«Je suis ivre non pas de ce que je connais, je suis ivre de tout ce que je ne connais pas. Ce que je connais est fini, ce que je ne connais pas demeure infini» – Místicas en la Edad Media, o de la simplicidad del alma – II – Virginia Fernández Collado

«Je suis ivre non pas de ce que je connais, je suis ivre de tout ce que je ne connais pas. Ce que je connais est fini, ce que je ne connais pas demeure infini» – Místicas en la Edad Media, o de la simplicidad del alma – II – Virginia Fernández Collado

«Je suis ivre non pas de ce que je connais, je suis ivre de tout ce que je ne connais pas. Ce que je connais est fini, ce que je ne connais pas demeure infini» – Místicas en la Edad Media, o de la simplicidad del alma – II

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«Je suis ivre non pas de ce que je connais, je suis ivre de tout ce que je ne connais pas. Ce que je connais est fini, ce que je ne connais pas demeure infini» – Místicas en la Edad Media, o de la simplicidad del alma – II

II

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Hildegard von Bingen [1098 – 1179]

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Hildegarda de Bingen

Hildegarda de Bingen (1098-1179) fue poeta, teóloga y monja benedictina.  Destacaron sus dotes artísticos, componía música, utilizó las plantas con dotes curativos y su conocimiento del alma humana y de la percepción de Dios. A lo largo de su vida tuvo visiones. Es considerada una precursora de las beguinas que nacieron un siglo después. Hildegarda pidió permiso a la Iglesia para poner por escrito sus visiones, y le fue concedido. Le dictaba a su confesor las mismas que se escribieron en latín. Una gran diferencia con las beguinas que escribían en su lengua materna para que todo el pueblo pudiera entenderlas. Tampoco, las beguinas, pidieron permiso para poner sus ideas interiores por escrito.

Hildegarda escribió esta carta en el año 1175 relatando su experiencia mística a Guibert de Gembloux, un hombre muy culto que había sabido de esta mujer visionaria y se había interesado en sus experiencias escribiéndole una carta. En contestación, Hildegarda le dijo (Cirlot, 2020, p. 65; Epist. CIII R, líns. 62-):

Desde mi infancia, cuando todavía no tenía ni los huesos, ni los nervios ni las venas robustecidas, hasta ahora, que ya tengo más de setenta años, siempre he disfrutado del regalo de la visión en mi alma. En la visión mi espíritu asciende, tal como Dios quiere, hasta la altura del firmamento y hasta el cambio de los diversos aires, y se esparce entre pueblos diversos, en lejanas regiones y en lugares que son para mí remotos. Y como veo estas cosas de este modo, las contemplo según el cambio de las nubes y de otras criaturas. No oigo estas cosas ni con los oídos corporales ni con los pensamientos de mi corazón, ni percibo nada por el encuentro de mis cinco sentidos, sino en mi alma, con los ojos exteriores abiertos, de tal manera que nunca he sufrido la ausencia del éxtasis. Veo estas cosas despierta, tanto de día como de noche.

Si San Juan de la Cruz, en su Cántico espiritual asume la voz femenina como lo indicó Valente en “Eros y fruición divina” (Valente, 2008, p. 292) De Bingen se ha pensado a su vez en masculino según hizo notar M. -M. Davy (1980). A pesar de esta transposición de la voz a la hora de expresar su vida espiritual, Hildegard de Bingen sigue siendo una de las grandes voces femeninas de la mística. Que Hans Liebeschütz revele que esta voz que se alzó más de un siglo antes de la de Maestro Eckhart tiene reminiscencias de la mística iraní, no quita importancia a la originalidad de la “profetiza germánica”, más, muestra su carácter universal (Valente, 2008, p. 372).

III

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Hadewijch / Hadewijch / Hadewych / Hadewig van Antwerpen / d’Anvers [s. XIII]

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Hadewijch de Amberes

Así hablaba también una santa y gloriosa mujer llamada Hadewijch, verdadera maestra. Pues los libros de Hadewijch son ciertamente buenos y justos, nacidos de Dios e inspirados por él (…) Pero sus enseñanzas no son útiles para todos, pues son muchos los que no pueden comprenderlas.

