Joseph «Joe» Chrzanowski, «in memoriam» – VI – Escritos en homenaje – I – Domnita Dumitrescu & Frank Young & John J. Hassett

Joseph «Joe» Chrzanowski, «in memoriam» – VI – Escritos en homenaje – I – Domnita Dumitrescu & Frank Young & John J. Hassett

Joseph «Joe» Chrzanowski, «in memoriam» – VI – Escritos en homenaje – I – Domnita Dumitrescu & Frank Young & John J. Hassett

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Sobre mi amigo Joe

Joe Chrwanowski fue mi jefe de departamento, mi colega y mi amigo, aunque en realidad el haber llegado a ser mi amigo es mucho más importante que las relaciones profesionales que nos unieron durante muchos años. Lo conocí en el otoño de 1987, cuando me contrataron de profesora de lingüística española en California State University, Los ángeles; él era entonces el jefe de la sección de español, y más tarde llegó a ser jefe del Departamento de Lenguas y Literaturas Modernas, sucediéndole a otro entrañable amigo común, Dale Carter, cuando expiró su plazo como administrador. Joe fue, siempre lo he dicho, el mejor jefe de departamento que yo he tenido, aunque a veces hemos tenido ligeros choques debido a que no perdonaba ni el más mínimo error y te regañaba en el acto, seas quien fueres. ¡Yo, por mi parte, si metía la pata, luego me sentía rejuvenecida, porque me amonestaba como si fuera una adolescente desobediente, aunque solo nos separaban dos años de edad! Pero no podía dejar de sentirme impresionada por su espíritu de justicia, por su afán de hacer el bien, y por su integridad y rectitud moral. Era admirable en su visión y dedicación al departamento, así como en su devoción a los amigos, entre los cuales empezó a contarme poco a poco, cuando nos conocimos mejor y yo me di cuenta del tesoro de sensibilidad y de generosidad que se escondía detrás de su aparente severidad y a veces hasta adustez.

Ahora bien: Como persona privada, Joe era un ser encantador, con mucho sentido del humor, con una enorme joie de vivre, un fin gourmet al que le encantaba el buen vino y los buenos chistes, y la verdad es que lo pasábamos de lo más bien saliendo con Dale Carter, su esposa Ginny, y otros colegas, según el caso. Le organicé la fiesta de jubilación en un lugar que le gustaba, con el menú que le gustaba, y con los colegas y los estudiantes que lo amaban. Estaba tan emocionado que no lo reconocía, y al final, le dirigió unas palabras de agradecimiento a su madre, a quien adoraba. Nos salieron a todos las lágrimas…

Y como no solo era un profesor apasionado por su especialidad, la literatura en lengua española de ambos lados del Atlántico, sino también un amante de la poesía, que escribía o traducía con destreza, hace diez años, en abril, lo invité, junto con un colega de francés, a presentar sus hermosas traducciones (no recuero si del inglés al español o del español al inglés) en un evento cultural del departamento. Fue un triunfo, y marcó nuestro último encuentro profesional, por así decirlo…

La última vez que lo vi fue en septiembre de 2018, cuando lo invité con unos colegas para celebrar su cumpleaños en un restorán que nos gustaba a los dos y adonde habíamos estado con Ana también. Le había reglado un botellín de Courvoisier y lo quiso abrir al final del almuerzo, para brindar….Como que no se quería ir…

Y la verdad es que nunca se ha ido de mi corazón, de mi recuerdo, de mi alma; el haberlo conocido y tratado ha sido uno de los grandes regalos que me ha hecho la vida, y cada vez que viajo a España, un país que él adoraba, pienso en él y en la suerte que ha tenido, al final de la vida, de encontrarse con Ana. Hasta siempre, querido Amigo Joe, Joseph, José, o como te llamen allá en el indudablemente ameno lugar que te has ganado en el más allá.

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Domnita Dumitrescu

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Professor of Spanish Linguistics, Emerita
2008 CSULA President’s Distinguished Professor
Full Member of the North American Academy of the Spanish Language
Corresponding Member of the Spanish Royal Academy
Honorary President of Sigma Delta Pi, National Collegiate Hispanic Honor Society
Book/Media Review Editor of Hispania
Department of Modern Languages and Literatures
California State University, Los Angeles

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For Joe

I met Joe in the fall of 1969 at an orientation meeting for faculty newly hired by California State University, Los Angeles (CSULA). Five of us joined the ranks of the Department of Foreign Languages: Joe and two others in Spanish, one in French and I in German. Over the fifty years that ended in June 2019, our relationship grew from collegiality to a heartfelt, lasting friendship.

