«Gracias por mi vida», de Benito Rabal – Una reseña de Pedro García Cueto

«Gracias por mi vida», de Benito Rabal – Una reseña de Pedro García Cueto

Gracias por mi vida, de Benito Rabal [Reseña]

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Gracias por mi vida, de Benito Rabal

Benito Rabal escribe en Gracias por mi vida, un canto admirativo a unos padres que lo han sido todo para él. Paco Rabal y Asunción Balaguer, leyendas del cine y del teatro español, donde el escritor, va recordando anécdotas, muchas divertidas y otras menos.

Cuenta Benito Rabal cómo se conocieron sus padres, cómo el mundo del cine entró en su vida desde niño y lo hace con un estilo ágil y ameno:

“El mundo del cine era omnipresente en nuestras vidas. Nuestros padres amaban su oficio y los míos, en particular, además no perdían la ocasión de hacernos partícipes de sus entresijos”.

Y es ese mundo el que va fascinando al niño Benito, a su hermana Teresa, un universo de actores, de escenas maravillosas. El cine se convierte entonces en una experiencia única, como el lector que abre un libro y se sumerge en sus páginas. Para Benito Rabal el cine es la vida y ya es difícil diferenciar lo uno de lo otro. El padre, que cada vez triunfa más, que rueda en el panorama internacional, que fue contratado por los más grandes. Cuenta cómo Luis Escobar adentra a Rabal padre en ese mundo, porque intuye que es un actor de raza, un verdadero artista.

Y recuerda Benito Rabal que fue Nazarín un instante clave, cuando Buñuel lo contrató y le dio paso a contratos con grandes directores como Antonioni, Damiani, Friedkin, Alain Tanner y Luchino Visconti, entre otros. Pero no era solo Francisco Rabal un gran actor, sino un amante de la poesía, que inculcó a sus hijos, como nos cuenta Benito, que llegó a llevar a sus hijas Guevara y a Nander a ver a Ángel González en la cafetería que frecuentaba.

El libro es un paisaje cultural, lleno de grandes nombres, de historias inolvidables, donde sus padres son claros protagonistas. Contará el tormento que sufrió Paco Rabal con el director Silvano Agosti, un tirano que aprovechó un momento vulnerable del gran Paco para maltratarlo en el rodaje. Pero también de la falta de recordar de esa mujer angelical, magnífica actriz de teatro y cine que fue Asunción Balaguer y del gran Rabal cuando, pasados los años, al recibir un homenaje el actor, Agosti figuraba en la lista de invitados.

Y de la generosidad de dos seres tocados con la alegría, el don de gentes, la solidaridad, cuando Benito Rabal nos cuenta:

“Mi madre compartía con mi padre la misma confianza en la humanidad”.

Y cuenta el caso de la ayuda que prestaban a todo el que lo necesitara. Y cuando se enamoró Benito de Dominique Sanda, que había visto en Novecento (puedo confesar que a mí me fascinó muchísimo cuando la vi en esta gran película con catorce años en los primeros ochenta), todo contado con la picardía y la belleza de un hombre honesto, que ha recogido de sus padres la mejor simiente.

Y sus experiencias como ayudante de dirección de La Colmena, en Los santos inocentes, ambas del gran Mario Camus, porque Benito Rabal siempre ha sabido conjugar su labor de director con la de guionista. Todo cabe en este paisaje, que es el tejido de un mundo lleno de afectos, de amor al cine, a unos padres prodigiosos y a una profesión única.

Cuenta la última conversación con su padre, antes de volar a Montreal. Fue la última vez que lo vio y nos emociona, esa larga calada a un cigarrillo de un hombre con un mal en los pulmones, como si fuera una forma de afianzarse a la vida, cuando esta ya asoma de una forma tímida y cruel. Había rodado Francisco Rabal Goya en Burdeos, y la mirada del hijo siempre queda en la memoria, porque nunca se puede olvidar el último momento de ver a alguien que has amado. También nos cuenta la última conversación con Asunción Balaguer, la madre maravillosa que tuvo.

Sin duda, el libro es una joya, no solo un documento interesante, sino un regalo para los amantes del cine español, para todos los que sabemos que nuestros padres no nos han dado solo la vida, sino también han moldeado nuestra forma de sentir y de ser.

En la cubierta vemos a un hombre y una mujer sonrientes, que es la imagen que debe quedar de estos seres únicos, que quedarán para siempre en nuestra memoria. Porque nadie muere si es recordado, este homenaje de Benito Rabal es un regalo de un hijo que sabe que el legado que ellos dejaron es inmenso.

Cada vez más escritor, sin haber dejado su faceta de director, Benito Rabal escribe el libro de memorias familiares que consolida algo que ya imaginábamos, son una familia unida y llena de talento. Nunca nadie habló mal de ellos, porque regalaron siempre el corazón y qué más podemos pedir de dos seres humanos. Cada vez que veamos una película o volvamos a ver una serie o un teatro en televisión, estarán ellos, desde ese maravilloso mundo que nos regalaron. Gracias por mi vida es un libro bello, hermoso y verdadero. Gracias a Benito, por este homenaje tan sentido.

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Pedro García Cueto

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Nota

Benito Rabal. Gracias por mi vida. La Esfera de los Libros, Madrid, 2023. ISBN: 978-8413846590.

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