A propósito de Federico García Lorca – Sebastián Gámez Millán entrevista a Florencio Maíllo Cascón

A propósito de Federico García Lorca – Sebastián Gámez Millán entrevista a Florencio Maíllo Cascón

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A propósito de Federico García Lorca – Sebastián Gámez Millán entrevista a Florencio Maíllo Cascón

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A propósito de Federico García Lorca – Sebastián Gámez Millán entrevista a Florencio Maíllo Cascón

“Admiro esa capacidad para conectar personas, lenguajes y saberes y hacer que aquello que tocaba adquiriese una nueva vida”.

SGM – 1. Salvando las diferencias, imagino que te sucedería con Lorca lo que Pascal con Dios: «yo no te hubiera buscado si previamente no te hubiese encontrado». ¿Por qué Lorca? ¿Cuándo fue ese buen encuentro?

FMC – Quizá ese encuentro con Lorca se produjo porque reconocí en él preocupaciones que también se habían ido fraguando en mí. Lorca fue un niño del medio rural y yo también lo fui hasta los catorce años. Crecí en Mogarraz, en pleno corazón de la Sierra de Francia, y vi cómo aquel territorio comenzaba a perder población y, con ella, capital humano. Muy pronto comprendí que esa pérdida no era solo demográfica: cuando desaparecen las personas se pierden también conocimientos, relatos, ritos, canciones y formas de habitar el mundo. Esa conciencia del paso del tiempo y de la fragilidad de la memoria ha permanecido siempre en mi trabajo. En Lorca reconocí una sensibilidad semejante: su interés por una cultura que no estaba únicamente en los libros, sino también depositada en las personas, y su capacidad para hacer dialogar la gran cultura con la cultura popular sin establecer jerarquías entre ambas.

Pero hubo también un encuentro artístico muy concreto durante mis estudios de Bellas Artes en Bilbao: la lectura de Teoría y juego del duende. Aquel texto me influyó profundamente y supuso un punto de inflexión en mi manera de entender la creación. Hasta entonces mi pintura estaba mucho más vinculada a la representación, fundamentalmente al paisaje; aquella lectura contribuyó a desplazar progresivamente mi interés desde la mera forma hacia aquello que una obra puede contener, provocar o revelar. Empecé a entender el arte también como pensamiento y experiencia, como una forma de penetrar en aquello que no resulta inmediatamente visible. Con el tiempo comprendí que no había llegado a Lorca con mis proyectos recientes: de distintas maneras, Lorca llevaba acompañándome desde mucho antes.

SGM – 2. A diferencia de otros creadores, donde sin duda nos decantamos más por su obra que por su persona, en Lorca es muy difícil elegir. ¿Qué es lo que más admiras de Lorca?

FMC – Una de las cosas que más admiro de Lorca es su extraordinaria capacidad para interrelacionar las artes. Nunca entendió la creación desde compartimentos estancos: dibujaba, tenía una sólida formación musical, sentía profundamente tanto la música culta como la popular, escribía poesía y teatro y se implicaba en la escenografía y en los espacios escénicos. Se relacionó con artistas de disciplinas muy diferentes y poseía una curiosidad casi inagotable. Su manera de entender la cultura era, en cierto modo, rizomática: todo podía relacionarse con todo y de esos encuentros surgía algo nuevo. Fue profundamente moderno sin dejar de mirar hacia lo heredado; sabía recibir la tradición y devolverla transformada desde una sensibilidad contemporánea.

Junto a esa condición multidisciplinar, me impresiona su enorme generosidad. Lorca compartía emociones, conocimientos, amistades, experiencias y proyectos; sembró muchísimo a su alrededor. Frente a la imagen hermética del creador, él parecía necesitar de los otros para construir. En su personalidad convivían esa dimensión abierta, vital y expansiva con otra más íntima y melancólica.Quizá esa dualidad explique parte de la profundidad de su obra. Pero, sobre todo, admiro esa capacidad para conectar personas, lenguajes y saberes y hacer que aquello que tocaba adquiriese una nueva vida.

