Λόγος ᾗ φύσις. La articulación λόγος-φύσις en el pensamiento de Heráclito de Éfeso – I – María Eugenia Piñero

Λόγος ᾗ φύσις. La articulación λόγος-φύσις en el pensamiento de Heráclito de Éfeso – I – María Eugenia Piñero

Λόγος ᾗ φύσις. La articulación λόγος – φύσις en el pensamiento de Heráclito de Éfeso.

 

 

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“La claridad resulta de muchos elementos; en primer lugar, de las expresiones propias; después, de los medios de su conjunción; el discurso desprovisto de conexión y quebrado queda siempre, en cambio, enteramente oscuro. No se hace manifiesto, pues, el comienzo de cada miembro, a causa de la falta de continuidad, tal como ocurre en las sentencias de Heráclito. Pues a éstas también las hace oscuras, en la mayoría de los casos, la falta de continuidad”.

Demetrio, Sobre la expresión de las ideas

 

Toda traducción es una especie de traición. Esta ha sido la máxima del filósofo italiano Benedetto Croce, quien -al entender de Gadamer- “ha aprendido a tomar en consideración los sonidos secundarios, los sonidos concomitantes y los no expresados de las lenguas […] Siempre será una resonancia, un sonido con sentido, uno solo o muchos, una armonía oculta que es más sólida que otra manifiesta, como sabía Heráclito”[1]

La filosofía griega está tan inevitablemente enlazada con su historia que las nuevas interpretaciones toman su «aliento vital» –para pensar el presente- de la persistencia de las creaciones del pasado. Los datos disponibles para afrontar esta tarea son escasos, la fiabilidad de las fuentes doxográficas es incierta, y con frecuencia interponen entre nosotros y los primeros filósofos un lente deformante que los hace aparecer como precursores balbucientes de la filosofía sistemática de la Atenas clásica. Por lo tanto, el camino más fiable será abordar cada cita y cada fragmento como piezas arqueológicas que hablan- de modo simbólico- a quien- en tanto intérprete- emprenda el esfuerzo por esclarecer el campo semántico que cada pieza contiene en sí, desde su contexto de producción, evitando cualquier sobre-interpretación que nos aleje del significado mismo que el objeto “impone”.

En esta perspectiva, el presente trabajo pretende ser una modesta contribución (con sentido) utilizando para ello el método hermenéutico que creemos fecundo si lo aplicamos al caso concreto de los fragmentos de Heráclito. La expresión “hablar con sentido» no mantiene la pretensión- de hecho absurda- de saber lo que pensaba Heráclito, sino favorecer una retroalimentación entre abordajes filosóficos y filológicos teniendo como propósito enriquecer el conocimiento desde una pre-comprensión de los textos; y por otro lado, efectuar el carácter virtuoso del círculo hermenéutico, lo cual-sobre el camino trazado por H. G. Gadamer – requiere un esfuerzo extra por parte del intérprete para alcanzar una fusión de horizontes, sin olvidar los pre-juicios de los que necesariamente se parte.

Haciendo un rodeo por diferentes interpretaciones, construiremos una posible lectura de la palabra λóγος, desde la noción que de ella tenían los griegos del S. VI a. C., y para que la construcción sea posible nos serviremos de la noción de φύσις, que, por razones heurísticas, contribuye si no a esclarecer, sí, al menos, evitar oscuras interpretaciones de quien suele extasiarse ante cualquier palabra, pues βλὰξ ἄνθρωπος ἐπὶ παντὶ λόγῳ ἐπτοῆσθαι φιλεῖ [DK B – Fr. 87]

I

En la lectura de sus fragmentos, una palabra nos atrae especialmente: la noción de λóγος. Parece indudable, como admiten muchos estudiosos, que Heráclito da a su comprensión del término una significación casi diríamos «técnica». Entonces, surge la pregunta: ¿cuál es el significado de la palabra λóγος? Planteada así la cuestión, resulta, si no falsa, al menos tendenciosa, pues el interrogante habilitaría el tipo de respuesta: «Para Heráclito, λóγος significa esto y sólo esto». Este dogmatismo lingüístico deja la noción de λóγος improductiva, encasillándola en categorías fijas y artificiales extrañas a su pensamiento, y lo vuelve  inválido, al menos por dos razones: en primer lugar, se sustituye un término por otro,  lo que va contra la riqueza de la estructura formal de la lengua griega; y en segundo lugar, Heráclito no nos aporta en sus fragmentos definición alguna de aquella palabra, pues como pasa con otras palabras ésta pertenece al uso cotidiano y no filosófico