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Hadewijch / Hadewych / Hadewig of Brabant, or of Antwerp – Het 1e strofische gedicht (lied): Ay al es nu die winter cout [Universiteitsbibliotheek Gent – Hs. Gent, UB, 941, f. 49r (recto) – https://lib.ugent.be/viewer/archive.ugent.be%3AC0997942-3DC9-11E1-8757-94673B7C8C91#?c=&m=&s=&cv=51&xywh=317%2C44%2C4018%2C2552] – [Gent / Gand – Koninkrijk België / Royaume de Belgique]

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Por frío que aún sea el invierno,
breves los días y las noches largas,
el altivo verano se acerca a grandes pasos
librándonos de la tristeza.
Al llegar la primavera
hacen los avellanos sus amentos:
No hay signo más fiel.
-Ay, vale, vale millies-
¡Vosotros que, en esta primavera,
-si dixero, non satis est-
queréis gustar la dicha del Amor!

(Hadewijch, 1999, p. 59)

Lamentablemente, cuando Hadewijch falleció, su obra cayó en el olvido. Que se sepa, fue citada en el S. XIV por Ruisbroeck y su discípulo Jan Van Leeuwen, después quedaría en el olvido hasta que fue redescubierta en el S. XIX por investigadores mediavelistas. Su obra apareció en una edición crítica a partir del 1920 gracias a J. van Mierlo.

IV

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Marguerite Porete /Marguerite Porrette / Marguerite Porette ou la Porette [ca. 1250 – 1310]

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Margarita Porete (1250-1310) fue una mística francesa de la corriente de las beguinas. Dedicó la mayor parte de su vida a escribir sobre el amor divino. Sus pensamientos, poemas y experiencias místicas las dejó plasmadas en el libro El espejo de las almas simples. Murió quemada en la hoguera tras un juicio con la Inquisición por defender hasta las últimas consecuencias el contenido del libro. Junto a ella fue quemado El espejo de las almas simples. No obstante, sobrevive. Dice:

Vosotros que leeréis en este libro
Si lo queréis entender bien
Pensad en lo que diréis
Pues es duro de comprender.
Os hará falta Humildad
Que de Ciencia es tesorera
Y de las otras Virtudes la madre.

(Porete, 2015, p. 31)

Margarita Porete va a dedicar su vida a caminar en un largo viaje que le llevará al Amado. En este viaje tendrá subidas y caídas. El conocimiento de este amor Divino se dará mediante una especie de anonadamiento en el que el alma se libera para dejar paso a la divinidad. Fue una mujer que nunca se retractó de su forma de vivir y de ser. Esa fue su autenticidad.

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Marguerite Porete /Marguerite Porrette / Marguerite Porette ou la Porette – Le Miroir des âmes simples [Chapitre 35 – Comment cette âme blâme Raison, et dit qu’elle est aimée de. Dieu sans commencement] – [Musée Condé / F XIV 26, fol. 38 – Château de Chantilly – Chantilly – Oise / Hauts de France – France]

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Conclusiones

La pregunta que nos formulamos al estudiar la obra de estas místicas de la Edad Media es: ¿cómo expresar esa experiencia de unión divina con palabras humanas? ¿Se puede expresar de algún modo? ¿Cómo dibujarla, por decirlo de alguna manera, y hacerlo bien, expresar exactamente lo que quiero expresar? En su libro Investigaciones filosóficas, Wittgenstein lo dice muy bien, citando a Agustín en sus Confesiones (1,8) Esto es precisamente lo que yo quiero expresar. (2009, p.165):

Cuando ellos (los mayores) nombraban alguna cosa y consecuentemente con esa apelación se movían hacia algo, lo veía y comprendía que con los sonidos que pronunciaban llamaban ellos a aquella cosa cuando pretendían señalarla. Pues lo que ellos pretendían se entresacaba de su movimiento corporal: cual lenguaje natural de todos los pueblos que, con mímica y juegos de ojos, con el movimiento del resto de los miembros y con el sonido de la voz hacen indicación de las afecciones del alma al apetecer, tener, rechazar o evitar cosas. Así, oyendo repetidamente las palabras colocadas en sus lugares apropiados en diferentes oraciones, colegía paulatimente de qué cosas eran signos y, una vez adiestrada la lengua en esos signos, expresaba ya con ellos mis deseos.