SGM – 3. En Federico y su mundo, Francisco García Lorca sostiene que el poeta poseía un «conocimiento extraordinario de la múltiple y variada España, de sus monumentos y paisajes, de las gentes que los pueblan, de sus modos de vida, sus hablas y comidas, sus danzas y cantos».

FMC – Creo que esa observación señala otra cualidad esencial de Federico: la curiosidad. Conservó algo de niño en sumanera de acercarse almundo, unanecesidad permanente de descubrir, escuchar y aprender. Era una auténtica esponja. Sus viajes por España respondieron en buena medida a esa necesidad de conocer directamente los lugares, el patrimonio y las personas. Muy joven tuvo la fortuna de tener como profesor en la Universidad de Granada a Martín Domínguez Berrueta, salmantino y vinculado al espíritu pedagógico de la Institución Libre de Enseñanza, con quien realizó viajes de estudios que le permitieron descubrir una España distinta de la andaluza. Así llegó tempranamente a Salamanca y entró en contacto con otros paisajes y con un patrimonio que despertó inmediatamente su sensibilidad. En Impresiones y paisajes, siendo todavía estudiante, ya aparece esa mirada personal y crítica sobre el estado de abandono del patrimonio.

Salamanca permite seguir esa curiosidad en diferentes momentos de su vida. Regresó, profundizó en su admiración por Unamuno, volvió con La Barraca y llevó los clásicos también a Béjar. Resulta especialmente significativo su recorrido de 1935, cuando buscaba músicas e indumentarias populares para Peribáñez y el Comendador de Ocaña: atravesó Béjar, llegó a La Alberca, en plena Sierra de Francia y muy cerca de Mogarraz, y continuó hacia Ciudad Rodrigo, territorio ligado a la memoria de Dámaso Ledesma. Resulta sugerente que algunos de esos mismos lugares hubieran sido recorridos dos décadas antes por Manuel Bartolomé Cossío en su labor de búsqueda y recopilación de trajes y bordados para el Museo Pedagógico. Hay en ambos casos una misma voluntad de acudir al territorio para conocer directamente aquello que todavía permanecía vivo en él. Ese itinerario resume muy bien al Lorca que me interesa: alguien para quien viajar era una forma de conocimiento. Necesitaba ver, escuchar, preguntar y aprender in situ.

SGM – 4. Aunque resumir sea otra forma de traicionar, ¿puedes sintetizar para aquellos que lo desconozcan tu proyecto Federico García Lorca. Salamanca? Al menos queda el catálogo.

FMC – Federico García Lorca. Salamanca no nació inicialmente como un proyecto de esa dimensión. Mi primer trabajo en torno a Federico surgió de una propuesta del cantante salmantino Gabriel Calvo para ilustrar su disco-libro Folklorquiando, centrado en la relación de Lorca con la canción popular. Realicé entonces una primera cartografía de Federico mediante retratos correspondientes a distintos momentos de su vida: una serie vinculada a los romances y otra titulada Dibujo, además de las serigrafías realizadas para la caja-disco. Fue durante aquel proceso cuando empecé a comprender que detrás de la relación de Lorca con la música popular aparecía Salamanca con una intensidad que yo mismo no había previsto.

Tras la pandemia surgió la posibilidad de mostrar aquellos retratos en la Plaza Mayor de Salamanca. La propuesta fue aceptada por la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura y Saberes, pero enseguida sentí que colocar allí únicamente a Federico era insuficiente. Confluyeron entoncesdosdetonantes. El primero fuelapropia plaza: quería que, frente a sus medallones históricos, apareciera otra constelación, la de los escritores, artistas, músicos e intelectuales que protagonizaron la Edad de Plata, estableciendo un diálogo visualentre ambasgenealogías. El segundo nacióde mi propio proceso de trabajo. La serie inicial de Folklorquiando estaba formada por veintisiete retratos y uno de ellos era una imagen doble de Lorca y Salvador Dalí. Decidí retirarla y la serie quedó reducida a veintiséis. Paradójicamente, aquella ausencia hizo visible algo esencial: Federico no podía explicarse aisladamente. Aquel retrato ausente comenzó a multiplicarse y abrió la puerta a una cartografía cada vez más amplia de amigos, familiares, maestros y referentes.