Joe was an outstanding teacher, a sought after colleague at the campus, CSU system and national level, a productive scholar, a creator and translator into English of poetry and prose and translator into Spanish of publications in fields related to health and nursing. He made and maintained a large number of friendships in the U.S., South America and Europe. Thanks to the breadth of professional contacts, his circles of acquaintances grew ever wider. At CSULA he enjoyed the respect of colleagues from many departments with whom he worked in various capacities. The strong leadership he provided as department chairperson during a period of declining resources was particularly appreciated by members of the department and by university administrators. In short, he was a consummate member of the academy.

In addition to reading and travel associated with his profession, Joe had many interests and many talents unrelated to academe. For several years he was an avid tennis player; golf clubs gradually replaced tennis rackets as he neared retirement. He loved classical music, played piano and attended concerts and recitals regularly. He volunteered his services as interpreter at a local hospital serving a large Spanish speaking population.

Joe was a player who responded to challenges. He liked to pit his knowledge and instincts against the odds, whether investing in the stock market or contesting rigid public or private sector policies and practices. He succeeded far more often than not. On the light side, this passion found expression in friendly gambling, allowing him to apply a skill set picked up years earlier while serving in the army. There was also a serious benefit owing to his kindness in sharing his acquired expertise with others. Out of compassion for a friend whose declining capacity to manage his affairs rendered him vulnerable to exploitation, Joe devoted many hours to safeguarding the friend’s estate and financial security.

He loved to make, build or repair things himself, a penchant illustrated by an ambitious project to add a large room onto a home. As was his habit generally, he acquired the requisite knowledge from reading and from an expert whom he hired to advise him at critical points in the construction. The work, however, he did himself. He also performed routine maintenance and did many repairs on his cars.

When computers pervaded the workplace, and increasingly thereafter everyday life, Joe quickly recognised and embraced the digital revolution. He soon became the foreign language department’s go-to guy—in effect the help desk—for friends and colleagues bedevilled by the myriad details required to make their computers, printers, wi-fi networks, smart phones and software applications work.

Shared interests, common views about what is important and about how one should behave, nurtured by joint family visits and outings, contributed to form bonds of trust between Joe and me. The anguish caused by precipitous marital dissolutions and the unanticipated joy of new love in late in life strengthened our emotional ties.

Joe was my cherished colleague and my dearest friend. I miss him terribly.

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Frank Young

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Professor of Spanish Linguistics, Emerita Department of Modern Languages and Literatures

California State University, Los Angeles

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Reflexiones sobre Joe

¿Cómo se habla en pocas palabras de alguien que ha sido un gran amigo durante más de cinco décadas? Joe y yo nos conocimos en 1964 en Santiago de Chile donde pasamos un año como estudiantes de la Universidad Católica. Aquella estadía en América Latina nos marcó para siempre. Nos enamoramos no sólo de un país y su cultura sino también de todo un continente. Poco después nos doctoramos en estudios iberoamericanos y Joe fue a dictar clases en la California State University-Los Angeles y yo en el Swarthmore College de Pennsilvania.

A pesar de la distancia física que nos separaba, los dos nos mantuvimos en estrecho contacto durante los años siguientes; hasta viajamos juntos en distintas ocasiones a Chile y a España (otro amor de nosotros dos). Joe era un excelente profesor de temas iberoamericanos y echaré mucho de menos nuestras largas conversaciones sobre la narrativa chilena y española. Sé que le encantaba su profesión y nada le gustaría más que estar en la sala de clase con sus estudiantes hablando de literatura. Adiós, Joe, hermano mío. Doy las gracias a la vida por haberte conocido…

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John J. Hassett

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Traductor y Profesor Emérito de Estudios Latinoamericanos de Swarthmore College, Swarthmore, Pennsylvania. Co-fundador de CHASQUI, Revista Literaria Latinoamericana, en la que sirvió como su jefe de redacción durante muchos años.

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Categories: Literatura

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