Per aspera ad astra – A propósito de «Una poética del exilio. Hannah Arendt y María Zambrano», de Olga Amarís Duarte – César Rodríguez de Sepúlveda

Per aspera ad astra – A propósito de «Una poética del exilio. Hannah Arendt y María Zambrano», de Olga Amarís Duarte – César Rodríguez de Sepúlveda

Per aspera ad astra – A propósito de Una poética del exilio. Hannah Arendt y María Zambrano, de Olga Amarís Duarte

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Per aspera ad astra – A propósito de Una poética del exilio. Hannah Arendt y María Zambrano, de Olga Amarís Duarte

Una poética del exilio es uno de esos libros que realmente empiezan cuando uno termina de leerlos. Además de una auténtica delicia por la profundidad del pensamiento y la brillantez del estilo, que nunca deslumbra, y siempre ilumina, es una invitación a profundizar más en el pensamiento inspirador de sus dos protagonistas. Dos mujeres, dos pensadoras, dos exilios: Hannah Arendt (1906-1975) y María Zambrano (1904-1991). Dos filósofas que en apariencia poco tienen en común, ya que la alemana desarrolló su trabajo principalmente en el ámbito de la teoría política (incluso le incomodaba ser descrita como filósofa), y la española desplegó en su obra un pensamiento integrador (la «razón poética»), que acogió en su seno otros saberes generalmente preteridos por el discurso filosófico convencional. Dos heterodoxas, desde luego, pero cada una a su (muy particular) manera.

Para ambas el exilio fue una experiencia crucial: Zambrano salió de España en las postrimerías de la guerra civil y no volvería a pisar suelo español hasta 1984. Arendt, que partió al exilio el año en que los nazis subieron al poder en Alemania, regresaría muchas veces tras la Segunda Guerra Mundial, pero siempre de paso: ya nunca volvería a establecerse en su país natal. Para ambas el exilio pasó de ser una desdichada contingencia biográfica a convertirse en una dimensión esencial de su vida y de su pensamiento, en un acontecimiento «propiciatorio e iniciático» que impulsó una transformación personal («per aspera ad astra») y un esfuerzo de superación que cristalizaría en una nueva forma de comprensión de la realidad y en un nuevo compromiso cívico.

La escritura de Amarís se caracteriza por su extremado rigor filosófico, que no excluye (al contrario, es potenciado por) un lenguaje rico en figuras literarias. El sólido armazón conceptual del libro se reviste con la elegancia del estilo, sin renunciar nunca a una expresión poética que mucho tiene que ver, en su hondura, con la obra de María Zambrano. La autora no hace solamente un repaso exhaustivo del pensamiento de las dos protagonistas, sino que va dando cuenta del diálogo que ellas establecen con otros filósofos y con obras literarias, pictóricas e incluso cinematográficas, lo que contribuye a realzar aún más a las dos grandes figuras de este díptico.

La experiencia del exilio en Arendt está, como no podía ser de otra manera, estrechamente vinculada a su condición de judía (que es en gran medida la que la obliga al exilio, al subir los nazis al poder, en 1933). El judío, nos dice Arendt, está al mismo tiempo dentro y fuera de la sociedad en la que vive, «siempre en calculada tensión entre la pertenencia y la marginalidad»; y, además, el «corazón comprensivo» del judío le permite aunar intelecto y sentimiento en la comprensión de la realidad que lo circunda. Es un «paria consciente» (concepto clave en la obra de Arendt), en la medida en que escoge una posición marginal, pero no para aislarse, sino para influir en la esfera política por el bien de la comunidad. El exilio, a la manera de un segundo nacimiento, lleva aparejada la posibilidad de una participación activa en el mejoramiento del mundo, sin dejarse anonadar por el mal absoluto que encarna la Shoah. Lo que impulsa al exiliado a participar en la polis es el «amor mundi»,  que implica al mismo tiempo la comprensión intelectiva del mundo, el amor por él y el compromiso de cuidarlo y mejorarlo.

