Algunos aforismos sobre la libertad y la responsabilidad – Luis Roca Jusmet

Algunos aforismos sobre la libertad y la responsabilidad – Luis Roca Jusmet

Algunos aforismos sobre la libertad y la responsabilidad

***

Оле́г Ива́нович Янко́вский / Oleg Ivanovich Yankovsky, como Andréi Gorchakov, en un fotograma de Nostalghia [1983 – Андрей Арсеньевич Тарковский / Andréi Arsénievich Tarkovski]

***

Algunos aforismos sobre la libertad y la responsabilidad

1

Más allá del yo como identidad personal, más allá de los ideales, más allá del imaginario de cada cual, hay «algo» que nos singulariza. «Algo» que no tiene que ver con ideas como el alma o el espíritu. Este «algo» que se pone en marcha cuando pintores del radicalmente diferentes como Van Gogh o Picasso se ponen a pintar, o cuando Borges o Juan Rulfo escriben, o Mozart o Beethoven componen. Este «algo» que el maestro zen quiere que se libere cuando Eugen Herrigel tira al arco o cuando practicamos el zazen. Pero también este «algo» que cualquiera que pueda distanciarse de su máscara puede experimentar y que lo hace singular. Quizás este sea el trabajo de la transformación de sí: liberar este «algo» del guion establecido. Entonces podemos ser creativos y hacer de la propia vida una obra de arte. Pequeñita, artesanal, modesta y sin esteticismos.

2

¿Cómo no quedar atrapado por los afectos que nos dominan: ¿el deseo, la ira o el miedo? Lo que no puedes hacer es intentar suprimirlo: es imposible. Si lo reprimes aparecerán por otro lado. Lo que sí puedes hacer es un vacío entre tu subjetividad (tú que cuanto sujeto que experimenta un afecto) y el afecto. Observar y entender. Hay entonces una distancia que te permite no identificarte del todo con el afecto y actuar sin que te domine. Lo debilitas es lugar de alimentarlo. En esta línea coinciden Buda, Spinoza y Freud.

3

Soy dependiente, muy dependiente.  Estoy orgulloso de serlo. Porque dependemos de todo lo que queremos: personas, libros, actos, prácticas. ¿Cuál es el problema? Ninguno si esta dependencia es relativa, si podemos sostener la pérdida cuando acontece o decidir cortar cuando conviene (y digo conviene en el sentido de que nos damos cuenta que predomina el valor negativo). Pero si no podemos sostener la pérdida o no podemos cortar entonces ya no somos libres, que estanos encadenados.

La libertad implica autonomía, no independencia.

4

La pregunta ética radical, como dice Cioran, es cómo hacer que alguien pueda ser responsable de sus actos cuando ni se ha elegido a sí mismo ni a sus circunstancias. Cuando cada existencia depende de todos estos condicionamientos internos y externos que determinan cada conducta. Nadie puede escapar de sí mismo. Cierto. Entonces es como una partida de póker, una apuesta que hacemos sin haber podido elegir las cartas. Pero idea de responsabilidad es inevitable. cómo dice Nietzsche, y está supuesta en todas las comunidades sin presuponer ningún libre albedrío, noción que no deja de ser una herencia cristiana.

5

Spinoza y Sartre representan las dos teorías modernas más antagónicas sobre la libertad y su fundamentación ontológicas. Para Spinoza solo existe Dios y sus modos singulares. Cada uno de nosotros es un modo singular cuya libertad es ser conscientes de nuestra necesidad y ser capaces de llevarlo a cabo. Para Sartre existe el en-sí (seres acabados) y el para-sí, seres humanos inacabados, que estamos entre el ser y la nada, entre lo necesario y lo posible. La libertad es la conciencia de lo posible. Para Spinoza lo posible es la ignorancia humana de lo que necesariamente ocurrirá, no tiene ninguna realidad ontológica. Para Sartre, al elegir definimos lo que somos. Para Spinoza nunca elegimos, solo podemos padecer o bien obrar cuando somos capaces de distanciarnos de las determinaciones externas.  La elección es ilusoria. Pienso que en la teoría de la libertad humana hay que asumir esta contradicción como una paradoja y no darle una falsa solución.

6

Los hechos no se pueden cambiar. Ni los que no dependen de nuestras decisiones ni los que sí dependen de ellas. Tampoco podemos cambiar las consecuencias objetivas que ha tenido. Si dependen de nuestras decisiones y eran previsibles, nos hemos de responsabilizar de ellas. Los hechos son objetivos y no pueden borrarse, por mucho que la llamada «post-verdad» quiera hacerlo. Los hechos son tozudos. Lo que sí podemos cambiar es nuestra posición subjetiva delante de ellos. Esto quiere decir re-significarlos, darles un significado diferente del que le estamos dando para buscar una salida a una significación que nos atrapa a un sufrimiento infinito. Esta era, básicamente, la libertad tal cómo la entendían los estoicos.

***

Luis Roca Jusmet

About Author