A Rafael Guardiola Iranzo, «in memoriam» – XX – Buenas nietzsches, Rafa – IX – Ironía y humanidad en Rafael Guardiola Iranzo – José Olivero Palomeque
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A Rafael Guardiola Iranzo, in memoriam – XX – Buenas nietzsches, Rafa – IX – Ironía y humanidad en Rafael Guardiola Iranzo – José Olivero Palomeque
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A Rafael Guardiola Iranzo, in memoriam – XX
Buenas nietzsches, Rafa – IX
Ironía y humanidad en Rafael Guardiola Iranzo
Conocí a Rafael Guardiola por razones de escrituras que, sin conocernos personalmente, compartíamos, junto a otros compañeros, en espacios de pensamiento y compromiso literario a través de una web llamada, curiosamente, HomoNoSapiens, donde convergían procesos de lectura, pensamiento y compromiso para actuar. Posteriormente, fue en otro espacio, llamado Café Montaigne, donde se seguía y se sigue aportando pensamientos y escrituras de alto contenido filosófico ¡Ese era el estilo de Rafa!
Conforme fui conociendo a este filósofo, me chocaba; no entendía, en una persona con su formación y su sabiduría natural, ese sentido de humor satírico, cargado de una ironía sarcástica, que habitualmente transmitía tanto en sus escritos como en sus conversaciones. La nariz roja de payaso era su símbolo para ocultar, posiblemente, otra identidad profunda en su ser. Tuve ocasión de compartir con él momentos de conversación en espacios de relax en la playa o en su casa. Ahí brotaron historias de su juventud, dentro y fuera de la Universidad, de sus travesuras y bravuconadas que no eran adolescentes, más bien grotescas, pero intencionadas para decir algo oculto y directo como denuncia o reivindicación. Era su manera de manifestar su disconformidad. Y todo ello es lo que no me cuadraba en la persona de Rafa porque todo me parecía fuera de tono, poco serio en un profesor de filosofía.
Pero ¡caray! Conforme fui conociendo a ese amigo y persona, a ese profesor y filósofo, a ese hombre que trataba de expandir un espíritu crítico en la conciencia de sus alumnos, de sus contertulios, de quienes estaban dispuestos a compartir con él reflexiones y contenidos de vida, ahí aparece ese gran hombre lleno de una humanidad digna de reconocer. Valiente en sus manifestaciones, rompiendo los modelos sociales que poco o nada dicen a los oídos inconformistas que cuestionan las injusticias y arbitrariedades de un mundo corrupto. Ese es el espíritu de Rafa. Siempre contra corriente. Y lo mostraba en todas sus facetas artísticas, literarias y filosóficas, así como en su compromiso, en sus implicaciones en los diferentes contextos donde Rafa se integraba. Promotor de iniciativas como la Asociación Andaluza de Filosofía de la que fue secretario, presidente y presidente de honor. Su compromiso frente al mundo lo desarrollaba en sus diversas y múltiples publicaciones en formato de libros, artículos o críticas; en sus conferencias o docencia, procurando siempre, de manera muy especial, llevar a los jóvenes una manera de pensar por sí mismos como expresión de su libertad. Transmitir ese espíritu crítico que definía el propio espíritu de Rafa. Todo ello, sin abandonar ese sentido del humor con su nariz roja de payaso. Precisamente, un bufón lleno de una sincera, profunda y universal humanidad. Así he conocido a este gran hombre, pequeño y grande a la vez. Al final he comprendido las razones de esa naturaleza sarcástica, irónica y mordaz de mi amigo Rafael Guardiola.
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José Olivero Palomeque

