El habitante del Otoño – Sexta antología de cuentos y relatos breves – IV – Intriga – Guillermo del Camino

El habitante del Otoño – Sexta antología de cuentos y relatos breves – IV – Intriga – Guillermo del Camino

Overview

El habitante del Otoño – Sexta antología de cuentos y relatos breves – IV – Intriga

***

***

El habitante del Otoño – Sexta antología de cuentos y relatos breves – IV – Intriga

Intriga

Alcanzar el otoño de la vida era casi un milagro para nuestros antepasados.
Nuestro fuego, luego, fue asando las castañas.
Quien podía alumbrar sus canas no temía a la muerte. La esperaba como una propina agradecida de existencia.
Inmediato miedo había dado paso a la tranquilidad de saberse mortal, como las hojas caen de los árboles y como acaba el día cada noche.
Los enigmas quedaban para los niños y los excitados adolescentes.

Con el tiempo, llegó la intriga, acomodados en una confortable longevidad. Habitamos la madurez y, de la vejez, la certeza. Abuelos con seguro de jubilación. Con el derecho de habitar el otoño y aún el invierno.
certificado y garantía.

“pero quién vendrá y por dónde”

Habitantes del otoño

“verde, que te quiero verde”

Intriga.

Sin pasar, la vida pasa. Y qué será de los míos cuando yo ya no esté. Y, qué será de mi cuando no alcance a aguantarme mis propios… Espero caerme antes de la luna de otoño.

“Guardias civiles borrachos en la puerta golpeaban”

La luna, flotando en el cielo de poniente, enfilaba sus cuernos hacia el sur. Extinguía sus noches Septiembre, iniciando un nuevo otoño de amarillas tardes, de noches babosas y amaneceres de zanahoria.

Yo tenía un amigo pinchado en el cuerno de arriba de la luna, peleando contra su quimioprotección. Sufriendo una guerra despiadada que sabía ya de carniceros.

Otro amigo, cabalgaba en el pitón de abajo, esperando. Esperando que tras la terapia química, el escalpelo retirase de su cuerpo la basura.

Confiaba el rey sol en que ambos seguirían en la vitalicia vida viviente la siguiente mañana. Y la otra. Y las otras otras, otras.

Otro amigo mío –otro- no luchaba, no terapiaba. No quimiostaba. Simplemente estaba solo y no peleaba.
No daba señales de vida. (No contestaba el móvil).

La semana desgranó los días: ele, eme, eme, jota, uve y de…Se limaron los cuernos de Selene. Se preñó su panza con mi amigo solo y en la curva adiposa del incipiente Octubre, desapareció.
Cayó quizás. Calló quizás. O sigue en alguna parte, tan solo y tan anímico como estuvo desde hace tiempo.

Creciente luna que nos haces un scanner del presente para volver a depositarnos suavemente en la intriga
dulce y diabólica, amarga y divina de
nuestra ignorancia.

Encendí mi móvil acuciado por una extraña intuición. No había sonado ni llamada ni tono alguno, pero escuché la voz alterada de un contestador automático:
-cuando escuches esto estaré muerto. No te preocupes. No es lo peor que me podía pasar.

Intriga.

***

Guillermo del Camino,

en Málaga a 3 de Octubre de 2025

About Author