Para evitar todo dogmatismo, es preciso establecer un diálogo vivo con la tradición que envuelve al filósofo, sabiendo que para el hombre griego las cosas del mundo responden a una forma orgánica según la cual ninguna de ellas puede  considerase una parte separada y aislada del resto; el cosmos es comprendido como un todo ordenado en una conexión viva, en y por la cual cada cosa alcanza su posición y sentido. En esta totalidad, el λóγος, cuya dimensión de profundidad se afirma por primera vez con Heráclito, se extiende a la esfera de lo humano, así como de lo cósmico: “lo que él busca ya no es una intuición objetiva del ser en que el hombre quede sumergido y hundido, sino que quiere mostrar la convergencia de todas las fuerzas de la naturaleza en el hombre, como convergen todos los radios al centro del círculo. Los hombres son, sin duda, instrumentos de un poder más alto, universal; pero este poder vive también en ellos; y su conocimiento no se logra reuniendo hechos exteriores mediante una múltiple y dispersa historia incapaz de proporcionar sabiduría, sino mediante la investigación de sí mismo, de la interioridad considerada no en su particular idiosincrasia sino en su relación e identidad con el λóγος universal”

Como mensajero que enuncia el contenido de la verdad revelada, esto es, [Ἡ. μὲν οὖν ἕνφησιν εἶναι τὸ πᾶν διαιρετὸν ἀδιαίρετον, γενητὸν ἀγένητον, θνητὸν ἀθάνατον, λόγον αἰῶνα, πατέρα υἱόν, θεὸν δίκαιον·  «οὐκ ἐμοῦ, ἀλλὰ τοῦ λόγου ἀκούσαντας ὁμολογεῖν σο­φόν ἐστιν] ἓν πάντα εἶναί [DK B Fr. 50], Heráclito dramatiza la noción de λóγος e indica la verdad como el sentido profundo del devenir del mundo; no obstante, dice que la mayoría de los hombres viven creyendo que cada uno tiene su propio λóγος. De ahí, que provoque a los hombres para que encuentren en sí las pautas de lo que le es común, es decir, la ley universal, λóγος, de modo que le permita conocer mejor el cosmos, que posiblemente sigue esas mismas pautas

Hasta aquí el contexto de lo que será analizado, y que es, de forma encriptada, la revelación de un mensaje: “No escuchándome a mí (οὐκ ἐμοῦ) sino a la razón (λόγου), sabio es reconocer (ὁμολογεῖν) que todas las cosas son una” (Fr. 50). O cuando dice: “Aunque esta razón (λόγου) existe siempre, los hombres se tornan incapaces de comprenderla, tanto antes de oírla, como una vez que la han oído…” (DK B Fr. 1)

 

II

 

Un problema central en el pensamiento de Heráclito reside en la necesidad de preguntarse por el contenido del λóγος; sea cual fuere el significado que se le otorgue, se trata siempre de un término vacío de contenido, carente de significación conceptual concreta. Por lo cual, en virtud del diálogo con los fragmentos heraclíteos, nuestra intención radica en no traducir λóγος por una palabra, pues uno de los posibles significados que intuimos para ésta noción no puede ser expresado en una sola palabra, a saber: “principio que articula todo lo real” o  “fuerza que está presente en todas las cosas”.

La polisemia de λóγος puede resumirse según la tipología de Miroslav Marcovich, que define cuatro planos en los cuales λóγος es universalmente valido, operante en todas las cosas; un substrato unificante debajo de la pluralidad fenomenal de las cosas; él es actualmente una subyacente fundamental unidad de este mundo; y finalmente, la adopción del λóγος por los hombres es condición necesaria para la correcta, verdadera cognición del mundo

Todos estos sentidos están presentes en el λóγος transportado por el discurso  heraclíteo, aunque debe ser captado, escuchado, ya que no se nos muestra tan claramente, pero al dar signos sugiere que el ocultamiento no sea radical ni taxativo. De modo que el contenido de ese λóγος se halla en una región intermedia entre el ocultar y el enunciar, pues no puede ser fabricado ni siquiera por aquel cuyo discurso da pistas para escucharlo: “Yo consideré las respuestas, como si se tratase de las del oráculo de Delfos que aluden, enigmáticamente, a la verdad única que se esconde tras ellas, e intenté descubrir el significado real de mi individualidad, pues, me di cuenta de que, si me comprendía a mí mismo, habría captado el λóγος que es también el elemento constitutivo real de todo lo demás”

