Aforismos sobre el camino chino del pensar – Luis Roca Jusmet

Aforismos sobre el camino chino del pensar – Luis Roca Jusmet

Aforismos sobre el camino chino del pensar

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Ma Yuan / 馬遠 [ca. 1160–1225] – 山徑春行 / Walking On a Mountain Path in Spring [ 國立故宮博物院 / National Palace Museum –  臺北 / Taipei – 中華民國 / Republic of China / Taiwan] [https://digitalarchive.npm.gov.tw/Painting/Content?pid=14633&Dept=P / https://painting.npm.gov.tw/Painting_Page.aspx?dep=P&PaintingId=14633]

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Aforismos sobre el camino chino del pensar

I

François Cheng tiene un libro espléndido que se llama Vacío y plenitud. Aunque trata específicamente de la pintura el horizonte es mucho más amplio y llega a la filosofía china. Profundiza en la idea de vacío, diferenciando el Vacío Primordial del que surge todo y el vacío relativo presente en todo lo que ocurre. No hay que confundir, aclara, lo lleno y lo vacío con la polaridad yin / yang. Tanto las fuerzas yin como yang están «llenas», aunque una sea más receptiva y la otra más activa. El vacío es lo que le falta a cada una de ellas para ser completo y cerrado y posibilita la transformación y la interacción. Lo que hace que los opuestos encuentre un «entre» los dos que pueda armonizarlos. No es dialéctica porque no hay superación sino encuentro. Lo cual me recuerda la crítica que Merleau-Ponty le hacía a Sartre.  

II

François Jullien tiene un libro que se llama Si parler va sans dire. Plantea que, desde Grecia, más específicamente desde Aristóteles, hablar se transforma de indicar en  decir lo que es aquello de lo que se habla. Luego hay unas reglas lógicas para ordenar lo que decimos en forma de discurso. El indicar es indirecto, oblicuo, es un rodeo y no sigue una normativa lógica. Lo que muestra es ambiguo porque no puede decir lo que es. Queda para la poesía o la mística. Pero en China se habla sin pretender decir lo que es cada cosa. Los sinogramas indican y establecen entre sí una coherencia entre ellos. El taoísmo es como bucear en lo indistinto, el saber hablar indicando sin decir. Buscar captar los procesos y sus transformaciones, no establecer encadenamientos causales. Los sinogramas dicen sin apenas decir, lateralmente. Es el valor alusivo. Es importante hablar del vacío, aunque no lo podamos decir. Pero también hablamos con los ojos, con las manos, con el silencio.

III

Spinoza no supo nada del camino chino del pensar. Descartando influencias si encuentro coincidencias con lo que expresa su texto más representativo, el Dao de jing, de Lao Zi (Antiguo Maestro). Este libro habla del Vacío original que da lugar a la energía que da lugar a la Unidad básica de la que surge la polaridad básica el yin y el yang, que dan lugar, a través del vacío mediano, a los diez mil seres. Es la idea inmanente de Substancia de Spinoza, que es a la vez Natura naturata (como este Vacío original) y Natura naturans ( su despliegue en infinitos modos y atributos).  Ni es lo mismo, ni se dice igual. Pero me resuena algo similar. También su idea de que el ser humano es parte de la Naturaleza y no, como dice Spinoza, «un imperio dentro del imperio» y que el camino ético es seguir lo que necesitamos como parte de este orden natural. Incluso entre el qi como energía primordial en China y el conatus en Spinoza. O la vía del sabio en uno y otro. No se trata de hacer comparaciones sino de captar, más allá, de las diferencias históricas y culturales, cosas que resuenan y que algunos llaman «sabiduría perenne» 

IV

Pensar nuestro pasado para entender el presente y proyectarse en el futuro. Pero estas categorías temporales no dejan de ser maneras de cortar la continuidad de nuestra experiencia del vivir, de una forma que no hacen otras tradiciones culturales, como por ejemplo China. Aunque ni siquiera los antiguos griegos o romanos tenían esta obsesión por la temporalidad, que viene del cristianismo, pero que es una característica importante de la modernidad con la idea de Progreso. Pero no se trata de progresar, sino de ir dando coherencia a nuestra propia biografía en lo que el gran pintor y calígrafo chino del siglo XVII, Shitao, llamaba un trazado único. Todo lo que nos va pasando forma parte del proceso de nuestra vida, que se va desarrollando en diferentes estaciones. Como un fruto que va madurando en mejores o peores condiciones pero que son las únicas que tenemos y que marcan una singularidad que hay que asumir porque no hay otra. Quizás también era de esto de lo que hablaba Nietzsche cuando hablaba de su visión del eterno retorno, ser capaz de aceptar la propia vida aunque la viviéramos una infinidad de veces. Esta es la apuesta por la vida.

 V

A veces criticamos el hablar sin decir, que consiste en este parloteo en el que hablamos por hablar sin referirnos a nada. Pero François Jullien titula uno de sus libros Si parler va sans dire justamente para reivindicarlo. Lo hace a partir de la lengua-pensamiento chino, en el que hablamos sin decir algo concreto (objeto, hecho) pero indicando indirectamente un proceso. Es lo que hace por ejemplo, el libro Dao de jing, de Lao Zi. Si queremos saber que dice, nos perdemos. Más que decir muestra indirectamente, de manera oblicua. El sabio habla, pero sin decir. Con lo cual salimos de la contradicción que señalaba Wittgenstein. Los límites de su lenguaje eran los del lenguaje que dice a través de proposiciones.  Pero queda, por ejemplo, la poesía y, quizás en algún sentido, la filosofía.

VI

La buena idea de François Jullien es la de no mirar el camino chino del pensar desde nuestra perspectiva filosófica (helenista-europea) ni quedar fascinados por él y convertirnos. Tampoco quedarnos en un análisis comparativo que acaba por no aportar nada fecundo. Se trata de mantener el diá-logo entre los dos caminos del pensar, aunque evidentemente nuestra mirada es la occidental. Pero saber salir para mantenernos en el «entre». Y en algunas cosas pienso que hay que salir del todo de ideas propias para aprender de las de los clásicos chinos: el mundo entendido como proceso y transformación, la visión del cuerpo entendida como unidad energética, la concepción relacional de todo lo que existe. La necesidad de no forzar y seguir la maduración de lo vivo facilitando las condiciones favorables y el potencial de cada situación, la importancia de la armonía y la disponibilidad.

Una de las nociones centrales del taoísmo y aún del confucionismo es lo que se traduce como «wu wei», que es un sinograma combinado que reune dos simples: «wu* que significa no y «wei» acción. Pero el wu wei no es inhibición, no pasividad ni indolencia. Es un hacer sin forzar, una conducta que brota naturalmente, cuando podemos vaciarnos para ser capaces de escuchar nuestra necesidad natural. Y puede relacionarse con una idea de un artista chino del siglo XVII que es Shitao cuando habla del «trazado único». Cuando uno llega a este estado natural porque se ha desprendido de lo artificial entonces sus actos son como este trazado único tan calmado y firme al mismo tiempo. Es una espontaneidad que aparece cuando somos capaces de este trabajo interior de deshacer todo lo que la bloquea. 

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Luis Roca Jusmet

Categories: Aforismos, Filosofía

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