A medida que investigaba, mi vínculo emocional con el proyecto fue creciendo. Lorca conocía profundamente el cancionero salmantino de Dámaso Ledesma. En su conferencia sobre las nanas infantiles cita Béjar, Tamames o Alba de Tormes, pero aquella relación iba mucho más allá. El burro de Villarino y Los mozos de Monleón formaban parte de su repertorio personal al piano; sus amigos recuerdan que las interpretaba en distintos lugares, y Los mozos de Monleón llegó incluso a formar parte de las canciones que grabó al piano junto a La Argentinita. Aquellas músicas salmantinas viajaban dentro de Federico.

El proyecto continuó después por la provincia, siguiendo en buena medida las huellas de su recorrido de 1935 junto a Pura de Ucelay, Agustín de Figueroa y otros dos acompañantes. Y quise que, simbólicamente, tampoco entonces viajara solo: aquella constelación de personas que habían contribuido a formar su sensibilidad y su universo creativo lo acompañó de nuevo por el territorio. Finalmente, el proyecto reunió 126 obras distribuidas en diez espacios durante cinco meses. Para mí, todo podía resumirse en una necesidad: devolver a Salamanca la mirada que Lorca había depositado sobre ella y mostrar que no simplemente pasó por esta provincia, sino que la recorrió, la escuchó, la estudió y la llevó consigo.

SGM – 5. Tu propuesta de sacar los retratos fuera de museos a las calles, plazas y rincones del espacio público me parece un acierto en consonancia con el «folklorquismo».

FMC – En realidad, más que sacar los retratos del museo, tendría que decir que nunca fueron concebidos para estar dentro de él. Yo ya tenía, desde Retrata2-388 de Mogarraz, la experiencia de comprobar cómo cambia el sentido del retrato cuando convive con una arquitectura, con un territorio y, sobre todo, con las personas que lo habitan. Esa experiencia formaba ya parte de mi manera de entender el retrato cuando comencé a trabajar sobre Federico.

Los primeros retratos de Lorca nacieron vinculados a un escenario. Los de Romances y los de la serie Dibujo acompañaron en el Teatro Liceo de Salamanca el espectáculo de Gabriel Calvo, donde palabra, música, canción popular e imagen dialogaban entre sí. Posteriormente desempeñaron una función semejante en el Museo Etnográfico de Castilla y León, en Zamora. Por tanto, desde su origen no eran cuadros autónomos destinados exclusivamente a una contemplación silenciosa, sino imágenes concebidas como parte de una experiencia compartida entre distintos lenguajes.

Cuando aparecieron los retratos de los referentes de Federico, esa vocación se desplazó definitivamente del escenario a la calle. Fueron concebidos para la Plaza Mayor de Salamanca y, posteriormente, para las fachadas y balcones de distintos lugares de la provincia. Incluso su lenguaje plástico responde a esa finalidad: son imágenes deliberadamente abocetadas, construidas para ser percibidas a distancia y acompañadas por el nombre y los dos apellidos de cada retratado. Quería que se reconocieran los rostros, pero también que pudieran leerse sus nombres y se comprendiera que aquella multitud constituía la cartografía humana que acompañó a Federico. Los retratos de Federico nacieron para el escenario; los de sus referentes, para la calle. El espacio público no fue un soporte posterior, sino parte esencial de la obra.

SGM – 6. De los numerosos artistas plásticos que se han inspirado o se han aproximado al mundo de Lorca, ¿cuáles resaltarías y por qué razones?