Para escuchar el λóγος que su discurso [el de Heráclito] expone, debemos partir de la idea de que el λóγος pertenece tanto al plano de lo real como al plano del lenguaje; esta idea expresada por Giorgio Colli, sostiene que uno de los principales aspectos de la especulación pre-socrática es el carácter puramente alusivo, metafórico del lenguaje

A raíz de revisar la filosofía heraclítea como ontología, se nos hace presente la noción misma de φύσις. En esta perspectiva, Heráclito está construyendo un sentido de ambas nociones, y es cuando nos presenta el universo como φύσις, diciéndonos algo sobre la naturaleza nada más que por la naturaleza misma. De allí que la φύσις  manifiesta un carácter productivo, que designa con toda claridad el acto de φύειν,  el proceso de surgir y desarrollarse. Pero la palabra abarca también la fuente originaria de las cosas, aquello a partir de lo cual se desarrollan y merced a lo cual se renuevan constantemente en su desarrollo; en otras palabras, la realidad subyacente a las cosas de nuestra experiencia. Ángel Cappelletti recuerda que la palabra φύσις proviene del verbo φύω (producir, brotar, salir a la luz); es pues lo que engendra y, por lo tanto lo que existe primero, lo originario “el proceso por el cual lo originario se despliega en lo múltiple”

Así, arribamos a la idea de que φύσις no es sino aquello desconocido, enigmático, por lo cual Heráclito encuentra el camino que lo conduce hasta el λóγος. Y para des-ocultar el λóγος presente en la φύσις, Heráclito propone ejemplos, reiteraciones, interpolaciones y analogías necesarias dado que la estructura de la realidad suele permanecer oculta. ϕύσις y λóγος constituyen, de este modo, una articulación dinámica que de forma elíptica traza una verdadera ontología de lo real. Y se justifica en la afirmación de los entes y su naturaleza; esto es así por el origen mismo de λóγος, que tiene que ver con esta proyección hacia lo real, hacia el afuera.

Desde esta perspectiva, la filosofía nace como una alianza entre φύσις y λóγος, entre un engendrar(se) y emerger, φύσις, y lo que se oculta o queda oculto tras lo que se manifiesta, y que Heráclito llama λóγος. La φύσις sería, entonces, el origen oculto de toda apariencia fenoménica, pues “la armonía invisible es más fuerte que la visible” (DK B Fr. 54)  En palabras de Rodolfo Mondolfo, “Heráclito quiere mostrar que la unidad existe sólo en las oposiciones, y que el contraste no es una manifestación exterior, sino la esencia íntima de la unidad”.[2]

Siguiendo al λóγος ontológico que unifica todo recomponiendo lo real, pone en relación una cosa con otra según sus características naturales; de allí que quien entiende que «todo es uno», no se queda solo en la escucha del discurso expuesto por Heráclito, sino que llega hasta el fondo, pues οὐκ ἐμοῦ, ἀλλὰ τοῦ λόγου ἀκούσαντας ὁμολογεῖν σο­φόν ἐστιν ἓν πάντα εἶναί,  “[…] no a mí, sino que habiendo escuchado al λóγος, sabio es estar de acuerdo en que uno es todo” (DK B Fr. 50) De modo que no basta con comprender la naturaleza, sino que además es menester actuar «según la naturaleza»,  κατὰ φύσιν, siguiendo su ritmo y escuchando su «palabra». En suma, que la φύσις es lo Uno que se capta con el λóγος, la multiplicidad se oculta y todas las cosas surgen del Uno.

En este contexto de investigación acerca de la relación entre ambas nociones cabe preguntarse cuál es el significado, entendido éste en su uso filosófico, de la palabra φύσις. Para encontrar una definición aproximada de dicha palabra, debemos recurrir a los textos de especialistas en el tema, tanto filólogos como historiadores del pensamiento griego, quienes no han hecho mella de la riqueza que implica la pregunta por lo que los griegos entendían cuando se referían a la palabra φύσις. De manera que, tras haber formulado la pregunta por el sentido de la φύσις , hallaban que tal noción no podía ser escindida, en su significación, de la noción de λóγος, sin que algunos de los términos quedaran adulterados y forzados por una sobreinterpretación.

Veremos cómo la utilización de φύσις es considerada, a la luz de las investigaciones sobre la naturaleza, en sus aspectos de proceso, origen y resultado del proceso.

 

María Eugenia Piñero

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Notas

[1] Hans-Georg Gadamer. Arte y verdad de la palabra. Ediciones Paidós, Barcelona, 2012, p. 83.

[2] Rodolfo Mondolfo. Heráclito: Textos y problemas de su interpretación. Siglo XXI de España Editores, S.A., Madrid, 2004, p. 60.

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