Desafíos del feminismo – Sebastián Gámez Millán
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Desafíos del feminismo
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Desafíos del feminismo
Tengo para mí que uno de los principales hitos sociales del siglo XX, si no el más relevante en cuanto a justicia, igualdad y humanidad, ha sido la emancipación educativa y laboral de las mujeres, con las consiguientes liberaciones que arrastran consigo estas. Entre las corrientes filosóficas más influyentes del pasado siglo se acostumbra a citar a la filosofía analítica, la fenomenología, la hermenéutica y la teoría crítica. Sin duda el feminismo merece figurar entre ellas.
Aquellos que nos dedicamos a la filosofía tenemos inevitables dudas a la hora de hacer balances de las transformaciones operadas debido a la disciplina. Sin embargo, no albergo la menor duda de que antes de lo que se ha logrado con el movimiento animalista, liderado por el utilitarista Peter Singer, y que es un significativo avance en la sensibilidad y el respeto hacia los animales no humanos, se encuentra el feminismo, y no sólo porque la otra mitad de la que provenimos todos los seres humanos es más justo e importante –antropocentrismo inevitable en ciertas circunstancias, pues para ejercer la libertad mediante preferencias y decisiones parece que no queda otra que elegir, y para ello hay que establecer orden de valores–.
El feminismo actual en España se ve amenazado a mi parecer por dos causas principales: la primera, la oleada de extrema derecha que crece en el mundo, incluso entre los jóvenes, a veces como reacción a los excesos ideológicos de la denominada cultura woke o de la cancelación. Por ejemplo, la idea de que el sexo biológico es una construcción cultural. Como ha aclarado el historiador de la ciencia Michael Shermer: “El homo sapiens es una especie en la que el 99% de los individuos son hombres o mujeres, y el 1% presenta alteraciones cromosómicas y similares. El sexo biológico se define por los gametos producidos: espermatozoides pequeños (machos) y óvulos grandes (hembras). Si no fuera tan binario, no habríamos tenido éxito como especie de reproducción sexual. El género es un asunto diferente, y la gente a menudo los confunde. La disforia de género, por ejemplo, es real, y las personas que la experimentan realmente sufren un conflicto entre su sexo biológico y el género cultural/social. Últimamente, el concepto de género se ha ampliado para incluir decenas de otros ejemplos, pero es muy probable que se trate de un fenómeno efímero, derivado del contagio social”.
La segunda causa que amenaza al feminismo actual en España –y en otros lugares del mundo– es la propia división de sus corrientes, sin ir más lejos, entre el feminismo de la igualdad y el feminismo de la diferencia. Sospecho que este último se apoya en un constructivismo social exento de naturaleza y que anda enredado en las identidades, perdiendo de vista la perspectiva universal. Los derechos, ¿nos corresponden por nuestras identidades, que son múltiples y están en proceso mientras vivimos, o por ser personas?¿Acaso estas identidades no eclipsarán al conjunto de la humanidad, desatendiendo luchas decisivas e imprescindibles, como la brecha de género, el empobrecimiento, la violencia, el reparto equitativo de los cuidados y las tareas domésticas…?
Como ha señalado Rosa María Rodríguez Magda: “Las mujeres no somos una identidad entre otras (…) La desigualdad entre los sexos es una desigualdad estructural de nuestras sociedades, no una mera petición de reconocimiento como minoría discriminada (…) Todas las sociedades se fundamentan en esta desigualdad (…) El feminismo es una interpelación a la sociedad en su conjunto, para su mejora, con valores universalizables, porque sin igualdad entre los sexos no hay democracia digna de tal nombre”. Me atrevería a ir más allá: humanidad, civilización, pues quien dice democracia, dice humanidad, civilización. Ojalá seamos dignos herederos de nuestro pasado y continuemos cumpliendo el proyecto ilustrado y utópico del feminismo entendido como justicia, igualdad y humanidad.
De estas y otras cuestiones trata el libro Judith Butler en España. Un estudio sociológico de la recepción de Judith Butler en el feminismo (filosófico) español, de la doctora María Ascensión Marcelino Díaz, Presidenta de la Asociación Andaluza de Filosofía (AAFi), prologado por Francisco Vázquez Díaz. Preguntarse por la recepción de un fenómeno equivale a preguntarse por el significado, por cómo ha llegado a ser lo que es gracias al diálogo que mantiene con unas corrientes de pensamiento y/o activismo en España.
Los estudios sociológicos nos remiten a la tradición de Marx, considerado uno de los padres de esta ciencia. Esta tradición llega a nuestros días a través de otros ilustres cultivadores de este método: pienso en la escuela de Pierre Bourdieu o en las arqueologías y genealogías de Michel Foucault, uno de los pilares del pensamiento de Judith Butler. Y, geográficamente más cerca de nosotros, un grupo de investigadores de la Universidad de Cádiz, que se sirve de los instrumentos de la sociología del conocimiento filosófico para poner de manifiesto las fuentes de procedencia de determinados fenómenos del mundo, como el feminismo en España, sin ir más lejos.
Estructurado en tres partes, en la primera se ocupa de analizar el pensamiento de “Judith Butler en el feminismo español”; en la segunda, “Butler, teoría queer y feminismo”; y en la tercera, “Historia social del feminismo filosófico español”. Nos guste más o menos, Judith Butler es uno de los filósofos más influyentes del planeta. Cedamos para concluir la palabra a Amelia Valcárcel: “El feminismo no se resuelve en un debate sobre las identidades afectivas. Nunca olviden que el feminismo es un internacionalismo (…) Las libertades de las mujeres no están planetariamente conseguidas. En muchos sitios, nacer mujer es estar condenada al infierno”.
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Sebastián Gámez Millán
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