FMC – Resulta difícil escoger unos pocos nombres porque Lorca estuvo extraordinariamente próximo a las artes plásticas y a los movimientos de renovación artística de su tiempo. Para mí, Salvador Dalí ocupa un lugar esencial. Entre ambos hubo una relación emocional, intelectual y creativa de enorme intensidad: se admiraron, se cuestionaron y participaron de aquel ambiente de efervescencia vanguardista vinculado a la Residencia de Estudiantes. En ese territorio de relaciones, afinidades e intercambios aparecen también Luis Buñuel, MarujaMallo, Benjamín Palencia, Gregorio Prieto, Manuel Ángeles Ortiz, Hermenegildo Lanz, Rafael Barradas, Margarita Manso, Ángeles Santos o José Caballero, entre otros muchos. Me interesa especialmente observar cómo Lorca, que en determinados momentos pudo ser considerado por algunos de sus amigos demasiado apegado al folclore y a la tradición, fue capaz de incorporar y transformar los nuevos lenguajes de la vanguardia. Volvemos a esa condición suya de esponja: escuchaba, discutía, asimilaba y transformaba.

También son significativas sus relaciones con Vázquez Díaz o Zuloaga, y hay una presencia inevitable, aunque no existiera una relación personal estrecha: Pablo Picasso, referencia fundamental de la modernidad para todos aquellos jóvenes. Lo esencial es que Lorca nunca permaneció aislado dentro de la literatura. Dibujaba, era músico, pensaba escénicamente y buscaba constantemente el diálogo con pintores, músicos, cineastas y escenógrafos.

Entre los artistas contemporáneos que posteriormente se han aproximado a Federico, hay una obra que me produjo un impacto extraordinario cuando la conocí: Ruina, de Eugenio Merino. Me parece una pieza conceptual espléndida y profundamente emocionante. La representación hiperrealista de Lorca bajo tierra genera una poderosa paradoja: sabemos que estamos ante la evocación de un cuerpo desaparecido y, sin embargo, sentimos a Federico presente. Está ahí abajo y, al mismo tiempo, está aquí con nosotros. La obra consigue algo muy difícil: no solo representar su ausencia, sino convertir esa ausencia en presencia.

SGM – 7. Entre los diferentes proyectos en los que trabajas actualmente hay otro relacionado con Lorca, Identidades interrumpidas, donde, a la manera de Sorolla para la Hispanic Society, realizas numerosos retratos de 100 × 100 cm —114 por ahora si no ando desinformado—, de las generaciones del 98, el 14 y el 27, lo que conocemos como la Edad de Plata, en una dialéctica que nos atraviesa como seres humanos, la de la memoria y el olvido. ¿Puedes hablarnos de ello ahora que estamos a las puertas de celebrar el centenario del 27?

FMC – Identidades interrumpidas nace, curiosamente, de un cambio de distancia. Cuando Sebastián me planteó la posibilidad de que aquella cartografía de referentes de Lorca pudiera exponerse en fundaciones, museos o salas de arte, apareció inmediatamente un problema plástico. Aquellos retratos no habían sido pintados para ser contemplados de cerca: habían nacido para balcones y fachadas, para ser reconocidos a distancia mientras el espectador recorría un espacio público. Llevarlos a una sala significaba modificar radicalmente esa relación. Ahora el espectador iba a detenerse ante cada rostro y sentí que la obra tenía que responder a esa nueva mirada.

De ahí surgió la intervención con fragmentos de planchas de aluminio lijado que ocultan determinadas partes de la imagen. La elección del material tampoco es casual: su condición metálica y su apariencia establecen una relación alegórica con la propia idea de la Edad de Plata. Ya no me interesaba únicamente representar una identidad, sino plantear un problema al espectador y hacerlo partícipe de la construcción de la obra. Al ocultar parte del retrato, quien mira siente la necesidad de completar lo que falta: tiene que detenerse, reconstruir, imaginar. Y ahí aparece la memoria, porque nuestro conocimiento de los demás también está construido mediante fragmentos, recuerdos, documentos, relatos, presenciasy ausencias. Nunca poseemos una identidad completa. La interrupción no destruye la imagen; activa nuestra necesidad de reconstruirla.