Amarís analiza detalladamente los símbolos que expresan en la obra de Arendt la experiencia transformadora del exilio: la luz (iluminación) como símbolo del entendimiento y del exiliado, «paria consciente», que ilumina al mundo; el exilio como travesía de un desierto en que el «amor mundi»instaura oasis para salvaguardar lo humano; el libro abierto, al mismo tiempo imagen de la revelación y de la tradición. Todos estos símbolos se dan cita, por cierto, en la iluminadora ilustración de cubierta del libro de la profesora Amarís, en la que, cobijada bajo las páginas de un libro, una mujer vestida a la moda de los años treinta sostiene un farol en medio del desierto.

Tras haber examinado atentamente la poética del exilio de Arendt, la autora regresa a María Zambrano, para hacer su obra objeto de una exploración similar. Una de las revelaciones fundamentales que el exilio le hace a la filósofa española no tiene un origen conceptual, sino simbólico: cuando Zambrano cruza la frontera de España con Francia, el día de 1939 en que inicia un exilio que iba a durar casi medio siglo, delante de ella camina un hombre llevando al hombro con un cordero, y la mirada vacía del animal se queda grabada en el recuerdo de la autora. Para Zambrano, el exiliado es la víctima de un sacrificio, en el sentido religioso, un sacrificio en pro de la comunidad, como el Cordero de Dios (Agnus Dei) de la religión cristiana. El tema del sacrificado enlaza en la obra de Zambrano con la figura de Antígona: «se revela así la verdadera y más honda condición de Antígona de ser la doncella sacrificada a los ínferos, sobre los que se alza la ciudad». En tanto que exiliada, la propia Zambrano se ve reflejada en el sacrificio de Antígona, e incluso en el de Cristo. La experiencia del exilio en Zambrano tiene muchos elementos en común con la mística: en su libro de 1977 Claros del bosque expone la autora una «epistemología de la revelación» en la que se apela a la imagen del bosque como espacio en que el alma se interna a ciegas, y el claro del bosque, descubierto sin buscarlo, como el espacio en que acontece la iluminación. El exilio es ese bosque por el que el exiliado deambula, y en el que llega a ese claro en el que experimentará su transformación; por eso, otra de las revelaciones del exilio es para Zambrano su propio «pensar errante», su reformulación de la filosofía en clave poética, convertida en un saber integrador que abraza lo experiencial y no solo lo intelectual: la «razón poética». Al concepto arendtiano de «amor mundi» se corresponde en la poética de Zambrano la piedad, que es para ella «saber tratar con lo diferente, con lo que es radicalmente otro que nosotros». Escribe Amarís: «al comparar la piedad de Zambrano con el «amor mundi» de Arendt, se hace evidente que ambos están marcados por la intersubjetividad, por el compromiso e interés por lo marginal y por una apertura total desde la mismidad hasta la alteridad».

La forma en que estas dos mujeres convirtieron un hecho dramático en la piedra angular de una nueva poética (y de una nueva política), nos dice Amarís, es perfectamente aplicable a los tiempos de crisis que actualmente vivimos, tanto en lo que respecta a la pandemia como en lo que tiene que ver con la emigración. Mucho tenemos que aprender de su capacidad de asimilar y dar respuesta a las crisis, por terribles que sean, sin abandonar los valores que nos hacen verdaderamente humanos. «Si en tiempos de crisis nuestros Estados modernos no encuentran una solución mejor que la de comprometer el bienestar de unos para garantizar el de otros, recurriendo a la bárbara medida de sacrificios expiatorios a unos dioses invisibles, debiera uno pensar si se ha comprendido bien el testimonio último de las dos exiliadas protagonistas de estas páginas».

En el epílogo, la autora del libro ensaya un nuevo acercamiento, esta vez desde la ficción: un brevísimo encuentro que nunca tuvo lugar entre las dos filósofas, que Amarís sitúa en la estación de Portbou un 21 de abril de 1939, hermoso y poético broche final a este iluminador libro.

2021.

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César Rodríguez de Sepúlveda

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Nota

Olga Amarís Duarte. Una poética del exilio. Hannah Arendt y María Zambrano. Herder Editorial, Barcelona, 2021. ISBN: 978-8425446177.

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