Aforismos sobre Baruch [Baruj, Bento, Benito, Benedicto, Benedictus (de)] Spinoza o Espinosa – Luis Roca Jusmet

Aforismos sobre Baruch [Baruj, Bento, Benito, Benedicto, Benedictus (de)] Spinoza o Espinosa – Luis Roca Jusmet

Aforismos sobre Baruch [Baruj, Bento, Benito, Benedicto, Benedictus (de)] Spinoza o Espinosa

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Anoniem – Portret van Baruch de Spinoza [1665 – Joods Historisch Museum – Amsterdam – Nederland] [Bron: https://data.jck.nl/page/aggregation/jhm-museum/MB01920]

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Aforismos sobre Baruch [Baruj, Bento, Benito, Benedicto, Benedictus (de)] Spinoza o Espinosa

1

Para Spinoza solo Dios es y existe en términos necesarios, es potencia absoluta. Podemos llamar Dios o Naturaleza siempre que demos a este término un sentido global.  Es natura naturante, Unidad. Pero también es naturante naturada, es decir Multiplicidad, relación. Modificación, modos singulares finitos que s noe manifiestan como potencia de pensar y de obrar. Estas dos manifestaciones son modos infinitos en su dimensión. Este Dios o Naturaleza no es únicamente físico o material, ya que esto coincide con una de sus manifestaciones, la potencia de obrar de los cuerpos. Todos estos cuerpos (que son también mente en cuanto que son potencia de pensar) forman una red y un encadenamiento necesario. La potencia de pensar es la de las ideas de los cuerpos, que es eterna. La potencia de obrar es la de los cuerpos de las ideas, que se mueven y transforman ocupando lugares con una duración limitada. Este es mi esfuerzo por explicar de la manera más sintética y clara lo que puedo entender de la metafísica spinoziana.

2

Spinoza dice en la Ética (V, XXXIII, escolio): «sentimos y experimentamos que nosotros somos eternos». Spinoza no dice pensamos. Dice sentimos y experimentamos. ¿Cómo podemos sentir y experimentar nuestra eternidad? No desde el cuerpo que tiene una idea de sí mismo pero que solo puede experimentar y sentir su duración ayudado por la imaginación y la memoria (si se mueve en el primer grado de conocimiento) y de la razón si es capaz de entender las nociones comunes que le permiten entender sus movimientos internos y externos en relación con otros cuerpos. Pero el tercer grado, el de la intuición, nos permite sentir y experimentar la eternidad a través del Amor Intelectual de Dios. Pero para ello hemos de situarnos en otro atributo (registro) que es el del espíritu (Inteligencia divina) en el que podemos ver (experimentar) y sentir nuestra esencia singular como no parte de la Mente o Espíritu divino. Yo diría que de lo que habla aquí Spinoza está cercano de la mística, sin serlo.  Y por supuesto de una experiencia de no dualidad entre sujeto y objeto.

3

El racionalismo de Spinoza está vinculado a la libertad, el deseo, a la alegría, a la potencia y al afecto. Porque el concepto, trabajo racional sobre la idea-imagen siempre va ligado a una potencia afectiva. Ser racional es entender el deseo adecuado en cada momento, el que aumenta nuestra alegría y nos da la potencia para hacer lo que necesitamos en cada momento. En Spinoza no hay separación, como ocurre en Hume o en Kant, entre razón y afecto. Razón afectiva y afecto) deseo racional. No racionalizado sino racional, que no es lo mismo. La razón es liberadora y conduce, si la seguimos, a una vida verdadera. Pero no hay que confundir razón con planificación ni con cálculo. La razón que nos propone Spinoza como guía de vida no va por aquí, está siempre abierta a lo imprevisto de los encuentros.

4

Plantear que el deseo surge de la razón no puede entenderse si no hay una idea de la razón ligada al afecto, como en Spinoza. El malentendido es entenderlo cómo un deseo que surge del cálculo o del interés. Es un deseo que surge de la razón afectiva, es decir de la comprensión de nuestro conatus, de nuestra potencia singular. Solo este deseo nos lleva a obrar, es decir a la acción libre. El resto de los deseos surgen de la pasión, es decir de lo que produce en nosotros una causa externa, de lo reactivo. Esto es, para Spinoza, un deseo irracional, independientemente que nos lleve a la alegría o a la tristeza. María Zambrano, tan influenciada por Spinoza, habla, en la misma línea, de razón sintiente. Quizás tenga que ver con el camino del corazón del que hablan los clásicos indios.