La cartografía ha ido desbordando el entorno inmediato de Federico y extendiéndose hacia las generaciones del 98, del 14 y del 27. Actualmente son 114 retratos de 100 × 100 centímetros, pero no los concibo como una galería de personalidades aisladas, sino como una constelación de relaciones. El verso de Rilke que tú mismo me recordaste cuando conociste el proyecto —«La vida siempre nos abandona en algún lugar de lo inacabado»— expresa muy bien algo que está en el fondo de estas obras: también la identidad permanece siempre inacabada y sometida a esa dialéctica entre memoria y olvido. A las puertas del centenario del 27, me interesa no limitarme a conmemorar una generación, sino preguntarnos desde el presente cómo construimos y reconstruimos su memoria.

Al mismo tiempo continúo trabajando en otros territorios que, de distintas maneras, dialogan con esa dimensión profundamente humanista que siempre he reconocido en Federico García Lorca. En Materia Herida abordo la vulnerabilidad del ser humano y, de una forma mucho más directamente vinculada con Federico y con la tradición salmantina, estoy desarrollando Los mozos de Monleón: una secuencia de diez pinturas que, reunidas, conformarán una pieza de quince metros de longitud por dos de altura. El romance culmina con Federico al piano y La Argentinita cantándolo. Siempre he pensado que ese drama de la madre, la fatalidad, la muerte y el medio rural contenía muchos de los elementos que posteriormente atravesaron Bodas de sangre, Yerma o La casa de Bernarda Alba. Quién sabe si, de haber vivido, aquel romance no habría acabado convirtiéndose también en materia teatral para Federico.

De algún modo, estos proyectos resumen el lugar en el queme encuentro como creador: con un pie en la tradición y otro intentando interrogarla desde el presente. No me interesa repetir lo heredado, sino regresar a ello para preguntarme qué puede seguir diciéndonos hoy. Y quizá ahí vuelva a encontrarme con Lorca: en esa extraordinaria capacidad de mirar hacia atrás sin dejar nunca de avanzar.

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Florencio Maíllo Cascón (Mogarraz, Salamanca, 1962), Doctor en Bellas Artes, artista, investigador y profesor universitario, es también un apasionado del mundo del poeta de Granada al que dedicó una memorable exposición (Federico García Lorca. Salamanca, 2024) con retratos en la Plaza Mayor así como en balcones y fachadas de casas de pueblos de la provincia, en definitiva, 126 obras expuestas durante cinco meses que devolvían la mirada de Lorca y el grupo de personas que lo rodeó. Actualmente, entre otros proyectos en marcha, está realizando una inmensa cartografía sobre la Edad de Plata, Identidades interrumpidas, compuesta por ahora por más de 100 retratos de 100 cm
x 100 cm.

Como puede comprobarse en algunas de sus publicaciones, fruto de múltiples proyectos expositivos, como el catálogo publicado por la Diputación de Salamanca, Federico García Lorca. Salamanca (2024), es un profundo conocedor no sólo del mundo de Lorca, sino de todo el contexto histórico-cultural. Ha obtenido diferentes premios (Primer Premio de Pintura BMW, Madrid (1995), Primer Premio de la Bienal de Zamora (1994), y ha realizado más de un centenar de exposiciones de pintura y escultura nacionales e internacionales.

