Zarzas – Un poema de Heliodoro Fuente Moral

Zarzas – Un poema de Heliodoro Fuente Moral

Zarzas [Poema]

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Heliodoro Fuente Moral – Zarzas [Ribera del Manzanares – Alrededores de la Presa del Pardo – Comunidad de Madrid – España]

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Zarzas

I

Sobre el espacio familiar en que una mano de esperanza
labró historia y sembró flor de futuro,
crece hoy en memoria erial de olvido
un zarzal de alma bravía y cainita
que todo lo invade, lo esquilma, lo somete.

¿En qué profundidades hiende su aguijón
la raíz de la zarza,
y sorbe de amarguras primordiales su condición rapaz,
que expande por sus tallos arpados y garfiosos
y un follaje garduño de púas por doquier?

Solo el fuego hace frente a esa zarza avarienta.
El olvido la nutre y la afianza
irascible y violenta,
en su silencio rudo de planta de rapiña.

II

Sobre el espacio humano en que los dedos labran
la historia y sueñan futuros los hombres y esperanzas,
late un pulso de zarza bravía de alma cainita
que todo lo invade, lo esquilma y lo somete
al zarpazo animal de una violencia bestia,
de mordedura sorda que se agranda en los esfuerzos,
como se crece en vano la voluntad del débil,
presa fácil de todos los carnívoros
a quienes la piedad no tapiza la entraña
ni frena el apetito.

¡Con qué ofídica raigambre de zarzas coronarias
comprime la violencia el corazón humano
y le inocula la ponzoña en cada sístole
de los torvos aguijones de la ira!

Y cómo se inflama
y se perfunde por todos los conductos y regueros
la sangre ennegrecida de ese incendio
que asfixia la razón, ciega los ojos,
y agudiza el punzón de la palabra áspera,
mientras los dedos, corvos y rapaces, cobran brío
y acometen los agrios rituales de la furia.

Y resuena brutal la palabra de lengua de lija,
como bramido negro de una bestia cegada,
en la mente que explota con los fuegos del odio
irracional, explosivo, incandescente,
como un dios que revienta.

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Heliodoro Fuente Moral – Zarzas [Ribera del Manzanares – Alrededores de la Presa del Pardo – Comunidad de Madrid – España]

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III

¿Dónde queda el color de las rosas de mayo
sobre este mismo suelo, y su tibio perfume,
en el mismo corazón en que, yema con yema,
dibujan pulgares e índices las despedidas cálidas
de un amor consumado ebriamente
en el goce de serlo?

¿Qué sentían las manos en los bordes suaves del sueño
en que los relojes se pliegan al dulzor del olvido de sí,
y los cuerpos vuelan perdidos y ajenos a la ley de su lógica,
persiguiendo las voces exactas que anudan promesas
de un siempre amor sin fin?

En las tardes ventosas de otoño las caricias viejas flotan al son
de un vals de hastío sin tacto en los dedos, sin luz;
y los rostros se observan sin verse, y los ojos no ven
que la arruga en la frente, en mejillas y párpados
anticipa un aspecto en repliegue, como fruta pasada.

Y en las manos las venas ramifican la sangre a la vista
como jóvenes zarzas sin flor,
y las uñas se encarnan en púa, rapaces y corvas;
y la palabra muta en lija su tono y su ser
por la sangre que hierve y olvida
un siempre amor sin fin.

Y en tanto que la zarza encepa su aguijón en el barro
de un corazón que ama y que tiernamente abraza,
una violencia larva, cocodrilo de fuego,
se refleja minúscula, suavemente enquistada,
en la bruñida piel de los cuchillos nuevos
al alba.

[Dedicado a tantas mujeres maltratadas.
25 de noviembre de 2023 – Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer]

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Heliodoro Fuente Moral – Zarzas [Ribera del Manzanares – Alrededores de la Presa del Pardo – Comunidad de Madrid – España]

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Heliodoro Fuente Moral

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