El deseo es una idea de la idea en Spinoza. Es decir, la conciencia de un impulso ligado a una imagen. El deseo es únicamente humano porque es el único cuerpo consciente de sí mismo, es decir de la unidad cuerpo-mente. Por esto todos los modos singulares que comparten esta autoconciencia reflexiva, dice Spinoza, tienen como esencia el deseo. Pero el deseo debe corresponderse con la necesidad, es decir con la idea adecuada de lo que necesitamos. Si la idea no es adecuada no deseamos lo que necesitamos y entonces deseamos lo peor para nosotros, lo que a la larga nos entristece. La libertad es, entonces, ser consciente de lo que necesitas y actuar en consecuencia.

Epicuro, Lucrecio y Spinoza defienden una filosofía que piensa la vida, no la muerte. Pensar la vida es pensar la experiencia del vivir. Pensamos porque somos seres vivos subjetivados por el lenguaje. Es decir, somos sujetos porque somos seres vivos hablantes, con capacidad de reflexión. Morir quiere decir desaparecer como sujeto. No hay nada sobre lo que pensar, solo en podemos fantasear de manera arbitraria. Pero lo cierto es que pensar en la vida es aceptar la duración, es decir la finitud. Quizás cuando Montaigne recogía la frase de Platón de que «filosofar es aprender a morir» decía justamente lo mismo.

 La diferencia entre el sujeto Descartes y el sujeto Spinoza es que el primero parte de la duda y el segundo de la certeza. Descartes duda, aparentemente, de todo. Pero hace trampa, porque no duda de su método. Y lo plantea además como algo que fundamenta el pensar. Spinoza, en cambio, parte de la certeza de Dios. También hace trampa porque oculta al sujeto, Spinoza, que lo enuncia. Porque siempre hay en la filosofía algo de lo que partimos, un dogma desde el que podemos ocupar el lugar que nos da una perspectiva desde la que pensar en es decir construir un discurso. Es, en definitiva, la afinidad con este dogma inicial el que marca, ya de entrada, nuestra afinidad con un filósofo.

5

Para Spinoza los seres vivos tienen cuerpo y mente ( ideas- imágenes y afectos). Pero no piensan. Solo piensan aquellos modos singulares con capacidad reflexiva, es decir con ideas de sus ideas. A estos seres vivos que piensan les llama humanos. Pero los que no piensan no pueden equivocarse ni actuar de manera irracional. Porque para equivocarse o tener una conducta irracional hay que pensar y utilizar mal la razón. Los seres vivos que no piensan tienen las imágenes que necesitan para sobrevivir, adecuadas a su conatus. Pero ¿quién sabe? Porque Spinoza es un modo singular, unidad cuerpo/mente, que habla de lo que experimenta como sujeto y, a través de sus nociones comunes, de lo que imagina le ocurre a aquellos que le son similares y que llamamos humanos. De la mente, del resto, poco sabemos.

6

En Spinoza la mente es el imaginario y sus afectos. Los cuerpos se relacionan a través de imágenes. Las básicas, las perceptivas. Los que tienen memoria dejan huellas que se imaginan como recuerdos. Pero el hombre piensa. Es decir, tiene ideas sobre sus imágenes y afectos. Puede pensar de manera racional, con ideas adecuadas, y obrar. O puede pensar de manera irracional con ideas inadecuadas y padecer por ellas. La base son siempre las imágenes. Pensar de manera irracional sobre ellas es dejarse llevar por las asociaciones. Pensar de manera racional es hacer un trabajo conceptual ( buscar nociones comunes) y argumentativo ( poner el orden adecuado) sobre imágenes y afectos.  La base la razón es siempre el deseo orientado por la necesidad. La razón es la potencia que nos hace libres con los otros.

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Luis Roca Jusmet

Categories: Aforismos, Filosofía

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