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Imágenes

I

Instalación escénica de Folklorquiando [Romances tradicionales en la vida y obra de Federico García Lorca], de Gabriel Calvo. Teatro Liceo de Salamanca – 1 de febrero de 2020

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Instalación escénica de Folklorquiando [Romances tradicionales en la vida y obra de Federico García Lorca], de Gabriel Calvo. Teatro Liceo de Salamanca – 1 de febrero de 2020

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Instalación escénica de Folklorquiando [Romances tradicionales en la vida y obra de Federico García Lorca], de Gabriel Calvo. Teatro Liceo de Salamanca – 1 de febrero de 2020

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Instalación escénica de Folklorquiando [Romances tradicionales en la vida y obra de Federico García Lorca], de Gabriel Calvo. Teatro Liceo de Salamanca – 1 de febrero de 2020

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Instalación escénica de Folklorquiando [Romances tradicionales en la vida y obra de Federico García Lorca], de Gabriel Calvo. Teatro Liceo de Salamanca – 1 de febrero de 2020

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Instalación escénica de Folklorquiando [Romances tradicionales en la vida y obra de Federico García Lorca], de Gabriel Calvo. Teatro Liceo de Salamanca – 1 de febrero de 2020

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Instalación escénica de Folklorquiando [Romances tradicionales en la vida y obra de Federico García Lorca], de Gabriel Calvo. Teatro Liceo de Salamanca – 1 de febrero de 2020

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Instalación escénica de Folklorquiando [Romances tradicionales en la vida y obra de Federico García Lorca], de Gabriel Calvo. Teatro Liceo de Salamanca – 1 de febrero de 2020

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II

Florencio Maíllo. Instalación Folklorquiando. Retratos. Museo Etnográfico de Castilla y León – Zamora – 20 de mayo de 2023

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Florencio Maíllo – Instalación Folklorquiando – Retratos [Museo Etnográfico de Castilla y León – Zamora – 20 de mayo de 2023]

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Florencio Maíllo – Instalación Folklorquiando – Retratos [Museo Etnográfico de Castilla y León – Zamora – 20 de mayo de 2023]

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Florencio Maíllo – Instalación Folklorquiando – Retratos [Museo Etnográfico de Castilla y León – Zamora – 20 de mayo de 2023]

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Florencio Maíllo – Instalación Folklorquiando – Retratos [Museo Etnográfico de Castilla y León – Zamora – 20 de mayo de 2023]

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Florencio Maíllo – Instalación Folklorquiando – Retratos [Museo Etnográfico de Castilla y León – Zamora – 20 de mayo de 2023]

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Florencio Maíllo – Instalación Folklorquiando – Retratos [Museo Etnográfico de Castilla y León – Zamora – 20 de mayo de 2023]

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Florencio Maíllo – Instalación Folklorquiando – Retratos [Museo Etnográfico de Castilla y León – Zamora – 20 de mayo de 2023]

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III

Florencio Maíllo – Instalación Folklorquiando – Retrato [Plaza Mayor de Salamanca – Del 31 de mayo al 2 de julio de 2023]

Serie David Arranz

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Fotografía de David Arranz – Instalación Folklorquiando – Retrato [Plaza Mayor de Salamanca – Del 31 de mayo al 2 de julio de 2023]

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Fotografía de David Arranz – Instalación Folklorquiando – Retrato [Plaza Mayor de Salamanca – Del 31 de mayo al 2 de julio de 2023]

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Fotografía de David Arranz – Instalación Folklorquiando – Retrato [Plaza Mayor de Salamanca – Del 31 de mayo al 2 de julio de 2023]

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Fotografía de David Arranz – Instalación Folklorquiando – Retrato [Plaza Mayor de Salamanca – Del 31 de mayo al 2 de julio de 2023]

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Fotografía de David Arranz – Instalación Folklorquiando – Retrato [Plaza Mayor de Salamanca – Del 31 de mayo al 2 de julio de 2023]

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Serie Vicente Sierra Puparelli

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Fotografía de Vicente Sierra Puparelli – Instalación Folklorquiando – Retrato [Plaza Mayor de Salamanca – Del 31 de mayo al 2 de julio de 2023]

