales, afectivos y comunicativos. 

Otro aspecto en común entre las diferentes modalidades artísticas es el silencio. Todo arte aspira a crear, a convocar silencio, espacio de acogida e introspección. Pues el poder transformador del arte opera bajo el silencio y la soledad. Tengo para mí que cuando Javier Peinado se refiere a los “refugios” apunta a espacios de ciudades, perspectivas de calles, rincones, lugares donde contemplar y cobijarse de la intemperie. Fernando Pessoa escribió en el Libro del desasosiego: “Paso horas, a veces, en el Terreiro do Paço, a la vera del río meditando en vano”. Lejos de ser una forma de malgastar el tiempo –perder siempre se pierde, sólo que a veces se siente malgastado y otras no–, antes bien es una forma de recogerlo, salvarlo.

En el mundo tecnológico y extremadamente acelerado en el que vivimos, con los dispositivos móviles con los que nos asomamos al mundo pero no vemos lo que está ahí, se me antoja una experiencia cada vez más rara, cuando es sumamente importante para ordenar la vida interior y la salud mental. Sin embargo, esta experiencia guarda un aire de familia con el proceso creador, tal como indicó el poeta antequerano José Antonio Muñoz Rojas, donde el ejercicio de contemplación es esencial:

“Tu oficio, poeta, es contemplar,
que todo se te escriba dentro; luego,
quizá leer allí mismo, quizá decir a los otros
lo que allí mismo, escrito, tú lees”.

¿Acaso no le sucede al pintor, que tal vez ha contemplado y habitado todos estos espacios figurados como quizá nadie lo ha hecho? Creo que todas estas vistas de ciudades, avenidas, calles, puertas, ventanas, interiores… Trazan el rostro secreto de Javier Peinado, que ha dejado de ser durante horas y días y años para que estas pinturas, estos fragmentos de ciudades, sean para todos nosotros. Con ellos nos invita a mirar y contemplar de otro modo, tanto a las ciudades como a nosotros, encarcelados o liberados en ellas.

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Se puede visitar de manera gratuita del 31 de Octubre al 9 de Noviembre de 2024, Sala Manuel Barbadillo, Av. Comandante Benítez 7, Málaga, Distrito Centro, 29001, junto al Centro de Arte Contemporáneo de Málaga.

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Imágenes

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Javier Peinado – Era la ciudad…II.. [Mixta sobre papel]

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Javier Peinado – Caótica [Mixta sobre papel]

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Javier Peinado – Humanitas [Mixta sobre papel]

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Javier Peinado – CTB [Mixta sobre papel]

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Javier Peinado – Era la ciudad…I.. [Mixta sobre papel]

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Javier Peinado – Era la ciudad…III.. [Mixta sobre papel]

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Javier Peinado – Un paseo por el Soho II [Mixta sobre tabla]

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Javier Peinado – Venecia V [Mixta sobre tabla]

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Javier Peinado – Trilogía de Galati [Mixta sobre tabla]

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Javier Peinado – Málaga XX [Mixta sobre cartón]

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Javier Peinado – El primer día del año [Mixta sobre tabla]

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Sebastián Gámez Millán

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