Il deserto come esperienza del cuore / Desert as an experience of the heart / El desierto como experiencia del corazón: «Tebrae», de Ismaël Diadié Haïdara – Rosella Nicolló [Traducción al inglés y al español de Virginia Fernández Collado] – III

Il deserto come esperienza del cuore / Desert as an experience of the heart / El desierto como experiencia del corazón: «Tebrae», de Ismaël Diadié Haïdara – Rosella Nicolló [Traducción al inglés y al español de Virginia Fernández Collado] – III

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Il deserto come esperienza del cuore / Desert as an experience of the heart / El desierto como experiencia del corazón: Tebrae, de Ismaël Diadié Haïdara – Rosella Nicolló [Traducción al inglés y al español de Virginia Fernández Collado] – III

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Il deserto come esperienza del cuore / Desert as an experience of the heart / El desierto como experiencia del corazón: Tebrae, de Ismaël Diadié Haïdara – Rosella Nicolló [Traducción al inglés y al español de Virginia Fernández Collado] – III

El desierto como experiencia del corazón

(13)

Por la ventana el desierto me llama.

El silencio es tan grande sin los obuses que caen.

(14)

Antes del exilio tenía casa.

En el jardín subía humo de carne y risas.

(21)

Tenía una biblioteca, un jardín, una tortuga.

Ha llegado la guerra y deambulo entre la memoria y los caminos.

Superar la tentación de leer estos versos solo como páginas de un diario de exilio, como signos de una autobiografía escrita a mano en trozos de papel, en cuadernos, en los márgenes de documentos, requiere una atenta observación de un paisaje interior, con sus símbolos, su melancólico encanto, y escuchar un grito de resistencia, de lucha en nombre de muchos pueblos desarraigados, cuya cultura corre el riesgo de desaparecer.

Ya había hablado de Ismaël Diadié Haïdara (https://www.satisfiction.eu/ismael-diadie-haidara-inedito-ci-vuole-la-notte-perche-le-stelle-brillino/), pues traduje fragmentos de esta extraordinaria obra (TEBRAE, Editions La Sahelienne) que espera ser traducida íntegramente al italiano y que tiene sus raíces en una tradición plenamente femenina. La “tebría” es un poema de dos versos, generalmente compuesto en hasaniya por mujeres del desierto, entre el sur de Marruecos, Walata, Tishit, Wadan y Tombuctú. Es en esta forma poética, típica de las mujeres del desierto, que ha escrito Ismael estos poemas sin respetar estrictamente la métrica ni la rima que tradicionalmente caracterizan estas composiciones. Recopila estos poemas escritos durante los años de su exilio, entre 2011 y 2021, en un solo volumen. Dice Ismael:

En este mundo cambiante donde todos somos tránsitos del deseo, camino de país en país, de ciudad en ciudad sin detenerme definitivamente en ningún lugar. En los poemas que escribo aquí y allá, no pinto este mundo por el que solo estoy de paso, sino que me pinto a mí mismo en el mundo y así puedo decirle al lector, mi compañero de viaje, que me he expresado plenamente en este libro.

Hijo del silencio del desierto, pescador de estrellas, viajero solitario con su capa y su alforja, feliz en su soledad mientras contemplaba el vuelo de las garzas, Ismaël Diadié Haïdara, escritor y erudito culto y refinado, conferenciante políglota, nació en 1957 en Tombuctú, una antigua ciudad al norte del estado de Malí. Es el último descendiente de Ali ben Ziyad al Kuti, ciudadano de Toledo expulsado de la ciudad en 1468 por intolerancia religiosa. Huyendo al exilio, logró traer consigo y salvar una colección de documentos muy importantes en hebreo, árabe y español que constituyeron su biblioteca personal. A su muerte, su familia se estableció definitivamente en Tombuctú. A lo largo de los siglos y generaciones, esta colección original ha experimentado numerosas vicisitudes (véase «L’esprit des Lieux – d’al-Andalous à Tombouctou – le fabuleux voyage des manuscrits Kati» de Florence Quentin), que lo han convertido en el último heredero del Fondo Kati, un repositorio de la memoria árabe-andaluza, judía, castellana y africana (https://tombouctoumanuscripts.uct.ac.za/manuscript-libraries/fondo-kati). En 2012, cuando la ciudad fue entregada a las milicias islámicas, Ismaël se vio obligado a huir de Tombuctú llevándose consigo su memoria, sus manuscritos.

Durante su exilio, en sus peregrinaciones por el mundo, el autor compuso sus tebrâ, llenas de armoniosas sugerencias, con una voz poética tan potente como el rock, retomando una tradición antigua en clave contemporánea y renovándola con un estilo que oscila entre tonos delicados, tristes e irónicos. El lenguaje es fluido, cercano al habla, sencillo y claro, ligado a la realidad, como lo son su propia poética y su filosofía hedonista (inspirada en la escuela Khayyam de Tombuctú).

Como escribió Marcial en Epigramas, X, 4:

Non hic Centauros, non Gorgonas Harpiyasque | invenies, hominem pagina nostra sapit, o: “Aquí no encontrarás centauros ni gorgonas ni arpías: mi página tiene sabor a hombre”, así que, en Tebrae, tanto en las intenciones expresadas en la parte introductoria como en los versos, el hombre brilla a través de él, Ismael que se dibuja en el mundo, que hace dialogar el paisaje, que ama y se ríe de la muerte:

(1203)

Un día la hierba crecerá sobre mi tumba, pero no lloréis.

Nube flotante, me he reído de todo.

Desde el desierto se alza como una llama del fuego su voz que nos habla de la sencillez de la vida, donde el amor, la belleza arcana en la presentación espuria e impredecible de la existencia, es luz, es plenitud de humanidad, paz y fuerza, sorpresa, encanto, horizonte, suplemento de alas hacia la libertad.

(549)

Te canto en mi lengua africana donde la mujer se adorna con hojas.

Desnuda se cubre de luz y de la mirada del amado.

Su propósito es seguir vagando, amando, durmiendo, tumbarse en la noche ante un cielo estrellado, mirar a la muerte a los ojos, aprender a vivir el momento, apreciando la intensidad de la existencia en la medida y la conciencia del presente, moldear el mundo como arcilla. El desierto no es un lugar geográfico. El desierto es, ante todo, una experiencia del corazón humano.

(141)

Solo quienes no creen en nada pueden disfrutar de todo.

 La belleza existe para quien han cruzado su propio desierto.

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Por Rosella Nicolló

Revista Cultural Mensual IL SAGGIO [Año XXIX, N.º 350 – Junio de 2025, págs. 18-19]. Traducción al español de la poeta Virginia Fernández Collado

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