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Fotografía de Vicente Sierra Puparelli – Instalación Folklorquiando – Retrato [Plaza Mayor de Salamanca – Del 31 de mayo al 2 de julio de 2023]

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Fotografía de Vicente Sierra Puparelli – Instalación Folklorquiando – Retrato [Plaza Mayor de Salamanca – Del 31 de mayo al 2 de julio de 2023]

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Fotografía de Vicente Sierra Puparelli – Instalación Folklorquiando – Retrato [Plaza Mayor de Salamanca – Del 31 de mayo al 2 de julio de 2023]

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Serie Victorino Sánchez Calderón

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Fotografía de Victorino Sánchez Calderón – Instalación Folklorquiando – Retrato [Plaza Mayor de Salamanca – Del 31 de mayo al 2 de julio de 2023]

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Fotografía de Victorino Sánchez Calderón – Instalación Folklorquiando – Retrato [Plaza Mayor de Salamanca – Del 31 de mayo al 2 de julio de 2023]

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Fotografía de Victorino Sánchez Calderón – Instalación Folklorquiando – Retrato [Plaza Mayor de Salamanca – Del 31 de mayo al 2 de julio de 2023]

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Fotografía de Victorino Sánchez Calderón – Instalación Folklorquiando – Retrato [Plaza Mayor de Salamanca – Del 31 de mayo al 2 de julio de 2023]

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Fotografía de Victorino Sánchez Calderón – Instalación Folklorquiando – Retrato [Plaza Mayor de Salamanca – Del 31 de mayo al 2 de julio de 2023]

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IV

Federico García Lorca en Salamanca

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Florencio Maíllo. Federico García Lorca. Salamanca. Ediciones de la Diputación de Salamanca. Serie «Catálogos de exposiciones», n.º 275. ISBN: 978-84-7797-761-2. Textos: José Luis Ferris, María Ángeles Pérez López, Manuel Carlos Palomeque, Luis Díaz de Viana, Pilar González España, José Luis Plaza Chillón y Florencio Maíllo.

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Florencio Maíllo – Federico García Lorca en el Patio de La Salina [Encáustica sobre aluminio, 150 × 200 cm. Colección Excma. Diputación de Salamanca]

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Fotografía de David Arranz. Florencio Maíllo. Instalación Federico García Lorca. Salamanca. Patio del Palacio de La Salina, Salamanca. Del 14 de junio al 30 de septiembre de 2024.

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Fotografía de David Arranz. Florencio Maíllo. Instalación Federico García Lorca. Salamanca. Béjar. Del 14 de junio al 30 de septiembre de 2024.

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Fotografía de David Arranz. Florencio Maíllo. Instalación Federico García Lorca. Salamanca. La Alberca. Del 14 de junio al 30 de septiembre de 2024.

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Fotografía de David Arranz. Florencio Maíllo. Instalación Federico García Lorca. Salamanca. Miranda del Castañar. Del 14 de junio al 30 de septiembre de 2024.

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Fotografía de David Arranz. Florencio Maíllo. Instalación Federico García Lorca. Salamanca. Monleón. Del 14 de junio al 30 de septiembre de 2024.

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Fotografía de David Arranz. Florencio Maíllo. Instalación Federico García Lorca. Salamanca. Montemayor del Río. Del 14 de junio al 30 de septiembre de 2024.

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Fotografía de David Arranz. Florencio Maíllo. Instalación Federico García Lorca. Salamanca. San Esteban de la Sierra. Del 14 de junio al 30 de septiembre de 2024.

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Fotografía de David Arranz. Florencio Maíllo. Instalación Federico García Lorca. Salamanca. San Martín del Castañar. Del 14 de junio al 30 de septiembre de 2024.

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Fotografía de David Arranz. Florencio Maíllo. Instalación Federico García Lorca. Salamanca. Villarino de los Aires. Del 14 de junio al 30 de septiembre de 2024.

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Sebastián Gámez Millán & Florencio Maíllo Cascón

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