Y en su propio pensamiento (2009, p. 527):

691. Cuando dibujo de memoria el rostro de N. para mi propio uso, se puede decir sin duda que con ese dibujo me refiero a él. ¿Pero de qué proceso que se dé durante el dibujo (o antes o después) podría decir yo que es el referirse?

Pues claro que quisiéramos decir: al referirse a él, apuntó hacia él. ¿Pero cómo lo hace alguien cuando trae a su memoria el rostro del otro?

Quiero decir, ¿cómo lo trae a ÉL a su memoria? ¿Cómo lo llama?

De igual manera, ¿cómo expresan estas místicas su experiencia con Dios? ¿Cómo nace el lenguaje que pueda aproximar la experiencia a la palabra, la verdad, al papel? “Pues es duro de comprender” como dijo Margarita Porete. Para entenderlas quizás hay que vivir como ellas una experiencia de unión con lo divino desde “el amor con aniquilamiento, renuncia y quietud como dijo Miguel de Molinos en su Guía espiritual. El discurso místico dice Michel de Certeau (1987) se legítima por el “solo hecho de producirse en el lugar mismo en que habla el Locutor, el Espíritu, el que habla”. Esto puede resolver la duda sobre la expresión hasta ciertos límites, pero no la que toca nuestra comprensión. Podemos hacer una semblanza sobre estas místicas sin más. Dijo Kamo no Chômei (Valente, 1974, p.13):

Considera la vida de los pájaros y de los peces. Jamás el pez se cansa del agua; pero, no siendo pez, nunca podrás saber lo que el pez siente. Jamás el pájaro se fatiga del bosque; pero, no siendo pájaro, nunca comprenderás sus sentimientos. Igual sucede con la vida religiosa y la vida poética: si no las vives, nada comprenderás jamás de ellas.

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Virginia Fernández Collado

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Notas al texto

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Referencias bibliográficas

Abelardo y Heloísa (2007) Cartas de Abelardo y Heloísa. Palma de Mallorca: Editor José J. de Olañeta.

Cirlot, V. y Garí, B. (2020) La mirada interior. Mística femenina en la Edad Media. Madrid: Siruela.

Davy, M. (1980) Initiation médiévale, París: Albin Michel.

De Certeau, M. (1987) La fable mystique. París: Gallimard.

De Molinos, M. (1974). Guía espiritual. Barcelona: Barral Editores.

De Molinos, M. (1989). Guía espiritual. Madrid: Alianza.

González Bernal, E. (2017) Místicas medievales. El rostro femenino de la teología. Bogotá: Editorial Pontifica Universidad Javeriana. Facultad de Teología. (Colección Monografías y Tesis, núm. 23)

Hadewijch de Amberes (1999) El lenguaje del deseo. Madrid: Editorial Trotta.

No Chômei, K. (2028) Pensamientos desde mi cabaña. Madrid: Errata Naturae.

Pernaud, R. (1999) Para acabar con la Edad Media. Barcelona: Medievalia.

Porete, M. (2005). El espejo de las almas simples. Madrid: Siruela.

Power, E. (1991). Mujeres medievales. Madrid: Encuentro.

Quasten, J. (2001). Patrología. Madrid: Biblioteca de autores cristianos.

San Juan de la Cruz (2009). Madrid: Biblioteca Castro.

Santa Teresa de Jesús (2009). Madrid: Biblioteca Castro.

Valente, J.A (2008) Ensayos. Navarra: Galaxia Gutemberg.

Weil, S. (2007), La gravedad y la gracia, Madrid: Ed. Trotta.

Wittgenstein, L, (2009) Wittgenstein I Madrid: Gredos.

Zolla, E. (2000). Los místicos de occidente. Buenos Aires: Editorial Paidós.

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